La odisea del mañana

Hace unos meses el último gran saldo de títulos de Acervo engordaba la columna de libros-que-tal-vez-nunca-podré-leer-pero-que-no-podía-dejar-pasar-a-ese-precio. Ahora le ha tocado el turno al de la Factoría (disponible en el Corte Inglés más cercano), que me ha puesto al alcance de la mano (y del bolsillo) varias novelas que quería leer (“Trueno rojo” entre ellas), unas cuantas de autores más o menos nuevos que tenía curiosidad por catar (pero no a >20 euros) y alguna que otra apuesta, por no lamentarme luego (como acaba pasando, pues siempre hay algún título que, en retrospectiva, no sabes cómo fuiste tan gilipollas de dejarlo escapar).

El caso de “La odisea del mañana”(Tomorrow and tomorrow)  es un poco particular, ya que Charles Sheffield no se trata de un autor precisamente nuevo, pero no había tenido ocasión hasta el momento de leer nada suyo. A falta de “La telaraña entre los mundos” (1979), bien podía empezar por esta obra de 1997 (además, en una encuesta de esas que te encuentras por internet, me salió en cierta ocasión que el escritor de ciencia ficción a quien más me parecía era precisamente Sheffield… menos mal que no me salió Benford).

OdiseaManana

El protagonista de la historia es Drake Merlin, un músico de nuestro tiempo que se niega a aceptar la próxima muerte de su joven esposa por una enfermedad incurable. La única solución que encuentra es criogenizarla, con la esperanza de que en algún momento futuro la ciencia haya avanzado lo suficiente para curarla. Diez años después, él mismo se criogeniza (estando perfectamente sano), propiciando así un salto hacia el futuro con el que se inicia una epopeya que lo llevará en un viaje de miles de millones de años en pos de su obsesión por reunirse con su amada.

Como el título en inglés sugiere, la novela se convierte en realidad en una serie de estampas de mayor o menor longitud sobre diversos períodos del futuro, abarcando igualmente galaxias con toda su diversidad. Entronca pues con un tipo de relato de amplia tradición dentro del género, que es el de la proyección hacia el futuro, hasta llegar al fin de los tiempos. Incluso en sus mismas páginas homenajea al que quizás sea el precursor, William Hope Hodgson, con su novela “La casa en el límite”, quien describió en 1908 la agonía de un universo avocado a la muerte térmica (según los conocimientos de la época).

Casi un siglo después, Sheffield se apoya en la visión escatológica de James Tipler basada en su interpretación de la teoría de la Gravedad Cuántica. La teoría del Punto Omega de Tipler (el Punto Omega original es un concepto del jesuita Teilhard de Chardin) predice que, siendo el universo cerrado, durante la singularidad final la densidad de energía será tal que una inteligencia suprema dispondría de capacidad de cálculo ilimitada para simular todo el universo, pudiendo estirar el tiempo subjetivo a mayor velocidad de la que se produce el colapso final, consiguiendo a efectos prácticos la eternidad. Tipler, en su libro “La física de la inmortalidad” (1994), relaciona esta inteligencia, el Escatón, con Dios, aplicando en su “demostración” conceptos matemáticos de la Teoría de Juegos (en particular, derivados del Dilema del Prisionero).

La teoría, sobre todo en lo que se refiere a sus conclusiones, se ha visto sometida a fuertes críticas, con acusaciones de demostraciones ajustadas ad hoc para producir el resultado científico deseado (y asumciones un tanto aventuradas), en particular por todo lo referido a la naturaleza del Escatón y el destino al que dedicaría la potencia de cálculo puesta a su disposición. Sin embargo, el concepto de la Simulación del Fin de los Tiempos, por su grandiosidad, ha sido incorporada por muchos autores como base para su ficción. Aparte de Sheffield se cuentan Charles Stross (“Cielo de Singularidad” y “El amanecer de hierro”), Robert Charles Wilson (“Darwinia”) o el veterano Frederik Pohl (la trilogía de “The eschaton sequence”). En esta edición se nos ha escamoteado el artículo de 40 páginas con el que Sheffield acompañó su libro en la edición americana, y disertar sobre las conclusiones y las posibilidades de la teoría en una entrada sería demasiado largo y complicado, por fortuna puedo remitirme a otro lugar donde se hace mucho mejor de lo que yo sería capaz jamás. Si estáis interesados, podéis visitar la sección (exposición y crícita)  sobre las teorías de Tipler en la magnífica página sobre transhumanismo de Anders Sandberg.

