ORA:CLE

Kevin O’Donnell Jr. no es alguien que suela mencionarse entre los grandes nombres de la ciencia ficción. Su producción consta de algo más de medio centenar de relatos y apenas diez novelas, publicadas a lo largo de once años (entre 1979 y 1990). Más renombre obtuvo por su labor en el seno de la SFWA, hasta el punto que tras su muerte renombraron su premio en Servicio a la SFWA como Premio Kevin O’Donnell Jr. De hecho, se da la curiosa circunstancia de que su obra parece haber tenido más reconocimiento fuera que dentro de los EE.UU. De hecho, si acudís a Goodreads podréis constatar algo sorprendente: de sus dos novelas traducidas al castellano, hay más comentarios en español que en inglés.

El caso es que ambas (esta que nos ocupa y “Efímeras“) son dos obras muy meritorias, que constituyen grandes ejemplos dentro de sus respectivos subgéneros… y tal vez ese uno de los problemas de su producción, que resulta difícil asignarla por completo a una corriente u otra, e incluso individualmente no resultan ejemplos prototípicos. Ahí está “ORA:CLE”, una novela de 1984 que podría ser cyberpunk, pero que no estaba asociada en modo alguno a William Gibson y compañía, así que posiblemente el éxito de “Neuromante” la eclipsó un tanto.

“ORA:CLE” no es quizás tan deslumbrante y rompedora como “Neuromante”, pero no por ello carece de méritos. Es solo que hay que buscarlos en otros lugares. Su protagonista, por ejemplo, no es un antihéroe misterioso, sino un simple experto en historia china que trabaja para ORA:CLE, una especie de proto-Wikipedia que pone en contacto por un precio a quienes buscan una información determinada con el experto correspondiente. De hecho, la novela resulta tan contenida en lo superficial que acontece casi por entero dentro del apartamento del protagonista (y las pocas veces que se aleja de allí, no lo hace más que a un par de pisos de distancia).

A nivel especulativo, sin embargo, constituye una reflexión en torno al uso y abuso de la información que resulta poco menos que presciente; casi a la altura a este respecto de las grandes obras de John Brunner. Pocas veces tenemos ocasión de leer un libro de hace casi cuarenta años que parece estar diseccionando nuestro presente, avanzando cuestiones como la censura de la información, la creación de fake news, el hackeo a distancia, los electrodomésticos inteligentes… y eso que en 1984 internet consistía en un total de 1000 ordenadores interconectados en todo el mundo.

En el futuro de “ORA:CLE” la Tierra lleva ya cuatro años invadida por los dacs, una poderosa raza alienígena que se dedica a asesinar indiscriminadamente a cualquier humano que se encuentre fuera de su casa, con la impunidad que da el apoyo de cinco gigantescas naves que pueden bombardear desde el espacio cualquier rebelión (aunque sea tan pequeña como utilizar un arma de fuego en contra de los suyos). La mayor parte de los humanos viven por tanto encerrados en sus casas, teletrabajando gracias a una red informática (la palabra internet se había acuñado tan solo tres años antes) y obteniendo alimentos y objetos manufacturados gracias a un transmisor de materia (que no es compatible con la vida). Servicios como la asistencia médica o la vigilancia policial se realizan por medio de dispotivos de telepresencia.

En estas, Ael Elatey, nuestro sinólogo (con un chip insertado en la cabeza que le concede acceso directo a la sede virtual de ORA:CLE), es víctima de una serie de accidentes potencialmente mortales, que pronto se revelan como intentos de asesinato. Pero, ¿por qué? ¿Qué tiene de relevante un estudioso, en una rama decididamente secundaria del saber humano, para merecer tantas molestias? Es una cuestión que se hace todavía más acuciante cuando tirando del hilo sus colegas descubren que alguien parece estar asesinando sistemáticamente a los expertos de ORA:CLE, y no solo a ellos, sino que sus trabajos también están siendo borrados de los archivos públicos. ¿Cuál es el secreto que se quiere mantener a toda costa?

“ORA:CLE” supone un pequeño tour de force con su autoimpuesta limitación de escenario, que a su vez se refleja en una importante contención en el número de personajes. Tenemos a Ael, a su mujer Emde, al refugiado que acogen en su casa y se revela como un habilidoso hacker (más cercano a los verdaderos hackers que nigún cowboy del ciberespacio cyberpunk), algún que otro policía y un puñado de vecinos (sin contar las conexiones virtuales a través de ORA:CLE). Kevin O’Donnell Jr. sabe, sin embargo, trabajar a la perfección con estas restricciones, de modo que en ningún momento se perciben como forzadas, dejando libre el terreno para la esceculación.

Ahí es donde de verdad brilla la novela. Subiendo poco a poco las apuestas, en un mundo que es extraordinariamente dependiente de la información y donde, antes de que nos hayamos podido dar cuenta, nos encontramos en medio de una auténtica revolución política (algo muy, muy por encima de las modestas aspiraciones de Ael… aunque su vena obstinada le obliga a hacer lo correcto, por muy graves que puedan ser las consecuencias).

“ORA:CLE” logra pintar un mundo tan, tan parecido al nuestro en algunos aspectos (más aún en medio de los confinamientos covideros) que resulta fascinante. Es cierto que el nivel de desinformación y censura que muestra resulta casi, casi inocente desde nuestra perspectiva moderna, pero solo el haber podido anticipar todas esas cuestiones décadas antes de que se hicieran relevantes tiene un mérito increíble (e incluso ahora nos pueden ayudar, poniendo frente a nuestros ojos un modelo ligeramente alterado de nuestra cotidianidad, permitiéndonos reevaluarla con nuevos ojos). Si añadimos a esto cierta experimentación estilística (los capítulos comienzan, casi siempre, con una serie de titulares periodísticos a los que conviene prestar atención), tenemos un libro ciertamente notable.

Notable, sí. No sobresaliente. Lo que mantiene a “ORA:CLE” unos pasos por detrás de la Trilogía del desastre o “El jinete en la onda de shock” de Brunner es que no termina de llevar esta especulación sobre la manipulación de la información hasta sus últimas consecuencias y hacia el final pierde un tanto el rumbo, quizás por centrarse en el aspecto menos interesante de la novela (que es la invasión de los dacs). Una resolución decepcionante que no está a la altura del desarrollo precedente y que devalúa un poco la valoración global.

El camino hasta ahí, sin embargo, ha sido extraordinario, y por él merece sobradamente el reconocimiento que se le tiene… al menos por estos lares.

Otras opiniones:

Otras obras del mismo autor reseñadas en Rescepto:

~ por Sergio en abril 16, 2021.

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