La música de cine (V)

Comentaba al final de la entrega anterior cómo el trabajo de John Williams propició el resurgir de las grandes composiciones orquestales en la música de cine a finales de los años setenta (ya volveremos sobre ello), pero no fue la única tendencia destacable de la época.

La mejora durante toda esa década experimentada por los sintetizadores, gracias a los avances en miniaturización de los componentes electrónicos, hizo que su presencia fuera cada vez más importante en el panorama pop, lo que llevó lógicamente (como había pasado antes con el jazz) a que empezara a ser considerado como un estilo apropiado para servir de banda sonora a una película.

sintetizador

Con anterioridad ya se habían empleado instrumentos electrónicos en la música de cine, e incluso se habían compuesto bandas sonoras completas para películas de ciencia ficción (siendo la primera la de “Planeta prohibido” en 1956, compuesta por Louis y Bebe Barron), pero el punto de inflexión definitivo se produjo en 1978, con la concesión del Oscar al primer trabajo para el cine del italiano, especializado en música disco electrónica, Giorgio Moroder: “El expreso de medianoche”, un drama carcelario alejado por completo de los ambientes futuristas a los que había estado restringida la música electrónica.

http://www.youtube.com/watch?v=QSFQqKzuQMM

Aunque su actividad principal siguió estando dirigida hacia el pop, durante los años siguientes participó en un puñado de películas, como “American gigolo” (1980), “Flash Dance” (1984) o incluso la adaptación electrónica (para el mercado internacional) de la banda sonora sinfónica de Klaus Doldinger para “La historia interminable” (1984).

http://www.youtube.com/watch?v=xsVLb5ibKfM

La tendencia se consolidó en 1981, con la concesión de un nuevo premio Oscar a otra banda sonora completamente electrónica, compuesta en este caso por un importante compositor New Age, el griego Vangelis. Aparte de su reconocimiento crítico, el tema principal de “Carros de fuego” se convirtió en un superéxito internacional.

http://www.youtube.com/watch?v=L-7Vu7cqB20

Su contribución a la música de cine ha sido también esporádica, lo que no le ha impedido dejar su huella en otros trabajos famosos, como “Blade runner”, en un retorno de los ambientes electrónicos a la ciencia ficción, o “1492: la conquista del paraíso” (que cosechó mucho más éxito como álbum independiente que en su generalmente considerada desafortunada adecuación a las imágenes).

http://www.youtube.com/watch?v=7YkxajayOzQ

La lista de pioneros de la música electrónica de cine no estaría completa sin hacer referencia a Wendy Carlos (de nacimiento y durante parte de su carrera, Walter Carlos), quien ya en 1972 proporcionó una banda sonora electrónica para la película de Stanley Kubrick “La naranja mecánica”, y aunque su contribución a “El resplandor” se quedó mayoritariamente en la sala de montaje, retornó a las pantallas en 1982 con su música para “Tron”; o a Brad Fiedel, conocido sobre todo por su tema central para la saga de Terminator, aunque entre 1981 y 1993 (“Mentiras arriesgadas”) compuso una veintena de bandas sonoras.

http://www.youtube.com/watch?v=CDPFHnfckD8

Desde entonces, han seguido usándose composiciones electrónicas, sobre todo, aunque no exclusivamente, para películas de ciencia ficción o acción, y empleando a menudo músicos de otras disciplinas, tal y como ocurrió por ejemplo con Trent Reznor (de Nine Inch Nails) y Atticus Ross para “La red social” (que conquistó el Oscar), Daft Punk para “Tron: Legacy”, Chemical Brothers para “Hanna” o M83 para “Oblivion”.

http://www.youtube.com/watch?v=4oNBX8VOwh0

En general, sin embargo, los ochenta fueron la época dorada de las grandes composiciones orquestales. En esta época entró en escena, por ejemplo, el recientemente fallecido James Horner.

