La música de cine (IV)

Pocos nombres hay más importantes en la historia de las bandas sonoras que Jerry Goldsmith (1929-2004). Él recogió la tradición de los primeros compositores (Bernard Hermann, Miklós Rózsa), la hizo evolucionar según el modelo del modernismo de Igor Stravinsky o Aaron Copland, el jazz, el rock y otros estilos populares, y siguió durante toda su carrera transformando la música de cine a través de la experimentación con nuevos instrumentos, nuevas técnicas (abrazando en su momento el sonido electrónico) y, sobre todo, un impresionante listado de grandes temas, que demuestran una versatilidad extraordinaria.

Goldsmith_composer

Su carrera se inició en los años cincuenta, dentro de la CBS, componiendo música para sus programas de radio y televisión, y pronto empezó a trabajar también en pequeñas películas que, poco a poco, fueron haciendo conocido su nombre. En los años sesenta ya trabajaba asiduamente en el cine, cosechando sus primeras nominaciones al Oscar, por ejemplo con “El planeta de los simios”, que fue una de las primeras bandas sonoras que se consideró musicalmente innovadora, entremezclando modificación electrónica de la percusión, imitaciones por parte de la orquesta de los gruñidos de los monos e instrucciones a los músicos peculiares (como tocar los trombones sin boquilla o accionar las teclas de los instrumentos de viento sin llegar a soplar).

Hacia mediados de los setenta, con la reintroducción de la grandes orquestas, se adaptó para crear scores tan potentes como “El viento y el león” (1975, empleando sonidos árabes y una sección instrumental marroquí) o “La profecía” (1976, increíblemente su único Oscar), y redefiniendo para siempre el sonido de una franquicia como la de Star Trek, con la creación del tema que hoy nos es familiar para la película de 1979. En los ochenta siguió trabajando en películas icónicas como “Poltergeist”, “Acorralado”, “Hoosiers” o “Gremlins” (con la que empezó a trabajar intensamente con sonidos electrónicos), y su ritmo no decreció con la llegada de una nueva década, pues en los noventa trabajó entre otras en “Desafío total”, “Los últimos días del Edén”, “Rudy”, “El primer caballero”, “La momia” o “El guerrero número 13”, y siguió componiendo hasta el año antes de su muerte.

Otro importante compositor de su generación fue el británico John Barry (1933-2011), cuya obra se caracteriza sobre todo por ser extraordinariamente melódica. Su padre fue proyeccionista en los tiempos del cine mudo, y poseyó luego una cadena de cines en el norte de Inglaterra. Su carrera musical se inició como trompetista en la armada, y de ahí a formar parte de orquestas y, finalmente, creó su propia banda de música. Esta actividad le hizo entrar en contacto con el mundo del cine, y en 1962 los productores de una película, insatisfechos con el tema central que había entregado su compositor, lo contrataron para que pusiera arreglo al asunto. La película era “007 contra el doctor No”, y el tema en cuestión se convirtió en uno de los más famosos de la historia del cine. John Barry acabaría componiendo todas las bandas sonoras de la serie Bond entre “Desde Rusia con amor” en 1962 y “007: Alta tensión” en 1987.

Con el correr de los años, su estilo se iría refinando, ganando en melodía y haciéndolo muy popular entre los directores que buscaban transmitir emociones a través de la música, llevándole a ganar cinco premios Oscar: dos por “Nacida libre” (1966, música y canción), además de por “El león en invierno” (1968), “Memorias de África” (1985) y “Bailando con lobos” (1990).

También fue uno de los primeros compositores en colaborar con grupos pop para la composición de la canción de la película, lo cual, por ejemplo, se convirtió en una de las señas de identidad de la serie Bond (colaborando con músicos como Shirley Bassey, Tom Jones, Louis Armstrong, Nacy Sinatra, Rita Coolidge, Duran Duran o A-Ha).

Pero si hay un compositor que cambió casi por si solo el rumbo de la música de cine, ese es sin duda John Williams (1932- )

john-williams

Johnny Williams, proveniente de una familia de músicos, inició su carrera como pianista de jazz, trabajando en diversos clubs de Nueva York y, de tanto en tanto en las agrupaciones reunidas para grabar bandas sonoras. Trabajó como director de orquesta para trabajos de Franz Waxman, Bernard Hermann y Alfred Newman, y como pianista en bandas sonoras de Jerry Godlsmith, Elmer Bernstein y, sobre todo, Henry Mancini. Durante los sesenta compuso la música de varios programas de televisión (con una marcada inclinación hacia el jazz), y poco a poco fue abriéndose camino hacia las películas, siendo particularmente destacable su aportación en los setenta al cine catastrofista, al componer la música de “La aventura del Poseidón” (1972), “El infierno en llamas” (1974) y “Terremoto” (1974). Ese mismo 1974, Williams dio comienzo a la colaboración que marcaría su carrera (y que se mantiene hasta el día de hoy), componiendo la música de la primera película de Steven Spielberg: “Loca evasión”.

