Accelerando

La ciencia ficción ha ido desarrollando o apropiándose a lo largo de su historia lo que podríamos llamar semillas conceptuales, ideas base o, por utilizar terminología de esa que nos gusta, memes. Entre ellas se cuentan conceptos como las naves generacionales, las plagas apocalípticas, los viajes en el tiempo… ideas que van reciclándose y adaptándose al cambiante contexto social y científico en nuevas iteraciones que, en el fondo, no hacen sino profundizar con herramientas modernas en los viejos pero para nada agotados filones de antaño.

Los más antiguos de entre estos conceptos, de hecho, han llegado a filtrarse más allá de los límites estrictos del género, pasando a formar parte del pool memético general y dando origen en ocasiones a obras surgidas del mainstream que emplean conceptos propios de la ciencia ficción (rara vez estas aportaciones los enriquecen desde una perspectiva especulativa, aunque sí pueden ser valiosas a nivel estético, filosófico o, simplemente, para expandir su popularidad). De igual modo, aunque dista mucho de ser algo frecuente, nuevos espacios conceptuales van sumándose al conjunto, y de unas pocas décadas a esta parte pocos han cobrado más relevancia que el de Singularidad Tecnológica.

La formulación que podríamos tildar de “clásica” (dentro de la ciencia ficción), se la debemos a Vernor Vinge, quien en 1983 utilizó el término para referirse al advenimiento de una inteligencia artificial superior a la humana. Su introducción en el terreno de la ficción se dio en 1986, con la publicación por parte de Vinge de “Naufragio en el tiempo real“, cuya acción acontece más allá de la Singularidad, en una Tierra abandonada por los humanos trascendidos. Desde entonces, numerosos autores han jugueteado con la idea, que se ha erigido tanto en fuente de inspiración como en obstáculo (¿casi?) insalvable para la especulación, ya no a largo, sino incluso a medio o corto plazo (según cómo los definamos).

asimovs_science_fiction_200304

La culminación del desarrollo de la idea de la Singularidad Tecnológica, al menos bajo los parámetros fundacionales (que se apoyan en la hipotética sostenibilidad de la Ley de Moore y en el paradigma de que la inteligencia es un atributo más cuantitativo que cualitativo) tal vez llegó en 2005 con la edición de “Accelerando” por parte de Charles Stross, recopilando nueve textos (entre cuento largo y novela corta) publicados originalmente en las páginas de la Asimov’s Science Fiction Magazine entre junio de 2001 y diciembre de 2004.

En “Accelerando” Stross encara directamente el problema central al atreverse con el mismísimo punto de inflexión, desde la perspectiva de los Macx, una familia un tanto atípica cuyos miembros protagonizan las historias, que se extienden desde unos pocos años en el futuro hasta un momento impreciso en el siglo XXIII o XXIV. Durante este lapso, la potencia computacional del Sistema Solar se dispara, superando en algún momento antes del fin del siglo XXI la capacidad humana (incluso auxiliada electrónicamente con una ampliación virtual conocida como exocórtex), lo cual supone un reto añadido para una población en perpetuo estado de shock de futuro, sometida a cambios tecnoculturales tan acelerados que en unas décadas todo se transforma tanto como lo hizo desde el renacimiento hasta nuestros días.

accelerando

Stross organiza la historia en tres grandes bloques, que corresponden a la aceleración presingularista (“Despegue lento” o “Slow take off” en el inglés original, que es el idioma en que he leído la novela), el advenimiento de la Singularidad (en “Punto de inflexión”, aunque Stross hace un poco de trampa retirando el enfoque del Sistema Solar y dirigiéndolo hacia un nodo postsingularista extraterrestre) y la obsolescencia (es decir, el papel) del ser humano tras la “Singularidad”.

Por el camino da rienda suelta a una especulación heredera del postcyberpunk y del transhumanismo (hasta tal punto que este título ha sido comparado a menudo con “Cismátrix” de Bruce Sterling), que curiosamente resulta tanto más impactante cuanto más cercana (las tecnologías de los últimos relatos cumplen la máxima de ser indistinguibles de la magia). Como elemento particular, destacaría la muy británica atención que depara a facetas usualmente ausentes de la ciencia ficción hard norteamericana, en particular en lo referente a economía y política.