JamesHorner

Horner llamó por primera vez la atención de los ejecutivos de Hollywood por su capacidad para obtener grandes resultados con medios muy escasos. Así, gracias a su composición en 1980 para “Los siete magníficos del espacio” (una película de serie C de Roger Corman), cuando tocó sustituir a Jerry Goldsmith (que ya había metido la serie en la era sinfónica, pero era demasiado caro) al frente de la orquesta de “Star Trek II: La ira de Khan”, para lograr un resultado similar al popularizado por John Williams, obtuvo su gran oportunidad… y no la desaprovechó.

http://www.youtube.com/watch?v=WCpYqWAIwFA

A ésta siguieron composiciones como las de “Krull” (1983), “Cocoon” (1985), “Aliens” (1986, sustituyendo de nuevo a Jerry Goldsmith) o “Willow” (1988), antes de convertirse en uno de los compositores más importantes de los años 90, con algunas de las bandas sonoras más icónicas de la década, como las de “Leyendas de pasión”, “Braveheart”, “Apolo XIII” o “La máscara del zorro”, caracterizándose tanto por el uso de instrumentos inusuales e inspiración étnica como una progresiva tendencia a la autorreferencia. Sin embargo, el mayor impacto de su carrera no llegó hasta 1997, cuando volvió a colaborar con James Cameron en la que se convertiría en la banda sonora (instrumental) más vendida de la historia, la de “Titanic”.

http://www.youtube.com/watch?v=8MDPeL8lpzo

Otro de los grandes nombres de los 80 fue Alan Silvestri, quien entró en el mundo del cine gracias sobre todo a su relación profesional con el director y productor Robert Zemeckis, siendo su primera gran composición la de 1985 para “Regreso al futuro” y en los años siguientes participó en películas tan populares como “El vuelo del navegante”, “Depredador”, “Quien engañó a Roger Rabbit”, “Abyss”, “Forrest Gump” o “Juez Dredd”.

http://www.youtube.com/watch?v=AM5EYO5wWMA

En los últimos años ha bajado un poco su relevancia (quizás porque el énfasis se ha desplazado de las composiciones temáticamente ricas, en las que era un maestro, a una música más atmosférica), aunque sigue participando en grandes producciones, habiendo sido requerido recientemente, por ejemplo, para tratar de conferir coherencia temática al universo cinematográfico de Marvel (con composiciones para “El Capitán América” y “Los vengadores”).

http://www.youtube.com/watch?v=yHo0977cOUk

1985 marcó también el despegue de la carrera de otro de los compositores de música de cine más influyentes de los últimos años del siglo XX, Danny Elfman. Tras una formación mayoritariamente autodidacta y ecléctica (influido por clásicos del cine, las corrientes más vanguardistas e incluso estilos africanos), lideró durante casi veinte (1976-1995) años la banda de rock Oingo Boingo, a través de la cual empezó a trabajar en diversos proyectos cinematográficos (declarando una influencia directa de los grandes pioneros de la música de cine e incluyendo a menudo unos coros muy característicos).

danny_Elfman

El punto de inflexión de su carrera llegó con su asociación con el cineasta Tim Burton, que se inició con su primer largometraje, “La gran aventura de Pee-Wee”, y se ha prolongado hasta hoy (extendiéndose por dieciséis de sus dieciocho películas como director). El gran salto de ambos se produjo en 1989 con “Batman”, y su colaboración ha deparado composiciones tan importantes como las de “Eduardo Manostijeras”, “Mars attacks!”, “El planeta de los simios” o “La novia cadáver” (por no hablar de las obras producidas por Burton, como “Pesadilla antes de navidad”).

http://www.youtube.com/watch?v=64IwbhFYuUM

La otra gran colaboración de su carrera se ha dado con el director Sam Raimi, activa desde “Darkman” en 1990 y extendiéndose por seis películas, incluyendo una de las bandas sonoras más icónicas del mundo de los superhéroes, la de “Spider-Man” en 2002. En un estilo muy diferente, también ha de mencionarse su colaboración con Gus Van Sant (cinco películas), y de igual modo es de destacar su participación en la trilogía de “Men in black”, dirigida por Barry Sonnenfeld (1997-2012).

