Me gustaría poder realizar una crónica exhaustiva de estos tres días (cuarenta y ocho horas, en realidad) pasados en Huesca, pues se han erigido en toda una fiesta del género fantástico nacional (con permiso del muy grande Steve Redwood) y eso es precisamente lo que siempre quisimos impulsar desde Rescepto. Sin embargo, me temo que tendré que conformarme con una no-crónica, pues un año más me he encontrado atado de pies y manos entre actos en los que participaba como ponente y cuestiones organizativas (la HispaCon es el momento cumbre del año para la junta de la AEFCFT).

Así pues, vayan por delante mis más abyectas disculpas por no haber podido atender a todo el mundo como me hubiera gustado. Cuando no estaba corriendo hacia o desde algún lugar, estaba preparando una charla o terminando de montar la presentación de los Ignotus (sí, me temo que la tenía desensamblada y el viernes por la noche, en vez de asistir a los monólogos de NOCTE, estuvimos hasta altas horas de la madrugada dándole al Powerpoint y ensayando). Mil perdones pues a Mariano (¡y mira que habíamos intercambiado mails con anterioridad!), Ismael (al menos me compré “Infierno nevado”, ya leerás aquí sobre él), Jorge (al final no hubo ocasión para la cervezita/refresco), David Mateo (pero bueno, viviendo en Valencia no es tan grave, aunque sólo nos veamos cuando nos desplazamos 400 kilómetros hacia el norte), Ramón (contigo al menos pude intercambiar algunas frases de vez en cuando), mis compañeros nocteños en general (a los que dejé plantados durante la asamblea paralela; muchos de los cuales despaché con un apretón de manos y unas pocas palabras entrecortadas, mirando de reojo el reloj), Juanmi y Fernando (me hubiera encantado seguir charlando después de la mesa redonda, pero mis compañeros de junta ya me estaban esperando a la entrada del salón de actos para secuestrarme) y a todos los que se me acercaron y no reconocí (mi incapacidad para asociar rostros con nombres bordea lo patológico; el término técnico es prosopagnosia). Tanta gente y tan poco tiempo. Ahora leo crónicas y me pego de cabezazos contra la pared (“¡Fulanito estaba allí!”). El año pasado, acudiendo de “civil” pude confraternizar mucho más.
En fin, el caso es que por los mismo motivos sería un cronista pésimo. Los actos a los que acudí pueden contarse con los dedos de una mano, así que mi visión en ese plano sería extremadamente parcial (y eso que nadie puede vanagloriarse de haber asistido a la mayor parte de los actos, pues se celebraban en tres salas en paralelo… por no hablar de la siempre pujante PasilloCon). En buena parte es culpa mía, por no llegar con los deberes hechos. Hasta prácticamente dos días antes no había encontrado la forma de meterle mano a mi charla sobre realidad virtual del viernes. El miércoles por la mañana no era más que un montón de ideas sin un solo atisbo de estructura y la presentación la ensamblé el jueves (terminaba a las 00:30 del propio viernes, apenas ocho horas antes de meter los bártulos en el coche y partir al encuentro de la A-23 y dieciséis y media antes de tener que impartirla; me gusta trabajar con cierta presión, pero aquello fue excesivo).
Respecto a los Ignotus… en fin, me volví un poco esquizofrénico pues era el responsable de la animación pero al mismo tiempo candidato, así que me vi en la necesidad de estar metido hasta las orejas en la parte técnica del proceso y desconectado por completo de la votación, recuento y toques finales (poner los nombres en la presentación; encargar, recoger y montar las plaquitas, acondicionar el salón…). Eso sí, valió la pena. Estoy muy agradecido a mis compañeros por no escamotearme la experiencia; los nervios de aguardar el resultado, la decepción de no conseguir el de antología y el subidón de hacerme con el de novela corta.