Los éxitos para ambos empezarían al año siguiente, con “Tiburón”, para la que Williams ideó un motivo de dos notas, a la que siguió en 1977 “Encuentros en la tercera fase”. Para ese mismo año, Spielberg le recomendó a su amigo George Lucas, que estaba embarcado en un proyecto novedoso de ciencia ficción, que contratara a John Williams, y éste a su vez propuso una banda sonora original de carácter sinfónico, al estilo del Hollywood clásico, pero en un estilo modernizado (que la crítica ha venido a considerar neorromántico), impactante. Desde el momento en que empezaron a alejarse hacia el infinito los párrafos introductorios del Episodio IV de la Guerra de las Galaxias, al son de los compases de Williams, la música de cine (y el propio cine) variaron de rumbo.

De repente, todo el mundo quería música sinfónica para sus películas, una tendencia que el propio Williams contribuyó a cimentar con su música para “Supermán” (1978), “El imperio contraataca” (1980), “En busca del arca perdida” (1981) y “E.T” (1982). Tras ese período inicial, caracterizado por las fanfarrias y la riqueza temática de las composiciones, John Williams siguió desarrollando un trabajo de raíces clásicas, con unas melodías muy elaboradas, que fue evolucionando con el tiempo, siendo un año crucial 1993, con la composición de dos de sus mejores trabajos. Por un lado, la aventura, teñida de asombro y terror, que fue “Parque Jurásico”, y por otro un horror distinto, tremendamente emocional y trágico, por el que recibió su quinto Oscar: “La lista de Schindler”, para la que contó como solista con el violinista Itzhak Perlman (dando inicio así a una serie de colaboraciones con destacados solitas).

Suyos son algunos de los temas más célebres de la historia del cine, empezando por los ya mencionados y pasando por títulos como “Solo en casa”, “Un horizonte muy lejano”, “Hook”, “Nacido el cuatro de julio”, “Harry Potter y la piedra filosofal”, o “Inteligencia artificial”, y volviendo incluso al jazz de sus inicios con “Atrápame si puedes”. En total, sus composiciones le han valido cuarenta y nueve nominaciones (y contando) a los premios Oscar, de los que ha obtenido cinco.

A finales de este mismo año la saga continúa con “El despertar de la fuerza”.

Otras entregas de esta serie:

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~ por Sergio en agosto 20, 2015.

2 comentarios to “La música de cine (IV)”

  1. Muy grandes, los tres… Puestos a poner alguna pega, he de confesar (puede que ya hayamos comentado esto en persona alguna vez) que no me gusta la manera de Barry de resolver la BSO de Bailando con Lobos… Parece que le pasó un poco lo que a Morricone con Once Upon a Time in the West: se le quedó corta la banda sonora para una peli tan larga. Pero su solución fue mucho peor que la de Morricone: se dedicó a coger cada frase musical y tocarla dos veces seguidas de manera casi automática, con lo que la música pierde toda la fuerza y se hace muy pesada… Para compensar, diré que me encanta la música de las pelis de James Bond.

    En cuanto a Williams, no puedo creer que siga trabajando a pleno rendimiento a sus años… ¿No tiene algún otro compositor o músico que le ayude con la faena? Si no se cuida, le va a dar un jamacuco… Pero que le quiten lo bailao: muchas de mis bandas sonoras preferidas son de él. Algún día contaré en mi blog la anécdota de cuando se interpretó en directo un medley de la BSO de Star Wars en el Palau de la Música de Valencia…

    ¿Es ésta la última entrega, o habrá una quinta? ¡Queremos más! En cualquier caso, todas muy interesantes e ilustrativas… ¡Gracias por el trabajo de documentación que te pegas, y gracias por compartirlo, Sergio!

    • Lo de Williams es un caso extraordinario de longevidad artística. Hace ya mucho que se modera con los esfuerzos (¡Como que tiene 83 años!), pero ahí sigue, al pie del cañón (para el año que viene ya tiene prevista su 27ª colaboración con Spielberg… y ojalá complete la nueva trilogía de Star Wars). Seguro que tiene ayuda para las sesiones de grabación (que con lo caras que resultan, conviene exprimirlas al máximo), pero lo importante está en su cabeza, y sigue demostrando que no tiene rival (por mucho que hoy en día, desgraciadamente, se estilen composiciones más simples).

      En cuanto a la serie, habrá quinta y al menos sexta entrega, aunque esta semana voy a saltármela, que aún tengo que darle los últimos retoques a la próxima.

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