El mapa del tiempo

Me temo que una vez más voy a ser el rarito, valorando negativamente una obra que no está recibiendo sino elogios, quizás porque la he abordado con unas expectativas muy personales. Se trata de “El mapa del tiempo”, de Félix J. Palma, ganadora del XL Premio Ateneo de Sevilla.

Es muy posible que tanto su éxito popular como mi disgusto personal tengan la misma raíz, porque no es lo mismo leer esta novela con algún que otro breve contacto previo con la temática de los viajes en el tiempo (la saga de “Terminator”, quizás alguna de las versiones cinematográficas de la obra original de Wells…) que después de unas cuantas docenas de aproximaciones de todo tipo y pelaje. Porque la novela funciona en cierta forma como un cursillo intensivo de fenomenología temporal, con diversas peripecias (no necesariamente reales) que ilustran sobre aspectos como las paradojas, los universos paralelos o las distintas alternativas al viaje tecnológico.

La ambientación, a finales de la era victoriana (1896), le permite al autor abordar estos temas como si fueran nuevos, pues sin duda para sus personajes lo son. Así, con una perspectiva que rechaza la necesidad de cualquier tipo de conocimiento previo, extiende una invitación al público en general para que se adentre en esta temática que, hay que reconocerlo, puede atragantársele al más pintado a poco que se compliquen un poco las cosas. De igual modo, el reservar los componentes realmente fantásticos hasta el final, cuando es de suponer que las ideas ya han permeado lo suficiente para favorecer su aceptación, potencia la accesibilidad de la obra… y a mí me deja bastante frío.

La novela está estructurada en tres partes ligeramente entrelazadas, cuyo elemento común es el escritor H. G. Wells, que va asumiendo mayor protagonismo en cada segmento. Al empezar el libro, sin embargo, nos vemos inmersos en la (un poco empalagosa) historia de Andrew Harrington, un joven rico que vive amargado por la muerte ocho años antes, a menos de Jack el Destripador, de una prostituta de Whitechapel de la que se había enamorado. Después de soportar una existencia vacía, Andrew ha decidido quitarse la vida, aunque antes de que logre cumplir su propósito su primo Charles le detiene y le ofrece una alternativa: volver al pasado para salvar a su amada.

Londres, en la época, es un hervidero de rumores sobre la posibilidad del viaje en el tiempo, gracias a la publicación el año antes de la primera novela de Wells y a la apertura por parte del empresario Gilliam Murray de un negocio que ofrece a los clientes pudientes la posibilidad de viajar al año 2.000 para asistir en directo al desenlace de la batalla decisiva entre la humanidad, liderada por el capitán Derek Shackleton, y los autómatas que se han revelado contra ella.

A partir de aquí, Félix J. Palma traza un dédalo de acontecimientos y personajes que se van entrelazando para hacer avanzar la historia (en una secuencia que, como es de rigor dada la temática, no es estrictamente cronológica). Abundan las digresiones, con prolijas narraciones que nos ponen en antecedentes sobre los más diversos detalles de la historia previa de los personajes, y las intervenciones del narrador, en un juego metaliterario que se prolonga hasta el final del libro, remarcando el tema secundario de la novela, que es una reflexión sobre el acto creativo del escritor (mostrado a menudo como elucubraciones del propio Wells, que más parecen reflexliones que el autor pone en boca de su personaje).

Así pues, se suceden las sorpresas, otros giros que no resultan tan sorprendentes (en especial por la parsimonia con que avanza la narración) y cada cierto tiempo se renueva el elenco de actores, prescindiendo de algunos e introduciendo otros nuevos (hasta el punto que a veces da la sensación de que estamos leyendo tres novelas que bien hubieran podido ser concebidas de forma semiindependiente).

Como ya he adelantado, yo, personalmente, no he encontrado mucho a lo que aferrarme. Las ideas (los conceptos que maneja, no las situaciones) no sólo no son novedosas, sino que dada la amplia panorámica que se pretende abarcar carecen de profundidad (no ayuda la prolijidad con que son descritos fenómenos de los que cualquier aficionado a la ciencia ficción tiene cuanto menos una idea más o menos elaborada). En este sentido, mi principal interés radica en detalles como la narración de la vida de Wells o los cameos de personajes célebros como el hombre elefante. Por desgracia, la propia naturaleza multifacetada de la novela convierte estos episodios en islotes no del todo conectados el conjunto (tampoco ayuda, precisamente, el que no me atraiga la época y, más especificamente,  los ambientes británicos de clase alta ).

En definitiva, “El mapa del tiempo” es un híbrido entre novela histórica y ciencia ficción (tirando para su encarnación como romance científico), que no satisface mis expectativas en ninguno de los dos campos. En el primero por tratarse de una época que no me atrae, en el segundo por su extrema superficialidad. Los nódulos de interés (alguna subtrama o alguna reflexión particularmente aguda) se encuentran demasiado desperdigados entre las seiscientas y pico páginas para mantener mi atención (pese a lo cual, todo sea dicho, me he acabado la novela bastante rápido).

Como avisaba al principio, sin embargo, no es ésta una opinión que se adscriba al sentir general. Podéis comprobarlo visitando alguna de las críticas cuyos enlaces pongo a continuación.

Otras opiniones:

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~ por Sergio en mayo 29, 2010.

12 comentarios to “El mapa del tiempo”

  1. yo, sin embargo, estoy abstante de acuerdo contigo. para mí, se queda a las pueras de ser algo muy grande dentro de la cifi, pero las tres partes que más parecen tres novelas independientes, el que paree renegar de la cifi para expliar racionalmente el asunto, a pesar de que al principio parece lo contrario, el exceso de lastre… Se dispersa en demasía y peca de trazar demasiados giros.
    Me entretuvo, pero no comparto las críticas favorables que tiene.