Del domingo, mejor ni hablar. Asamblea de la AEFCFT, saludo en la de NOCTE, comida y cuatro horas y media de autovía de vuelta a casa.
Pese a todo, hay consideraciones generales que sí me gustaría resaltar.
Empecemos por las positivas.
Mi más efusiva y entusiasta enhorabuena a Diego, Abigail y el resto de integrantes de Oscafriki por una Hispacon que ha dejado el listón muy, muy alto (lo superaremos, porque esto va para arriba, pero habrá que trabajar muy duro). Desde el pasado Liter Imaginarius, al que tuve la suerte de asistir, sabía que la capacidad y la ilusión estaban ahí, pero afrontar una convención con más de 120 asistentes, celebrando actos en paralelo en tres localizaciones y con varios subgrupos con necesidades específicas son palabras mayores.
Recuerdo perfectamente el sentimiento con que abandonamos Almería hace un año. El consenso general era que esto se acababa y que había sido bonito mientras había durado. Supongo que para muchos el anuncio de Huesca como sede y de Oscafriki como organizadores no supuso ni mucho menos una garantía de excelencia, a lo que hubo que añadir las apreturas temporales. Sin embargo, el trabajo estaba ahí, y poco a poco fue surgiendo a la luz. Me alegro enormemente con su éxito, que es además una demostración palpable de que hay por ahí afuera muchísima gente válida, con ganas de trabajar, a la que poder reclutar (o con la que poder asociarnos) para impulsar a mayor altura estos géneros que no son tan minoritarios como nos gusta a veces aparentar.
En serio, si algo se ha respirado en el pasillo del Centro Cultural del Matadero de Huesca ha sido optimismo. No creo equivocarme si afirmo que nos hemos vuelto casi todos para nuestras casas con una buena inyección de moral y con ganas de desempolvar viejos proyectos. ¡Magnífico! Ahora, a aprovechar el impulso antes de que el rozamiento acabe anulándolo. Un poco de trabajo, si es constante, nos puede llevar a las estrellas (como dejamos claro durante la mesa redonda del sábado al referirnos a las velas solares).
En la casilla de los aspectos negativos, sin embargo, no puedo dejar de señalar cierta tendencia a corregir. Evidentemente, hay muchas cosas que personalmente y como miembro de la junta de la AEFCFT podría mejorar (comunicación con la prensa, por ejemplo), pero eso son cuestiones internas y, no lo dudéis un segundo, ya nos flagelaremos con ellas el sábado en la reunión post-hispaconera (después de preparar convenientemete las espaldas a base de palmaditas reconociendo lo machos que somos). Aquí quisiera llamar la atención sobre casos como la excesiva separación en subgrupos (NOCTE por un lado, Aznaritas por otro, amiguetes de tal o cual región o de tal o cual foro de internet…). Es lógico y normal, pero lleva a situaciones un poco violentas cuando alguien que no pertenece a ningún subgrupo tiene que enfrentarse a una sala vacía porque da la casualidad que las otras dos están ocupadas en actos semi-internos. Vamos, el típico desamparo del novato. Tenemos que trabajar más en la integración. Sé que son pocos días y muchos amigos a los que se ve de uvas a peras por saludar y contactos por realizar, pero aun así nuestro objetivo debe ser seguir creciendo, y ello sólo se consigue integrando a nuevos compañeros de batalla.

Hablando de lo cual, me ha parecido mal el exilio al que hemos tenido sometidos a los esforzados editores que se han presentado en Huesca con su fondo bibliográfico a cuestas para facilitarnos la adquisición de ese ejemplar inencontrable en las tiendas locales. Ojo, no digo que la localización no fuera buena (estar de cara al público también tiene sus ventajas, aunque quizás faltó algo de promoción), pero cada vez que salía a charlar con Fermín (Tusitala), Juan o Miguel (Saco de Huesos), Jorge (Sirius) y, claro, Raúl (AJEC), los veía a los pobres más solos que la una. ¡Que éramos 120! Me extrañaría que hubieran vendido 120 libros entre todos.
Uno de los pilares de nuestro futuro son los editores (aunque en ciertos aspectos sean el enemigo natural de los autores, se trata de una relación que forzosamente ha de girar en torno al binomio amor-odio). Una HispaCon sin editores no es lo mismo, y si no los cuidamos ¿para qué querrían continuar acudiendo?
La HispaCon no es sólo un foro para darte a conocer o para tratar más estrechamente con aquellos con quienes ya te relacionas, sino que debería servir para expresar el apoyo de un grupo con intereses afines hacia aquellos que trabajan por los mismos objetivos, aunque no los conozcamos previamente. ¡Que mejor lugar que la HispaCon para abrir perspectivas!
Así, quizás, en el futuro gente que no se plantea acudir porque nos ve (en parte con razón) demasiado cerrados, se animaría y, poco a poco, iríamos creciendo en una dinámica beneficiosa para todos. Ése es, a grandes rasgos, el objetivo de la actual junta de la AEFCFT durante los dos años que nos quedan: cambiar la concepción de fándom exclusivista a fándom integrador, y purgar al término de tantas connotaciones negativas como nos sea posible.
La XXVII HispaCon (Huesca 2009), ha sido un gran paso adelante, pero en ciertos aspectos no ha alcanzado su pontencial (en otros lo ha superado). Sin desmerecerla en absoluto, que la del año que viene sea aun mejor y que si podemos reunirnos 200 no seamos 150 (y si pueden ser 250, mejor que 200) y, sobre todo, que no se vaya nadie sintiendo que no ha sido una experiencia provechosa (encima, como son tan pocos, la sensación de impotencia es doble).

Sea como sea, poniendo en un platillo los aspectos positivos y en otro los negativos, los primeros vencen sin esfuerzo, determinando una valoración global excelente de la HispaCon 2009. Así pues…
Muchas gracias Oscafriki.
Muchas gracias compañeros de la AEFCFT.
Muchas gracias Nocte, Escuadrón Delta, Sevilla Escribe, Abadía Espectral, Sirius, Saco de Huesos, Tusitala, AJEC, Silente, escritores, lectores, críticos y aficionados “de a pie”, que son al fin y al cabo los que deben sustentar a todos los demás.
Nos vemos en la del 2010.
Comentarios recientes