http://www.youtube.com/watch?v=fqYHg-Ue_Cc

A finales de la década de los ochenta se produjo otro desarrollo inesperado: Disney resucitó, y con esa resurrección se produjo un renacer de los musicales, propiciado por la colaboración entre el compositor Alan Menken y el letrista Tim Rice (aunque ya previamente Horner había compuesto algún musical animado, como las películas de Fievel, para Amblin Entertaiment). El primer título fue “La sirenita” en 1989, al que pronto siguieron “La bella y la bestia”, “Aladdín”, “Pocahontas”, “El jorobado de Notre Dame” y “Hércules”, todas orquestadas por el dúo Menken-Rice.

http://www.youtube.com/watch?v=t6UUpvSRYV4

En 1994, para “El rey león”, sin embargo, los ejecutivos de la Disney optaron por una aproximación diferente. Contrataron para producir las canciones a un cantante famoso, Elton John, y confiaron el resto de labores compositivas a alguien que estaba llamando mucho la atención y que con el correr de los años se convertiría en una de las personalidades más influyentes en la historia de la música de cine: Hans Zimmer.

http://www.youtube.com/watch?v=Xw5bha0ZkRY

Aunque eso ya es otra historia, que tendrá que ser contada en otra ocasión.

Otras entregas de esta serie:

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~ por Sergio en septiembre 3, 2015.

6 comentarios to “La música de cine (V)”

  1. ¡Qué recuerdos! Has nombrado grandes clásicos de mi fonoteca particular como Willow, Regreso al Futuro, Batman o Pesadilla Antes de Navidad… Ya he perdido la cuenta de las veces que habré escuchado cada uno de esos cassettes o CDs. Y el compositor que más me gusta de esta entrega, en cuanto que original y con un estilo propio y reconocible al instante, es sin duda Elfman.

    ¡Un saludo!

    • De largo, el compositor del que más CDs he comprado es Horner. Debo de haber estudiado cientos de horas con la música de “Willow”, “Braveheart”, “La máscara del zorro”, “Titanic”, “Deep impact”… Mi favorito siempre ha sido Williams, pero sobre todo en los 90, Horner no sólo componía grandes temas, sino que sabía cómo construir un álbum interesante de principio a fin. Por eso lamenté tanto que lo de las autorreferencias se le fuera de las manos. Llegó un momento que escuchar su música era jugar a adivinar de dónde venía la melodía.

      El estilo de Danny Elfman nunca acabó de conectar conmigo (aunque el álbum de “Eduardo Manostijeras” es de los más melodiosos que se han editado nunca; ahí estuvo en absoluto estado de gracia).

  2. ¿Con lo de las autorreferencias te refieres al famoso “pa-ra-ba-rá”? Lo utilizó en tantas películas que al final ya daba un poco de risa… Pero bueno, eso no quita para que siga siendo uno de los grandes.

    • No sólo por esa secuencia (el “motivo de peligro”). Los últimos años, sus bandas sonoras parecían montadas a retales (la de “Una mente maravillosa”, por ejemplo, usa un tema creado para “Sneakers” y ya empleado en los títulos de crédito de “El hombre bicentenario”). Horner tenía un talento inmenso, y era un maestro de la orquestación, pero pareció como si se le hubiera agotado la creatividad.

      Aun así, uno de los grandes (e indiscutiblemente, en el podio de los 90).

  3. Gran recorrido por los compositores para música de cine. Esperemos que prosigas próximamente con nuevas entregas ^^

    • Pues el caso es que entre el trabajo que está dando la editorial y que lo que motivó todo el asunto (algo ajeno por completo al blog) ha concluido… Pero sí, al menos hace falta otra entrega. A ver si encuentro tiempo.

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