Rojo alma, negro sombra

Elías es un operario de maquinaria pesada devenido en vigilante nocturno a causa de un accidente. Roberta una socióloga especializada en el arte urbano, con un hijo pequeño y un exmarido violento e imprevisible. Guillermo un quinceañero enfadado con el mundo, que expresa su rabia y busca reinvertarse como el “escritor” de graffittis Génesis. Sus tres destinos se entrecruzan, atrapados sin saberlo en una telaraña forjada años antes y vigilada por huidizas sombras fantasmales.

Así se podría presentar a grandes rasgos la última novela de Ismael Martínez Biurrun. De esta sinopsis podrían aventurarse muchas hipótesis sobre el desarrollo y tono de la historia… y todas ellas estarían equivocadas, porque lo que consigue “Rojo alma, negro sombra” es rechazar cualquier preconcepción que pudiéramos albergar (sospecho que incluso se encargó en su momento de frustar unas cuantas de las que poseía el propio autor al principio del proyecto), para arrastrarnos en un viaje de expiación, porque quizás sea Génesis quien exterioriza con espráis sobre la chapa deteriorada de vehículos oxidados sus demonios, pero en el interior de todos ellos, lo sepan o no, culebrean la culpa y las ansias de redención.

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Lo que al principio parece obedecer a una típica estructura de líneas argumentales convergentes (recurso que, sea dicho de paso, cada vez me resulta más artificioso), pronto se revela como una construcción mucho más compleja, en la que Elías actúa en cierto modo como columna vertebral, núcleo central en torno al cual se desarrolla una historia que tiene en Roberta el punto focal (origen y, al mismo tiemo, destino) y en Guillermo/Génesis el motor externo, una fuerza casi caótica cuya interferencia cataliza la trama. Este análisis, sin embargo, no pasa de ser una simplificación, pues las relaciones son mucho más complejas y, al mismo tiempo, más sutiles. A la hora de la verdad, cada personaje, enriquecido por las experiencias compartidas con los otros, deberá enfrentarse a sus demonios (y quizás triunfar sobre ellos) en solitario.

“Rojo alma, negro sombra” es, además, una historia de fantasmas, en la que, de nuevo, resulta un ejercicio fútil pretender adelantar nada. Lo más curioso es que apenas tienen presencia en las trescientas y pico páginas de la novela. Sus apariciones son breves, misteriosas e inquietantes, terriblemente inquietantes. Son sombras que nunca pretenden imponer su protagonismo, pero que jamás permiten que su recuerdo se desvanezca por completo.

Otro elemento destacable es el uso de los encuentros casuales para engarzar los distintos elementos de la historia, sólo que al final comprendes que la casualidad no existe, que hay una… digamos que fuerza por no contar demasiado, que podría haberlo orquestado todo. A este respecto, no puedo dejar de constatar que, mientras que la esperanza se apoya en elementos insustanciales (llamémoslo azar o “fuerza”), las amenazas son muy materiales y cotidianas, muy susceptibles de cernirse sobre cualquiera de nosotros. ¿Es entonces la novela optimista por alcanzar una resolución positiva? ¿O pesimista por la visión que ofrece del mundo? Tal vez las dos cosas. Tal vez la redención sea posible. Tal vez siempre quepa un resquicio de esperanza si de verdad creemos (o alguien cree por nosotros) en ella.

Para terminar, quisiera comentar un poco el estilo. Sigue hasta cierto punto las líneas maestras establecidas por Stephen King a finales de los setenta: personajes cercanos, detalle en la ambientación cotidiana y en los personajes, incluso los secundarios, sin buscar tanto la excepcionalidad como la verosimilitud (vamos, lo contrario de lo que se estila actualmente), pero al mismo tiempo, como no podía ser de otro modo, moderniza el esquema, elimina las referencias pop y los excesos argumentales para conseguir una prosa mucho más directa, prefiriendo las pinceladas significativas a la prolijidad de un retrato psicológico explicitado, la metáfora breve y contundente, que deja el cerebro reverberando con las posibles ramificaciones que nos ofrece su interpretación.

Mientras leía “Rojo alma, negro sombra”, me venía a la cabeza otra novela que leí hace un tiempo: “Lunar Park” de Bret Easton Ellis. No sé por qué. Pienso que quizás sea el estilo, aunque el libro de Ismael es mucho menos egocéntrico (y su trama mucho más compleja y satisfactoria).

Y para que no todo sean parabienes, una pequeña crítica: hay personajes y situaciones un poco forzados, sobre todo en lo que se refiere al padre de Guillermo, cuya redención, por otra parte, se antoja también un poco brusca.

“Rojo alma, negro sombra” es una de las mejores novelas fantásticas que he leído en mucho tiempo. Una obra imprescindible que justifica sobradamente las alabanzas que está recibiendo (al momento de escribir esta crítica, es finalista del premio Celsius de la Semana Negra de Gijón a la mejor novela fantástica).

(ACTUALIZACIÓN: 17 de agosto de 2009) Acaba de hacerse público que “Rojo alma, negro sombra” ha sido la ganadora del Premio Celsius. ¡Enhorabuena!

Otras opiniones:

Otro libros del mismo autor reseñados en Rescepto:

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~ por Sergio en junio 8, 2009.

6 comentarios to “Rojo alma, negro sombra”

  1. Vaya! me estáis metiendo unas ganas enormes de leerme la novela de Ismael. Ya mismo me doy una vueltecita por el centro a ver si la encuentro.
    Muy buena crítica Sergio, un abrazo.
    Juan de Dios Garduño.

  2. Gracias, Juande.

    El único problema del libro es la distribución. Yo tuve que solicitárselo a mi camello de confianza porque no lo encontré en mi recorrido habitual por las casas de vicio de Valencia.

    Una verdadera pena, porque merece sin duda mucha mayor proyección. A ver si corriendo la voz…

    En fin, ya contarás.

  3. Pues sí a todo.

  4. Bueno, yo lo compré en la feria del libro animado por las buenas críticas y para encontrarlo me fue sencillo: en la caseta de la editorial. Ahora en serio, Sí que parecen tener problemas con la distribución, pero me parece que la edición en sí está también bastante cuidada. Una de cal, una de arena.
    Si algún día logro leerlo por fin (tantos libros, tan poco tiempo…), ampliaré comentario…

  5. La edición, algo que al final no he comentado en la crítica porque he preferido centrarme en el fondo de la novela, es sin duda de auténtico lujo.

  6. Este libro es lo mejor que he leído en meses. La calidad literaria de la prosa, lo bien que se van engranando las distintas historias dentro de la trama, la potencia visual de los escenarios, los personajes, tan cuidados, extraños y cotidianos a un mismo tiempo… Una delicia de lectura, y por momentos desasosegante. Ay, esas sombras que retuercen el tiempo… ¡Chapeau!

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