La música de cine (I)

Debido a un proyecto paralelo, he estado preparando el guión preliminar de una serie de charlas sobre la historia de la música de cine. No es un repaso exhaustivo (la temporalización del ciclo, en sólo seis sesiones, no lo permite), e incluso tras la primera entrega (la presente) se centra casi exclusivamente en Hollywood, ignorando toda la riqueza internacional del género, pero algo menos de cinco horas (de presentación) no dan para más (y aún no sé si bastarán para ofrecer una primera aproximación).

Rescepto, por su orientación, tal vez no sea el lugar idóneo para abordar esta temática, pero en estos meses de verano (que de hecho van a ser los más ocupados en proyectos variados desde hace tiempo), viene bien disponer de una pequeña reserva de comodines para mantener el blog actualizado.

Así pues, doy inicio con la presente entrada a una miniserie sobre la música de cine. Espero que os sea interés.

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El cine nació acompañado de música. Ya en la primera presentación del cinematógrafo de los hermanos Lumiere, en 1895, se hallaba presente un pianista. En esos primeros años, la función del músico (o músicos) era disimular el desagradable sonido del proyector, que se encontraba en el mismo recinto que los espectadores.

Con tal de sincronizar las imágenes con la música, los gerentes de las salas de espectáculos proporcionaban a sus músicos unas guías conocidas como cue sheet, que les indicaban cuándo tenían que empezar a tocar, cambiar de tono o aportar algún efecto en particular (simulando, por ejemplo, un portazo). En los primeros años, se trataba de música improvisada o mezclas de composiciones clásicas. No fue hasta 1908 que se compusieron las primeras obras destinadas específicamente a acompañar películas.

Fairylogue_Baum

La primera banda sonora original documentada fue compuesta por Nathaniel D. Man para el espectáculo de L. Frank Baum (autor de “El mago de Oz”), “The fairylogue and radio plays”, que combinaba música en directo (27 pequeñas piezas), actores, declamación y película (coloreada). El experimento fue un fracaso comercial debido a los elevados costes de producción, que el aforo de los locales de la época no permitía recuperar.

Hablando estrictamente de cine, la primera banda sonora podría considerarse la compuesta unos meses después para la película muda francesa “L’assassinat du duc de Guise”, un proyecto que buscaba elevar a la categoría de arte respetable la nueva forma de entretenimiento. Para dotar de música a los quince minutos de metraje, los productores recurrieron al aclamado compositor Camille Saint-Saëns, una de las últimas grandes figuras del romanticismo, que escribió una de las obras más ambiciosas de todo el período del cine mudo.

Frank Baum, por su parte, siguió intentando abrirse camino en el mundo del cine, y para ello fundó en 1914 The Oz Film Manufacturing Company, contando con el compositor Louis F. Gottschalk como subdirector. Gottschalk compuso la primera banda sonora para un largometraje: “The patchwork girl of Oz” (81 minutos), así como para las otras tres producciones de la compañía (“The magic cloak of Oz”, “His majesty, the scarecrow of Oz” y “The last egyptian”). Tras el fracaso de la empresa, Gottschalk pasó a trabajar con otros directores, como D. W. Griffith, para quien compuso la música de “Orphans of the storm” en 1921 (año durante el que también escribió música para “The four horsemen of the Apocalypse”, con Rodolfo Valentino, “The three musketeers” y “Little lord Fauntleroy).

Durante esos primeros años, cobró enorme importancia el cine expresionista alemán, con el director Fritz Lang en primer plano. Para sus películas mudas, Lang contó con el compositor Gottfried Huppertz, que escribió piezas orquestales para películas como “Die nibelungen” (1924) y, sobre todo, “Metropolis” (1927). En este último caso, compuso también una versión más sencilla, sólo para piano, para ser interpretada en locales más modestos. Huppertz compuso nueve bandas sonoras antes de su prematura muerte en 1937.

Otro de los grandes directores alemanes de la época, Friedrich W. Murnau, también encargó composiciones específicas para algunas de sus películas, por ejemplo para “Nosferatu” (1922), con música de Hans Erdmann, o “Faust” (1926), con música de Werner Richard Heymann, quien como muchos talentos de la industria cinematográfica alemana acabaría emigrando a Hollywood y participando en el despegue del cine sonoro y contribuyendo a más de un centenar de películas hasta 1960, e incluso cosechando cuatro nominaciones a los Oscars en los años 40 (por ejemplo, para las películas “Hace un millón de años” y “Ser o no ser”).

Mientras tanto, los grandes (y no tan grandes) estudios de Hollywood llevaban años experimentado con el cine sonoro (unir a la banda visual otra u otras con información sonora, sincronizándolo todo). Los esfuerzos, tanto en competencia como fruto de grandes pactos de colaboración, terminaron de fructificar en 1927, año en que fueron apareciendo sucesivamente cortos sonoros, noticiarios hablados, reestrenos de películas mudas con la banda sonora integrada (pudiendo, por tanto, prescindir de las orquestas en los cines y asegurando la sincronización perfecta) y la primera película estrenada con música (y unos pocos efectos sonoros) grabada (aunque no compuesta originalmente para la ocasión): “Amanecer” de Murnau, que ganó tres Oscars en el primer año en que se concedieron (aunque, lógicamente, todavía no había una categoría para mejor banda sonora).

La película que marcó el despegue del cine sonoro, sin embargo, fue “El cantor de jazz”, con música de Louis Silver (quien posteriormente seguiría componiendo música para el cine hasta su muerte en 1954), que incluía seis canciones y un par de breves secuencias de diálogo sincronizado.

A mediados de 1929, Hollywood dejó definitivamente de producir cine mudo. Se abría una nueva era para el joven arte, y con ella un período en el que las bandas sonoras originales irían cobrando cada vez más importancia.

Otras entregas de esta serie:

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~ por Sergio en julio 23, 2015.

2 comentarios to “La música de cine (I)”

  1. ¡Muy interesante! Espero impaciente las siguientes entregas…

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