Recuerdos

El décimo aniversario de la saga de Miles Vorkosigan (y familia) se celebró con la publicación del decimoprimer libro, séptimo de las aventuras de Miles, “Recuerdos” (“Memory”, 1996), que supuso un punto de inflexión en la serie.

La muerte y (crio)resurección del personaje principal en “Danza de espejos” (1994) es la simiente a partir de la cual se desarrolla la acción. De hecho, toda la novela podría considerarse como una ampliación simbólica de este acontecimiento, pues asistimos en ella a la muerte del almirante Naismith y el renacimiento de Lord Vorkosigan.

A los veintinueve años, Miles se encuentra con que las secuelas físicas de su funesto encuentro con una granada de agujas podrían apartarle del servicio activo. Con su habitual tendencia a ignorar las dificultades confiando en derribarlas por pura fuerza de voluntad, mantiene el secreto hasta que una operación de los Mercenarios Libres Dendarii está en un tris de fracasar por su culpa. Para empeorar las cosas, a Miles no se le ocurre nada mejor que mentir en su informe oficial a SegImp para tratar de ocultar su incapacidad.

Como resultado, Miles es llamado a “consultas” a Barrayar, en donde Simon Illyan, el jefe de Seguridad Imperial se ve en la obligación de solicitar de Miles una dimisión “voluntaria”, por falta muy grave. Así pues, Miles se encuentra en una situación mucho peor de la que pretendía evitar con su proceder. Atado a Barrayr, sin futuro ni perspectivas de trabajo (interesante, por supuesto, que al fin y al cabo sigue siendo el heredero de uno de los principales condados Vor) y alejado para siempre de su amada flota Dendarii (y de su amada en la ídem, la comandante Quin) y de la personalidad Naismith.

Entonces, cuando ha tocado fondo, lo impensable ocurre. Simon Illyan empieza a olvidar cosas (pese al biochip insertado en su cerebro que le confiere memoria eidética) en el peor momento posible, justo cuando el emperador Gregor ha encontrado pareja (komarresa, para más señas) y a corte se prepara para la pesadilla organizativa de la petición de mano oficial y el enlace.

“Recuerdos” constituye casi un punto y aparte en la serie de Miles Vorkosigan. Tras los primeros volúmenes, dedicados a relatar los inicios de su carrera militar (y como agente de SegImp), así como sus acciones más espectaculares, llevando al personaje de un punto a otro del nexo de agujeros de gusano (por Colonia Beta, Cetaganda, Jackson’s Whole…), toca hacer una pausa y replantear la serie. Sí, podría haber continuado ad eternum por esa senda, pero ¿dónde habría estado la gracia entonces?

Si algo ha pretendido Lois McMaster Bujold con su saga es que los personajes no sean arquetipos estáticos, sino que crezcan, evolucionen, y para ello es fundamental el cambio. “Recuerdos” hace balance de la etapa precedente, la cierra y reconecta la historia (y a su protagonista) con sus raíces Barrayanas (que son, al fin y al cabo, las que diferencian a la serie de todas las demás sagas de space opera militarista).

En el proceso, hay elementos que deben ser podados. El más crucial para el protagonista es, que duda cabe, su identidad de almirante Naismith (creada ya en el primer libro, “Aprendiz de guerrero”), pero son muchos más (incluyendo algún que otro secundario) los que se descartan de cara al futuro. En cierto sentido, constituye la negativa de McMaster Bujold a encasillarse en una sucesión de misiones cada vez más desmesuradas. En vez de ello, reconduce la serie y reinventa a Miles como investigador, reduciendo de paso la amplitud de enfoque y cambiando sus armas. A partir de este momento ya no habrá una flota de apoyo, ni siquiera los ingentes recursos servicio secreto barrayano, lo cual no quiere decir que sus apoyos vayan a ser menos formidables, sino tan sólo… distintos.

Por añadidura, va preparando el camino para la próxima gran etapa en la vida de Miles, el período de madurez durante el cual sentará cabeza y encontrará por fin el verdadero amor de su vida. Pero eso es otra historia, que se relata en las tres novelas siguientes.

Respecto a la obra que nos ocupa, tengo que confesar que la he encontrado bastante irregular. La primera parte, con un Miles hundido y sumido en la autocompasión resulta un tanto cargante (tendría que probar a tener problemas de verdad). La cosa mejora sustancialmente a partir del momento en que arranca la investigación acerca del mal que aflije a Simon Illyan, aunque la inexperiencia de la autora en el nuevo enfoque hace poco conveniente pensar demasiado en el misterio, so pena de empezar a gritar a las páginas del libro el nombre del obvio (e increíblemente ignorado) sospechoso.

El fuerte de la serie sigue estando en su sentido del humor y en la inversión realizada en sus personajes. A estas alturas, su cuidada caracterización ya hace que baste con juntarlos en una escena para que ésta se desarrolle casi por sí misma, ofreciendo abundantes muestras de la habilidad de Lois McMaster Bujold para hacerles supurar carisma. Una vez puesta en marcha la trama, además, el ritmo de la misma no deja de acelerarse, con lo que tampoco concede demasiadas pausas en las que poder pensar con tranquilidad en sus inconsistencias. Ni más ni menos que lo esperable a estas alturas de la función.

El libro aún se permite un par de capítulos finales para asentar los cimientos de las futuras entregas. Sanciona la evolución sufrida por el personaje principal, despide honrosamente a los secundarios cuya participación se verá más restringida en adelante y presenta a los nuevos compañeros de viaje. Renovación, sin revolución, pero sin duda una inyección de savia nueva que le ha permitido seguir de plena actualidad hasta hoy, bien mediada ya su tercera década.

“Recuerdos” cosechó sendas nominaciones a los premios Hugo y Nebula, aunque perdió en ambos casos (ante “Marte azul“, de Kim Stanley Robinson, y ante “La Luna y el Sol”, de Vonda McIntyre, respectivamente). En cuanto a su papel de punto de inflexión dentro de la serie… resulta significativo constatar que es la única de las novelas publicadas antes de 2010 que no ha sido recopilada en ninguna de las cinco ediciones Omnibus.

Otras opiniones:

  • De Xavier Riesco en El Archivo de Nessus

Otras obras de la misma autora reseñadas en Rescepto:

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~ por Sergio en noviembre 11, 2012.

Una respuesta to “Recuerdos”

  1. Me encantó este libro, es uno de mis favoritos de la saga. Me pareció genial el cambio de registro de Miles, aunque sin perder esa personalidad desquiciada que lo hace tan divertido, y sí, el tono autocompasivo del principio es un poco latoso, pero en seguida se lanza a la investigación como si fuera otro de sus abordajes.
    Siempre me gustó la relación entre Simon y Miles y como aunque “el tío Simon” a veces parezca tener ganas de asesinarlo, en el fondo confía plenamente en él.

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