Dorsai

Dos novelas de 1959 sentaron las bases de toda la ciencia ficción militarista posterior. Por un lado, desde el punto de vista del soldado de a pie (o de armadura autoimpulsada, en este caso), tenemos “Tropas del espacio“, de Robert A. Heinlein, que detalla la experiencia del joven Johnny Rico desde su alistamiento hasta sus primeras acciones de combate. Por otro, Gordon R. Dickson se situó con “Dorsai” (“Dorsai!”, serializada originalmente en Astounding como “The genetic general”) en la piel de un oficial, integrado en la cadena de mando (e involucrado, por tanto, en la toma de decisiones estratégicas).

De forma ultracondensada, se nos muestran en la novela los primeros destinos de Donal Graeme, un Dorsai recién licenciado al inicio de la historia que emprende una fulgurante carrera militar en el escenario diseñado por Dickson de dieciséis mundos colonizados por la humanidad, la mayor parte de ellos especializados en el entrenamiento de un tipo muy particular de trabajadores, que constituyen invariablemente su principal producto de exportación, integrado en un estricto sistema de contratos. En el caso de Dorsai, lo que venden al resto de mundos son soldados de élite, formados bajo una estructura casi espartana y destinados al mando (la carne de cañón ya la proporcionan los Amistosos, fanáticos religiosos de Epsilón Eridiani).


Pero incluso entre los dorsai Donal es extraño, hay algo en él que desconcierta a quienes lo conocen, y esta peculiaridad pronto se verá puesta a prueba, cuando apenas iniciada su carrera se tropieza con quien será su némesis, el político William de Ceta. El antagonismo bulle en segundo plano mientras ambos van disponiendo sus piezas en el tablero de juegos que es el escenario de los dieciséis mundos habitados (en ocho sistemas estelares diferentes). Por añadidura, a lo largo de sus aventuras Donal descubre que podría ser el producto final (accidental) de un megaproyecto genético de los Exóticos de Procyon para obtener un superhombre.

Si todo eso suena vagamente familiar, tal vez sea porque es muy, muy difícil leer “Dorsai” y no pensar en “Dune“, de Frank Herbert (1965, aunque con la versión original de su primera parte, “Dune World”, escrita entre 1963 y 1964). Hay temas que siguen un desarrollo casi calcado, y en definitiva la idea del líder mesiánico está en la base de ambas obras). El universo y sobre todo los personajes de “Dune” están, sin embargo, mucho más trabajados, y tal vez su filosofía de base sea más compleja (al menos por lo que puede determinarse a través de la lectura aislada de “Dorsai”).

Con “Dorsai”, Dickson dio inicio a una serie de novelas, tituladas en su conjunto el ciclo de Childe (en referencia al poema “Childe Roland to the dark tower came”, de Robert Browning), aunque es muy común referirse a él simplemente como el ciclo Dorsai. A través de esta serie inconclusa, Dickson intentaba transmitir ideas filosóficas sobre el destino futuro de la humanidad. El núcleo central lo componen seis títulos, que abarcan acontecimientos desarrollados entre el siglo XXI y el XXIV: las precuelas “Nigromante” (1962) y “La estrategia del error” (1971), la paracuela “Soldado, no preguntes” (1967, a partir de una novela corta homónima que recibió en 1965 el premio Hugo de narración corta) y las secuelas (inéditas en español) “The final encyclopedia” (1984) y “The Chantry Guid” (1988). Dickson falleció antes de poder escribir la séptima entrega, “Childe”, que tendría que haberlo cerrado todo.

Junto con esto, hay dos novelas cortas y dos relatos paralelos, compilados en “El espíritu de los dorsai” (1979) y “El dorsai perdido” (1980), así como tres novelas, publicadas entre 1991 y 2007, ambientadas en el mismo escenario y concebidas quizás para dar mayor entidad al antagonista final de la serie, pero sin formar parte oficialmente del ciclo (“Young Bleys”, “Other” y “Antagonist”, esta última completada póstumamente por un colaborador de Dickson). En su última década de vida, Dickson encontró el éxito explotando su otra gran serie, la de fantasía del Caballero Dragón (iniciada en 1976 con “La torre abominable“), y tal vez esa dedicación sea la responsable de dejarnos sin conclusión.

De forma preliminar (extraer conclusiones de una serie a partir de una única entrega es arriesgado cuando menos, aunque por lo que tengo entendido las virtudes y defectos de este primer volumen constituyen la tónica general), sugeriría que las intenciones de Gordon R. Dickson son demasiado ambiciosas o, tal vez, que la ejecución no está a la altura. Recurre en “Dorsai” a personajes acartonados, sin apenas rasgos distintivos, y a una estructura entrecortada que no deja apenas espacio para que se desarrolle la trama.

Lo que no puede negársele al ciclo de Childe es que intentó ir más allá de la simple aventura de la que solía nutrirse la space opera, fundamentándose en grandes ideas y que, en cualquier caso, su  legado es incuestionable, percibiéndose sus ecos en series tales como la del CoDominio de Jerry Pournelle (“El soldado“, 1976), “El juego de Ender” de Orson Scott Card (1985, aunque la novela corta es de 1977), la serie de Honor Harrington de David Webber (“El honor de la reina“, 1993) o, quizás especialmente, las primeras novelas de la saga de Miles Vorkosigan de Lois McMaster Bujold (por ejemplo, “El juego de los Vor“, 1990).

Solo eso ya basta para justificar su nominación al premio Hugo de 1960, que perdió precisamente ante su gran rival, “Tropas del espacio” (una victoria merecida, porque la novela de Heinlein, con un planteamiento mucho más simple, es también más sólida desde un punto de vista puramente literario). En el quinteto de finalistas destacaba también “Las sirenas de Titán“, de Kurt Vonnegut, también un paso por delante de “Dorsai” (hubo cierta polémica, suscitada por quienes la veían como más justa ganadora), aunque la novela de Dickson podría situarse sin problemas por delante de los otros dos títulos: la space opera resultona de “The pirates of Ersatz“, de Murray Leinster, y la parodia de telépatas de Mark Phillips “That sweet little old lady“.

Otras opiniones:

Otras obras del mismo autor reseñadas en Rescepto:

~ por Sergio en junio 15, 2021.

Una respuesta to “Dorsai”

  1. Estupendo análisis, como siempre. Gracias por citar mi blog.

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