Maelstrom

Starfish”, la primera novela del canadiense Peter Watts, concluía en pleno cliffhanger. “Maelstrom” (2001) retoma la acción inmediatamente a continuación, prosiguiendo con la espiral descendente que supone la serie de los rifters para la humanidad. Por motivos obvios, me temo que deberé incurrir en alguna que otra revelación inoportuna para quien no haya leído el primer título. Trataré de limitar el flujo de ese tipo de información al mínimo, pero no recomiendo la lectura de esta entrada para quien desee saborear todas las sorpresas que puede ofrecer la trilogía.

Si en su predecesora la acción se circunscribía casi exclusivamente a las profundidades de la dorsal oceánica Juan de Fuca, “Maelstrom” lleva a los personajes a N’Am (la región de Norteamérica… sin más matización de índole política; con el cambio climático, los avances y peligros tecnológicos y las tensiones sociales las fronteras transnacionales se han convertido en una cuestión poco menos que académica). Buena parte del protagonismo reside en Lennie Clarke, víctima de maltratos infantiles, ex técnico de instalaciones geotermales abisales y vector consciente de lo que podría ser la Pandemia del Apocalipsis (no sólo para el hombre, sino para toda la biosfera terrestre; que no se diga que las apuestas están bajas). En su contra, todo el poder de las grandes corporaciones que la habían empleado, juramentadas a invertir cualquier recurso y adoptar cualquier medida necesaria para atajar una infección cuyas raíces se extienden hasta el mismísimo origen de la vida sobre nuestro planeta.

Maelstrom

Caos contra sistemas de control. Una batalla que la sociedad del 2051 lleva librando (y perdiendo) desde hace décadas. Con la medicina desarrollada hasta el punto de que su administración puede automatizarse, cepas mutantes (de origen tanto natural como artificial) provocan explosivas epidemias que toman por asalto las inmunodeprimidas defensas de los ciudadanos. Resuelto el problema del hambre en el mundo gracias a los Cicladores de Calvin (que sintetizan nutrientes a partir de materia inorgánica), decenas, quizás cientos de miles de refugiados climáticos se apelotonan en la Franja costera occidental de Norteamérica, contenidos por barreras de cuarentena que ya llevan casi una década de “provisionalidad”. En cuanto al viejo y fiable Internet, se ha transformado en un maremagno de programas salvajes (evolucionados en parte de los antiguos virus, troyanos y similares, que compiten brutalmente con el tráfico “legítimo” por unos recursos computacionales limitados: es el Maelstrom.

Precisamente de las profundidades de ese otro mar emerge una misteriosa tercera parte que parece empeñada en auxiliar en Lennie Clarke en su misión vindicativa, un monstruo no menos terrible y escurridizo que cualquier leviatán de antaño, aunque su naturaleza sea sólo virtual. Una extraña alianza contra la que combatirán los agentes encargados de ejecutar las acciones necesarias para atajar los múltiples peligros a los que se enfrenta el mundo… por cualquier medio preciso, cualquiera que sea el coste, en aras del bien mayor.

Peter Watts logra con esta novela un equilibrio mucho más fluido entre exposición y ritmo narrativo, entrelazando con  precisión las diversas líneas maestras. Pierde, eso sí, la unicidad del escenario que había especial a “Starfish”, cambiándolo por un futuro sombrío, muy alejado del optimismo que suele (o solía) ser habitual en la ciencia ficción. Se emparenta así en cierta forma con la ficción distópica, aunque más que una intencionalidad admonitoria se adivina un fatalismo cercano al exhibido, años ha, por John Brunner en su trilogía del desastre (y ya sabemos lo certero que fue). Eso sí, lo que otros abordaron desde una óptica sociológica, él lo expone con el lenguaje del hard… lo cual puede terminar de alienar a más de uno (hay muy pocas concesiones a la divulgación, e incluso en el campo léxico se muestra poco proclive a la simplicidad).

En el campo especulativo, aparte de una primera toma de contacto en serio con el βehemoth (que sin duda tendrá más protagonismo todavía en el tercer volumen de la trilogía, al que da nombre), así como la transposición de dinámicas evolutivas y teorías sobre complejidad emergente a la red, se aprecia el interés por muchos de los temas que terminaría desarrollando en su más famosa novela, “Visión ciega”. Así, empieza a prestar atención a la neurofisiología de la consciencia y a la base química de la personalidad, planteando de paso temas a explorar, a buen seguro, en “βehemoth”.

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Pese a la complejidad técnica que se alcanza por momentos, el auténtico escollo para el disfrute de la novela sigue siendo la dificultad para empatizar con los personajes. Del primero al último (incluso los no “recableados”) arrastran traumas o presentan características para nada neurotípicas, que desafían el mismo concepto de “normalidad”. Por otro lado, su descripción de una profunda crisis de identidad a nivel global, que lleva a muchos a abrazar (y ayudar a potenciar) el meme del inminente apocalipsis, puede considerarse casi profético, sólo que no han hecho falta cincuenta años para situarnos ahí mismo, en el borde, mirando al rostro del abismo. No sería descabellado proponer un paralelismo entre la concomitancia de pandemia, corporativismo e infección memética virtual y la de crisis económica, política e institucional en que nos encontramos sumidos (a un escala, eso sí, un poco mayor… por el momento).

“Maelstrom”, como parte de la trilogía de los rifters, más allá de la historia de Lennie Clarke (que actúa como catalizador antes que fuente, o incluso agente, del conflicto), escenifica los estertores de muerte de un modelo obsoleto, listo para ser reemplazado por algo nuevo (o quizás algo viejo, habrá que leer el tercer volumen para saberlo).

Esta novela aún no ha sido traducida al español, pero para los posibles interesados, la versión original además de a través de alguna edición física de importación, puede obtenerse gratuitamente en formato electrónico desde la propia página web del autor bajo una licencia Creative Commons.

Otras obras del mismo autor reseñadas en Rescepto:

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~ por Sergio en abril 8, 2013.

Una respuesta to “Maelstrom”

  1. http://en.wikipedia.org/wiki/Iain_Banks

    On 3 April 2013, Banks announced on his website that he had been diagnosed with terminal cancer of the gallbladder and is unlikely to live beyond a year. In his announcement, Banks stated that he would be withdrawing from all public engagements and that his book The Quarry would be his last. :(

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