  2. También estoy de acuerdo

  3. También.Supongo que gran parte del atractivo es que te guste ese periodo histórico, pero lo veo tan sobado!!!!

  4. Hombre, el periodo histórico me gusta, y la historia que cuenta también. pero la historia da demasiadas vuelltas para algo que finalmente no era lo que parecía, demasiados “desmentidos” y vueltas de tuerca que ahce que te desenganches de lo que te quiere contar y, como también dice Sergio, historias que estñan ahí porque corresponden al mismo período, pero que no aportan anda a la trama.

  5. No estoy de acuerdo con esta crítica ni con aquellas que se deshacen en elogios. El mapa del tiempo no es un libro escrito para lectores de Ci-Fi en absoluto; más todo lo contrario: tiene vocación de best-seller. Revisen la lista de galardonados en el premio Ateneo y verán a lo que me refiero.
    El hecho de que introduzca algunos elementos que yo calificaría, más bien, de “fantacientíficos” no la convierte en una novela de género. Como artefacto que aspira al consumo masivo creo que está por encima de la media, con un ritmo narrativo brioso y eficaz.
    En definitiva: tan disfrutable como olvidable.

  6. Ah, pero es que yo no la puedo valorar desde otra perspectiva que desde la de un conocedor del género fantástico (y aun más, la mía personal, que incluye pero no se limita a la categoría propuesta). No puedo olvidarme del millar y pico de novelas de género que he leído para asumir una postura artificial (para mí). También supongo que ésa es la perspectiva que espera encontrar quien accede a este blog de forma más o menos habitual.

    En cuanto a no ser novela de género… Pues no voy a ponerme ahora a descartar libros que tratan sobre el viaje en el tiempo, aunque no lo hagan de una forma que me resulte atractiva, sólo porque tengan vocación de bestseller. La consecución del premio Xatafi-Cyberdark, así como su condición de finalista en los premios Celsius 232 e Ignotus (por no hablar de que la mayor parte de las críticas enlazadas llevan a sitios web de temática fantástica), muestran que no sólo ha sido ampliamante reconocida como novela de género, sino que incluso lo ha sido de forma muy positiva.

    En definitiva, que lo haya deseado el autor o no (y por su trayectoria no se puede decir que sea ajeno al fantástico), la inclusión de elementos fantacientíficos hacen a “El mapa del tiempo” valorable en su faceta de novela de género. Las diversas opiniones no hacen sino ofrecer una visión multifacetada del objeto de análisis, y yo me limito a aportar la mía (en un blog personal dedicado al género fantástico).

  7. No pude con ella. 150 páginas y a la 90 comenzaron los bostezos, la desidia…

  8. Pero por supuesto, Sergio. Yo no te criticaba como reseñista. Vengo habitualmente por aquí y disfruto leyéndote. Ahora bien, tan solo apuntaba que, independientemente de los galardones y reconocimientos de género, El mapa del tiempo, en mi muy humilde opinión, está más cerca de Dan Brown que de, por ejemplo, Tim Powers. Sé que esta es una afirmación un tanto descabellada, pero así lo sentí.
    A eso me refería cuando dije que “no es de género”. Ciertamente no lo expresé de la mejor forma.

  9. Es que tampoco sigue la fórmula típica del bestseller actual. Si tuviera que equipararla con algo reciente lo haría con “Pandora en el Congo” de Albert Sánchez Piñol, aunque aquélla es una novela mucho más dinámica (y a la postre, en mi opinión, mucho más interesante). Vamos, que si bien presenta una vocación de alcanzar al público en general, no lo hace siguiendo los pasos de, podríamos decir, Somoza, sino que busca una vía intermedia.

    Es cierto que he estado tentado de retirarle la etiqueta de ciencia ficción, pero el desarrollo de su última parte, que es la evolución lógica de las dos anteriores, lo impidió.

    En cualquier caso, una conclusión en la que posiblemente estemos de acuerdo es que se trata de una novela más apta (con mayor capacidad de entretenimiento) para lectores ajenos a la ciencia ficción que pra aficionados a la misma. Por lo cual no deja de sorprenderme un tanto el gran reconocimiento crítico (en reseñas y galardones) que ha recibido dentro del “mundillo” (que quizás ha premiado su vocación aperturista, ahora que parece que escribir literatura de género puro y duro está un poco mal visto).

  10. Ahí has dado en el clavo, creo yo. El mapa del tiempo se ha visto en el mundillo como una oportunidad de presentarse en sociedad y decir algo así como “ey, leednos, que también sabemos hacer cosas entretenidas para no iniciados”.

  11. pues La hormiga que fue astronauta es una novela magnifica que poco tiene que ver con esta, la verdad es que a mi tampoco me llama la atencion la epoca victoriana, antes de adolescente y mas joven si, ni el steampunk y cosas asi… de este autor me interesan casi mas sus relatos, algunos de ellos publicados en Artifex… y al igual que dibiase tambien pienso que este libro es mas un bestseller con elementos fantasticos dirigido a un publico masivo…
    por cierto a que te refieres con lo de la via de Somoza de dirigir el genero al gran publico…? cual es exactamente…? Clara y la penumbra es por cierto un libro excelente con envoltura de bestseller…

  12. Pues me refiero precisamente a eso, a cómo Somoza abraza los recursos y temas del bestseller moderno para introducir elementos muy de género (aunque, en mi opinión, es un enfoque que les resta gran parte del interés que tienen y, en todo caso, los convierte en libros que, personalmente no me resultan atractivos).

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