Así, comienza la historia con Manfred Macx, desligado de la economía basada en el intercambio monetario, cotizando en el mercado de reputación a base de ir regalando ideas que convierten en millonarios a otros, y sigue con el colapso del sistema estatal impositivo, incapaz de mantenerse a la altura de los cambios en el entramado económico, llegando a la economía 2.0 posthumana (incomprensible para nosotros) e incluso a su probable colapso futuro (con pulla incluida contra las deficiencias intrínsecas del sistema capitalista). Examina de igual forma (aunque de forma somera) las particularidades de un escenario post-carestía (que transforma en obsoletas todas las teorías económicas precedentes), uno de los principales fundamentos de las sociedades postsingularistas.

accelerando_Bibliopolis

“Accelerando” constituye un viaje sin frenos futuro abajo, diseñado para transmitir vértigo (algo que no siempre logra, dada la cualidad intermitente de la trama que favorece el distanciamiento). En sus páginas encontramos mucho de lo desarrollado en los años 90 en la rama dura de la ciencia ficción, desde una perspectiva muy informática (aunque sin llegar al nivel de obsesión de Greg Egan y narraciones como “Diáspora“), culminando en los cerebros matrioska (un subtipo especial de esferas de Dyson, cuya construcción enlaza tanto con la ciencia ficción de megaestructuras como con los sueños anticipativos de Olaf Stapledon en “Hacedor de estrellas“), con una orientación filosófica tendente a la escatología y a reflexionar sobre el papel de lo humano en un universo posthumano (que no meramente transhumano).

En sus páginas hay mucho que digerir con cuidado. Si pestañeas te pierdes una reflexión sobre la modelización de la mente (en un plano mucho más superficial que las obsesiones de Peter Watts, en “Visión ciega“, por ejemplo), o sobre la paradoja de Fermi, o sobre la identidad. Sin embargo, me ha resultado una lectura más filosófica que estéticamente estimulante, e incluso desde esa perspectiva he lamentado a veces que no profundizara en determinados conceptos. “Accelerando” es víctima (por partida doble) de su propio planteamiento. Por un lado, necesita avanzar a toda velocidad, sin permitirse, ya no echar la vista atrás, sino siquiera otear a los lados. Por otro, el mismo cambio vertiginoso que profetiza la deja curiosamente “anticuada” en algunos aspectos (choca, por ejemplo, leer sobre el pujante mercado de las empresas puntocom… hasta que te das cuenta de que el relato se escribió antes de que estallara esa burbuja, aunque eso sí, se publicó como libro después).

Accelerando_UK

Leer “Accelerando” supone un curso intensivo en singularitarismo, al tiempo que una buena explicación práctica de por qué supone un escollo tan importante para el desarrollo de la ciencia ficción. De hecho, la estrategia mayoritaria para lidiar con este fenómeno supone obviarlo y situar la acción más allá, tal y como hizo el propio Stross con su siguiente novela, “La casa de cristal“, ambientada después del último fragmento. También es cierto que en los últimos años, a la par que han crecido las dudas sobre la Inteligencia Artificial, se ha expandido el concepto mismo de Singularidad para abarcar disciplinas ajenas a la informática y para esbozar escenarios que no implican necesariamente la obsolescencia de la humanidad (sólo nuestra capacidad para comprender la nueva sociedad).

La novela cosechó en 2006 el premio Locus, siendo de igual modo finalista en los Hugo (así como en un puñado de premios menores), donde salió triunfante la muchísimo menos exigente “Spin” de Robert Charles Wilson (aunque el trofeo a la popularidad en carrera de fondo haya ido a parar finalmente a John Scalzi con “La vieja guardia” y el éxito económico a George R.R. Martin y su “Festín de cuervos”).

Stross examinó paralelamente el concepto de Singularidad (en su versión 2.0) con su serie del Escatón (formada por “Cielo de singularidad” y “Amanecer de hierro“, en 2003 y 2004). En 2012 publicó junto con Cory Doctorow el fix-up “The rapture of the nerds”, que aborda estos mismos temas desde una perspectiva cómica.

Coherente con sus ideas, Stross pone a disposición de los lectores de forma gratuita la edición electrónica de “Accelerando”, bajo una licencia Creative Commons, en su página web.

Otras opiniones:

Otras obras del mismo autor reseñadas en Rescepto:

~ por Sergio en diciembre 29, 2013.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: