Danza de espejos

Para mediados de los años noventa, Lois McMaster Bujold había convertido la serie de Miles Vorkosigan en la más exitosa y premiada saga de la nueva space opera, una que al contrario de lo que ocurría con la clásica se apoyaba principalmente en el carisma de sus pesonajes, y que además no tenía miedo de dejar aparcada un momentito la aventura para explorar otras facetas (como el romance).

Tras iniciar la serie con la triple publicación en 1986 de “Ethan de Athos”, “Fragmentos de honor” y “El aprendiz de guerrero”, publicó en rápida sucesión otras cuatro novelas y tres novelas cortas, antes de intentar por primera vez incursionar en la fantasía (con “El anillo del espíritu” en 1993). Tras el fracaso de esta tentativa, retomó (a instancias de su editor) la serie de Miles Vorkosigan, publicando en cinco años otras tantas novelas, que van apartando el énfasis de la ficción militarista que predominaba en los primeros títulos a otro tipo de intriga más diplomática (o más cercana al espionaje), culminando la etapa con la magnífica “Una campaña civil“. El punto de inflexión lo encontramos en “Danza de espejos” (“Mirror dance”, 1994).

mirrordance

Se trata del primer caso en la serie en que tenemos un protagonismo compartido, entre Miles y su hermano clónico Mark (parte involuntaria del complot descubierto y neutralizado en “Hermanos de armas”, 1989). Desde sus respectivos puntos de vista, asistimos al intento de Mark por liberar a un grupo de clones destinados a servir de receptáculo rejuvenecido al cerebro de sus progenitores en el caótico planeta de Jackson’s Whole (gobernado por distintas casas mafiosas). Para ello, se hace pasar por el almirante Naismith, una identidad secreta de Miles Vorkosigan, embarcando en la aventura a una unidad de su ejército semiprivado, los Mercernarios Libres Dendarii.

La acción termina en desastre, y es tarea de Miles intentar arreglar el embrollo, con tan mala fortuna que la acción de rescate, aun llevándose a cabo con relativo éxito, acaba con su muerte… y lo que es peor, con el extravío de la crio-cámara que contiene su cuerpo, lo cual reduce considerablemente sus posibilidades de una resucitación exitosa, sobre todo cuando empiezan a pasar los días, las semanas incluso y nadie parece saber nada sobre el paradero del pequeño lord Vorkosigan criogenizado.

danza_espejos_nova

Esto es sólo el comienzo del libro. Algo de acción militar para contentar a los fans, con los típicos equívocos del juego con dobles, cuyos orígenes pueden trazarse al menos hasta “Príncipe y mendigo” (Mark Twain, 1881)… con la más que probable intermediación de “El prisionero de Zenda” (Anthony Hope, 1894). Entretenido, muy bien escrito, como suele ser norma en la autora, pero nada extraordinariamente novedoso (el propio Heinlein había utilizado, de forma mucho más descarada, el modelo para “Estrella doble“, por ejemplo). Es cómo maneja la historia a partir de ahí lo que demuestra lo mucho que ha crecido como escritora.

Y no precisamente por lo que ocurre (que tampoco resulta tan ingenioso, e incluso hay un par de enormes agujeros en la trama, que se te abalanzan encima a poco que te pares a pensar las cosas), sino por el porqué ocurre. “Danza de espejos”, más allá de la pirotecnia superficial, trata sobre la identida. Tenemos un personaje, Miles, que se ha visto obligado a crearse una identidad artificial, la del almirante Naismith, para dar vía de escape a sus frustraciones y esperanzas (algo que ocurrió casi por accidente allá por el coprimer título de la serie, “El aprendiz de guerrero”, pero que aquí se analiza pormenorizadamente, contando además con la visión “externa” de Mark cuando tiene que interpretar el papel). Tenemos otro, Mark, al que nunca se le ha permitido desarrollarse libremente, y que sólo es capaz de definirse en comparación (desfavorable) con su “modelo”.

mirror_dance

Las tensiones para definir el yo personal e interpretar el del hermano impulsan la historia, sobre todo cuando ambos se ven obligados en un momento u otro a ponerse en la piel del otro. Lois McMaster Bujold somete a sus protagonistas, en especial a Mark, a un proceso de autodescubrimiento e individualización (por parte de los demás). Rompe así con uno de los lugares comunes más tontos de la ciencia ficción, la mística en torno a la uniformidad de los clones, e incluso se permite alguna pulla contra la tontería de la supuesta “conexión psíquica”.

