Tres corazones y tres leones

Conocido principalmente por su ciencia ficción, la producción de fantasía de Poul Anderson, pese a su relativa parquedad, se ha probado extraordinariamente influyente en el desarrollo de la fantasía épica moderna, sobre todo como modesto contrapeso a la influencia de Tolkien. Destacan a este respecto dos títulos: “La espada rota” (1954) y “Tres corazones y tres leones” (“Three hearts and three lions“, 1961, ampliación de una novela corta de 1953).

La breve novela nos narra las aventuras de Holger Carlsen, un ingeniero danés que es alcanzado de refilón en la cabeza por una bala combatiendo a los nazis en la Segunda Guerra Mundial y despierta desnudo en un bosque desconocido, junto a un caballo de guerra negro que transporta la vestimenta y las armas de un caballero desconocido, cuyo blasón, dibujado en el escudo, consiste en tres corazones y tres leones. El caso es que no sólo todo aquello se le ajusta a la perfección, sino que pronto descubre que es capaz de hablar la lengua local, una especie de francés antiguo, entremezclado con alemán, al tiempo que extraños recuerdos de otra vida se insinúan en su cabeza.

Para resolver el misterio, y siguiendo el consejo de una bruja, parte en busca del concurso de un lord feérico, y por el camino se le suman Hugi, un enano, y Alianora, una doncella-cisne (capaz de transformarse a voluntad en dicha ave merced de una capa mágica). A lo largo de diversas aventuras, Holger descubre en aquel mundo, que parece constituir una versión mítica del pasado europeo, se encuentra al borde de la guerra, aunque no entre el Sacro Imperio y los sarracenos, sino entre los hombres y el Reino Medio de los fariseos (una corrupción de “faerie“), o expresado de otro modo entre la Ley y el Caos (un reflejo de ese mismo conflicto básico es el que estremece la Europa que ha abandonado contra su voluntad).

Para la creación de su escenario fantástico Poul Anderson se inspiró en diversos cantares de gesta, especialmente en los ciclos carolingio y (en menor medida) artúrico, así como en reinterpretaciones isabelinas de los mismos, como el poema épico “The Faerie Queene” de Edmund Spenser o “Sueño de una noche de verano” de Shakesperae. Con una sensibilidad muy cercana a la ciencia ficción, Anderson conjeturó con la existencia de un multiverso que alberga mundos donde los hechos que inspiraron nuestras leyendas son históricos (así como nuestra historia puede llegar a ser mito en ellos), y en medio de todo ello arrojó a un héroe, Holger Danske (u Ogier el Danés), caballero de Carlomagno (cuya primera aparición literaria data del Cantar de Roldán, y cuyas aventuras fueron narradas por diversos poetas en los tres siglos posteriores).

A partir de finales del siglo XV la leyenda (que ya lo ha emparejado con elementos artúricos como Morgana de Fay y Avalon) sostiene que, aun habiendo desaparecido de la faz del mundo, el caballero regresará para combatir por Francia y Dinamarca en su momento de mayor peligro, empuñando la espada mágica Cortana (hermana de Durandal, la espada de Roldán, y con una presencia similar a Excalibur o Joyeuse, la espada de Carlomagno).

“Tres corazones y tres leones” nos muestra los esfuerzos de Holger por racionalizar su aventura (de nuevo, se nota la inclinación de Anderson hacia la ciencia ficción), buscando la forma de regresar a su “verdadera” realidad, mientras va descubriendo la situación en que se encuentra el mundo al que se ha visto transportado y evita diversas trampas mágicas que enemigos más conocedores de su historia que él mismo ponen en su camino. En el proceso, Anderson crea un arquetipo fantástico (el del héroe moderno arrojado a un mundo mágico) que marcaría buena parte de la evolución posterior del género en los EE.UU. (aunque para ser precisos habría que señalar, como hace el propio Anderson mediante referencias, a Mark Twain y su “Un yanqui en la corte del rey Arturo” como el modelo original).

Esta influencia resulta particularmente evidente en Elric de Melniboné y el resto de la obra de Michael Moorcock, cuyo concepto del Campeón Eterno, así como del conflicto entre el Orden y el Caos, están basados en las aventuras de Holger, pero también puede trazarse bajo diversas formas (incluyendo la parodia) en títulos tan emblemáticos como “Los nueve príncipes de Ámbar” de Roger Zelazny (1970), “La torre abominable” de Gordon R. Dickson (1976) o “Las crónicas de Thomas Covenant el Incrédulo” de Stephen Donaldson (1977-79). Por influir, hasta constituye una fuente de inspiración reconocida para las primeras versiones del juego de rol Dungeons & Dragons (1974), por ejemplo, en la creación de los tipos de alineamiento (ley, neutralidad y caos) y del arquetipo del paladín.

¿Cómo es posible pues que una obra de tal importancia no goce de mayor reconocimiento? Bueno, en parte es culpa del brillo de la ciencia ficción de Poul Anderson, que oscurece un tanto sus mucho más escasas aportaciones puramente fantásticas, pero también está la cuestión de que por muy meticuloso y elaborado que sea el escenario, el estilo resulta un tanto pobre (sobre todo si le aplicamos estándares modernos). Ignoro hasta qué punto llegó la reescritura de 1961, pero el texto de base de 1953 debía de presentar por necesidad muestras de inexperiencia juvenil, que se hacen particularmente notables en el tratamiento extraordinariamente torpe de la subtrama amorosa. De igual modo, salvo por escenas aisladas (como el climático enfrentamiento con un troll), siempre da la impresión de que el texto no da de sí todo lo que podría.

Ojo, “Tres corazones y tres leones” sigue siendo una novela entretenidísima (y muy, muy ágil, algo que se echa de menos en estos tiempos en que todo tiene que ser cuando menos una trilogía de tochos), pero con sus grandes innovaciones convertidas en lugares más o menos comunes (no todas, pues quizás por influencia de T. H. White el ciclo mítico que se ha convertido en prototípico del género ha sido el artúrico en solitario, con aportes más o menos amplios de mitología celta) y con un final apresurado en grado extremo (así como la incomprensible decisión por parte del autor de no escribir nuevas aventuras de Holger, salvo por una pequeña aparición invitada en “A midsummer tempest”), no es de extrañar que haya perdido el favor de los aficionados (por estos lares a todo ello se le suma también una única y tardía traducción, dentro de una colección no demasiado bien considerada).

Otras opiniones:

Otras obras del mismo autor reseñadas en Rescepto:

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~ por Sergio en mayo 17, 2018.

3 comentarios to “Tres corazones y tres leones”

  1. tres cosas:
    1. me has puesto los dientes largos!!!
    2. estoy mayor para volver a las librerías de viejo
    3. deberías enlazar donde encontrar estas joyas o si no es posible conseguirlas no comentarlas (malvado)

    • Más que en librerías de viejo de toda la vida, hoy por hoy los mejores hallazgos se encuentran en franquicias de segunda mano como Re-Read (¡hay que ver de qué se desprenden algunos!). Si no, siempre queda recurrir al idioma original (este está en Amazon por 4,07 en formato bolsillo).

      En cuanto a comentarla o no… No tenía alternativa. Es un título fundamental en la evolución del género. ¡Lo siento por los dientes!

  2. Magnífica reseña. Es verdad que el libro sabe a poco, pues con un poquito más de carne habría sido perfecto, en mi opinión. Por eso deja esa pequeña sensación de “saber a poco” con su lectura. No obstante, un libro lleno de ideas sorprendentes y, aún hoy día, ciertamente enigmáticas.

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