Tomorrow&tomorrow

En fin, he gastado muchas palabras sin decir realmente nada sobre la novela, pero es que todo el asunto del Escatón es mucho más interesante que la visión que nos ofrece Sheffield. Cuando la escribió contaba con apenas 61 años, pero los veinte años de profesión (literaria, que también era matemático y físico, con una larga carrera en la NASA, la American Astronautical Society, de la que fue presidente, y la Earth Satellite Corporation) parecen suponer un lastre demasiado grande para sus especulaciones. La historia no carece de interés, pero muy a menudo parece como si la grandiosidad del escenario (que se mide en miles de millones de años y años-luz) le quedara grande. De igual modo, sus descripción de una civilización transhumana se antoja bastante simplona. Su mundo de dentro de catorce millones de años se encuentra para mí, a grandes rasgos, a menos de un milenio de distancia (si llegamos, que ésa es otra), y cuando se dedica a hablar de lapsos de milenios (o incluso millones de años), da la sensación de que durante todo ese tiempo no está ocurriendo nada (uno de los segmentos trata sobre la invasión de la galaxia por parte de una amenaza terrible… cuya naturaleza, desentrañada después de cientos de millones de años y mucha pomposidad, se antoja pueril en extremo). Ni siquiera me sirve la idea de que el amor lo puede todo. Más que amor parece monomanía y negación de la realidad. La prueba a la que se ve sometido es tan desproporcionada que el sentimiento queda reducido a una parodia de sí mismo. Simplemente, un sentimiento humano (y no demasiado bien definidio) no da la talla a escala ultratranshumana.

Se trata de la misma sensación que tuve al leer “Terraformar la Tierra” de Jack Williamson, un quiero (explorar las nuevas ideas) y no puedo (desprenderme de los vicios antiguos). Claro que Williamson tenía 92 años cuando escribió la que sería su penúltima novela. También de 1997 es “Diáspora“, y en ella se tratan algunos temas similares con mucho mayor acierto y sin intentar abarcar más de lo que se puede apretar (y si Egan no se atreve a algo… en fin, más vale dejarlo correr).

Por el momento, “La última pregunta” de Isaac Asimov en cuento y “Hacedor de estrellas” de Olaf Stapledon en novela siguen siendo las obras cumbre del subgénero, y “La odisea del mañana” se queda, como experimento puntualmente interesante pero fallido en su conjunto, a mucha distancia de ellas.

Otras opiniones:

Otras obras del mismo autor reseñadas en Rescepto:

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~ por Sergio en julio 13, 2009.

5 comentarios to “La odisea del mañana”

  1. Por cierto que “La última pregunta” sigue siendo para mí, después de tanto tiempo, el mejor cuento de Isaac Asimov, ¡y eso que le he leído muchos! Esa sensación de desplazarse en un tiempo tan inconmensurable y dar vuelta a la idea de La Creación, me produjo siempre un agradable sentimiento de sorpresa genuina. La obra de Stapledon no la he leído…

  2. “La última pregunta” es uno de los mejores cuentos de la historia de la ciencia ficción (también para mí el mejor de Asimov, considerando “El hombre bicentenario” como novela corta).

    En cuanto a Stapledon… es un autor imprescindible para comprender la evolución del género, y “Hacedor de estrellas” es quizás la novela más apabullante que jamás se haya escrito. En 1937 describió toda la historia del universo y de los seres vivos que contiene, anticipando ideas que aun hoy seguimos desarrollando.

  3. Pues, por supuesto, hago acuse de recibo. En cuanto tenga la oportunidad, conseguiré Hacedor de Estrellas. :)

  4. Hola. Quería comentar algo dobre Charles Sheffield. Lo considero uno de los mejores escritores de CF sino el mejor. Desgraciadamente su obra es escasa y está practicamente toda descatalogada.
    “La Odisea del mañana” es para mí posiblemente la obra mas flojita de Sheffield junto a “la telaraña entre los mundos”
    Recomendar, recomendaría todas. Las Cronicas de McAndrew son SF-hard en las que casi sobra la ‘F’ de ficción, y Marea Estelar, La caza del Nimrod, En los latidos de la noche, Proteo… en fin, el mejor ejemplo del sentido de la maravilla de la CF plasmado en un libro

  5. Por desgracia, como comentas, toda su obra se encuentra en estos momentos descatalogada, y la mayor parte de ediciones se remontan a al menos quince años atrás. A ver si los de Ediciones B se animan a recuperarlo en la colección Nova-Zeta…

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