Este análisis de la identidad permea casi toda la novela, y se muestra también en elementos como la familia clónica Durona (que me he recordado poderosamente los clanes femeninos de “Tiempos de gloria”, publicada el año anterior por David Brin), o en la lucha por dotar de un destino propio a Azucena, una clon destinada a “donar” su cuerpo para que su “señora” rejuvenezca. Hacia el final, quizás acabe mordiendo más de lo que puede masticar (con cierto desdoblamiento de la personalidad, que acontece de improviso y cobra una enorme importancia), pero bueno, al fin y al cabo de no deja de ser novela de aventuras, y deben hacerse sacrificios en el altar del ritmo.

danza_espejos_bolsillo

“Danza de espejos” se erige en una de las novelas más interesantes de la serie de Miles Vorkosigan (y adyacentes), mostrando a una autora en completo dominio de su estilo. Incluso cuando se aparta del tema central, reincidiendo en la complicada vida amorosa de Miles (y ahora también Mark) o en las contradicciones de la sociedad barrayana, sabe hacer avanzar la historia con suavidad, firmemente apoyada en personajes sólidos y bien definidos (el conde Aral, la condesa Cordelia, Elli Quinn, Taura, Simon Illyan, el primo Iván, Bel Thorne, Elena Bothari-Jesek, el emperador Gregor…). Incluso cuando se trata de poco más que cameos, la solidez del universo Vorkosigan los convierte en significativos (al menos para los conocedores).

Es posiblemente ese enfoque, desde los personajes, lo que le permite a la autora imprimir con éxito a la serie el giro que comentaba al principio. Lo que importa no es lo que hacen, sino quiénes lo hacen, y por ello tanto da que estén disparando disruptores nerviosos en un navío interestelar como asistiendo a una cena protocolaria en la mansión familiar. Mientras podamos reconocerlos en sus actos y pensamientos, mientras podamos distinguir inequívocamente, por ejemplo, a Miles de Mark, el universo del Nexo del Agujero de Gusano seguirá siendo atractivo.

miles-errant-cover

“Danza de espejos” se alzó con los premios Hugo y Locus de 1995, por delante de títulos como “Jugadas decisivas” de Michael Bishop, “Mendigos y opulentos” de Nancy Kress, “Remolcando a Jehová” de James K. Morrow o “Extrajero” de C. J. Cherryh. En 2002, la editorial Baen lo reeditó en una edicíon omnibus, junto con “Hermanos de armas” y “Las fronteras del infinito”, bajo el título de “Miles errant”.

Otras opiniones:

Otras obras de la misma autora reseñadas en Rescepto:

Anuncios

~ por Sergio en febrero 5, 2017.

4 comentarios to “Danza de espejos”

  1. Un libro entretenido, que avanza gracias a la construcción de personajes que hace la autora.
    La verdad cuando me recomendaron a MV leí los primeros y luego cada vez mejoraba más (con alguna pequeña caída no en un mal libro sino no tan bueno como los anteriores) pero a partir de este todo parecía subir y subir… luego recuerdos con la reconstrucción de MV, su amorío cuando se pone más centrado en su vida post militar y el gran “una campaña civil”, un libro en el que me tiraba de risa. El principal problema para mi con MV es que siento que luego de una campaña… ya no queda nada más que hacer con Miles. El romance medio caótico se cierra, ya no cuenta con los mercenarios y las siguientes historias son como volver a los primeros libros, algo que había quedado atrás… supongo que la autora se encuentra ante lo mismo y de ahí que el primo y otros lleven historias que avanzan mientras que MV parece haber pasado a un segundo plano.

    • Sí, es muy cierto que la autora no ha sabido reinventar por segunda vez el personaje tras su boda (“Inmunidad diplomática” es de los malillos y “Criopolis” no deja de ofrecer más de lo mismo). Podría sin duda hacer avanzar la serie dejando la parte más física a los hijos de Miles y centrándose en la política de Barrayar… pero me da que eso no termina de motivarla (además, está bastante satisfecha con su segunda incursión en la fantasía, con las series de Chalion y el Vínculo del Cuchillo). Ya veremos por dónde tira (yo aún tengo pendiente toda su fantasía y los dos últimos de los Vorkosigan, con Iván y Cordelia).

      • Es probable. Tengo que reconocer que de sus intentos en fantasía probé con chalion y en general disfruté el primer libro, pero llegado a “paladín de almas” partió tan lento que lo dejé en favor de otros que aunque lentos (creo que en ese momento estaba en el mundo malazano) tenían un universo gigante por explorar. Me parece que ahora, aprovechando las vacaciones, volveré a darles una oportunidad, aunque no se que tanto me renta considerando que aunque puedo leer en inglés no me es grato y todo parece indicar que chalion no seguirá en español.

        • Sí que está publicado el tercer tomo (“La búsqueda sagrada”). Las que faltan (por ahora), son tres novelas cortas, aunque dado que dos de ellas se publicaron apenas el año pasado, aún podrían ser atractivas para alguna otra editorial. La que sí está atascada sin remedio es la serie de “El vínculo del cuchillo” (y eso que me consta que al menos el siguiente volumen, que cuando menos cerraba la historia del primero, llegó a traducirse). He de confesar que me da un poco de pereza, pero bueno, “Paladín de almas” es premio Hugo, así que antes o después…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: