Cryoburn (Criopolis)

En 2010, tras ocho años de espera, Lois McMaster Bujold regresó a su saga y a su personaje más famoso, con la publicación de la decimoquinta novela sobre el Nexo de Agujeros de Gusano, decimoprimera protagonizada por Miles Vorkosigan (a las que añadir las novelas cortas recopiladas en “Fronteras del infinito”). El esperado volumen llevó por título “Cryoburn“, traducido como “Criopolis” (aunque esta reseña está basada en la versión original, obtenida gracias al CD que distribuyó gratuitamente Baen Books en 2010).

En contra de lo que se había convertido en norma desde “Recuerdos” (1996), el lapso en la ficción es un poco menor que en la realidad, unos seis años. Nos encontramos a Miles Vorkosigan, acercándose a la cuarentena, ejerciendo de auditor imperial en el planeta Kibou-daini, lugar donde ha florecido la industria de la criogenización hasta el punto de convertirse en la principal actividad económica e incluso en el rasgo más predominante de una cultura obsesionada por burlar a la muerte. El motivo de su visita reside en las intenciones de una criocorporación, la WhiteChrys, por expandir su negocio a Komarr, proyecto que el emperador Gregor encarga a Miles estudiar, pues sus analistas se huelen que en él hay gato encerrado.

Cryoburn

Sin tiempo para reconectar con los personajes, nos encontramos de buenas a primeras con Miles vagando a oscuras por las criocumbas (creo que la traducción opta por “criotumbas”, pero habiendo conocido el modelo original, creo que “criocumbas” es mucho más evocador), y no sólo a oscuras, sino drogado, pues descubrimos que ha escapado de un intento de secuestro debido a una reacción adversa a la droga con que intentaron anestesiarlo. Por suerte para él, acaba haciendo punta en unas instalaciones semiabandonadas, hogar de unos okupas un tanto peculiares.

Allí, el auditor tropieza con otro asunto turbio que involucra a las criocorporaciones y a la madre de Jin, su rescatador de once años, un niño fugado, amante de los animales, cuya progenitora fue criogenizada irregularmente tras una acción de protesta contra las corporaciones dieciocho meses antes. Con su proverbial impetuosidad, Miles, por supuesto, arremete alegremente contra todo lo que se le cruza por delante, llevando de cabeza tanto a su hombre de armas, Roic, como al escaso personal del consulado de Barrayar en Kibou-daini.

Cryoburn” es en verdad un retorno al universo de Miles Vorkosigan. De hecho, no parece regresar donde lo dejó (felizmente casado, con un trabajo honrado e hijos en camino), sino que constituye un auténtico “retroceso” a los inicios de la serie, cuando los libros se erigían casi en guías de viaje a los distintos planetas del Nexo (Cetaganda,  Jackson’s Whole, el propio Barrayar…), mientras el agente del SegImp Vorkosigan se dedicaba a patear avisperos para ver la que se montaba, esperando salir del brete sin demasiadas picaduras.

A decir verdad, todo el libro huele un poco a “¡Venga, vivamos una última aventura antes de sentar definitivamente cabeza!”. Lo cual no estaría mal… si se le hubiera prestado más atención a detallitos como la ambientación o la trama.

Lo cierto es que, tras el pináculo que supuso “Una campaña civil“, las dos siguientes novelas de Miles Vorkosigan han sido bastante decepcionantes, como si la autora no supiera cómo hacer evolucionar exactamente al personaje, y recurriera a esquemas ya superados, tanto por el propio devenir de la saga como por la ciencia ficción en general. A las aventuras de Miles en Criopolis les falta la espontaneidad y energía de sus hermanas menores, sustituidas por cierta ironía que casa más con la comedia costumbrista (uno de los ingredientes principales de las últimas entregas) que con la intriga criminal con tintes de space opera (aunque la acción acontezcan íntegra en la superficie de un planeta).

Criopolis

Por momentos, la novela bordea la parodia, tanto autorreferencial como en torno a la criogenización, en una aproximación al tema que se aproxima más de lo que sería conveniente en este tipo de ficción a la crítica social de las novelas de Mundodisco de Terry Pratchett. El que la intriga en sí deje mucho que desear (pues avanza en gran medida a base de desarrollos fortuitos, con unos contrincantes que, desde luego, no están a la altura de los mejores adversarios de los Vorkosigan), tampoco ayuda a que nos sintamos atrapados por la historia (como si fuera un torbellino generado por el hiperactivo Miles a base de pura insistencia maníaca), algo que solía ser marca de la casa.

¿Quiere todo esto decir que “Cryoburn” es una mala novela? Bueno, tampoco diría tanto. Algo de experiencia tiene la autora, y transita senderos lo bastante conocidos como para poder recorrerlos casi en piloto automático (se lee de un tirón, aunque al terminar quedan más hilos sueltos que de costumbre). Lo malo es la sensación que deja de falta de esfuerzo,o quizás de renuncia a asumir cualquier tipo de riesgo. Casi, casi, parecería el equivalente de una crisis de mediana edad en una de las sagas más longevas (y consistentes) de la ciencia ficción.

El mismo (y muy comentado) final parece apuntar en esa misma dirección, como si “Cryoburn” no fuera sino una canita al aire por los viejos tiempos, antes de abordar una nueva y radicalmente diferente etapa vital. La lástima es que, teniendo los elementos para despedirse a lo grande (o al menos suficientes elementos, pues muchos de los personajes que se identifican con la etapa más aventurera de Miles ya fueron despedidos en “Recuerdos” y “Una campaña civil”), quede todo en un episodio bastante intrascendente, para incondicionales y poco más.

Pese a todo, esos fieles lectores le consiguieron en 2011 una nominación a los premios Hugo (que ganó otra autora con su propia legión de incondicionales, Connie Willis, con su enésimo retorno al mundo de los viajeros del tiempo de Oxford en el díptico “Blackout“/”All clear“).

Veremos cómo enfoca la siguiente etapa en las vidas de los Vorkosigan. Por ahora, parece haber optado por recobrar un poco de perspectiva desplazando el protagonismo por primera vez a Iván Vorpatril, el primo de Miles, protagonista de la novela de 2012 “Captain Vorpatril’s alliance” (ambientada unos pocos años antes que “Cryoburn“), aunque a buen seguro que no tardará en retornar a la línea principal (que no se puede tirar la piedra y esconder la mano).

Otras opiniones:

Otras obras de la misma autora reseñadas en Rescepto:

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~ por Sergio en septiembre 3, 2013.

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