El ladrón del rayo

En 2005, tras ocho años escribiendo la serie de misterio de Tres Navarre (que ha quedado finalmente en ocho novelas), Rick Riordan dio un vuelco a su carrera subiéndose a la ola de la literatura fantástica juvenil creada por Harry Potter, con «El ladrón del rayo» («The lightning thief»), la primera entrega de la serie de Percy Jackson y los Olímpicos (técnicamente, del Campamento Mestizo), que reelabora los antiguos mitos griegos en un escenario contemporáneo.

La novela nos presenta a Percy Jackson, un niño de trece años que está en su sexto colegio en otros tantos cursos. La narración en primera persona nos intenta convencer de que no es culpa suya que el caos parezca proliferar a su alrededor y que su desempeño académico sea tan malo. La situación, sin embargo, está a punto de escalar, cuando su profesora de matemáticas se transforma en un monstruo alado y lo ataca y su inválido profesor de estudios clásicos le lanza un bolígrafo que se transforma en una espada para defenderse.

Este es solo el principio de una gran aventura que desvelará la auténtica naturaleza de Percy, que resulta ser hijo ni más ni menos que de Poseidón, el dios de los mares, porque los antiguos dioses griegos siguen rigiendo sobre el mundo occidental, aunque el propio Olimpo haya sido trasladado desde Tesalia a algún punto elevado sobre el Empire State. Los hijos de dioses y humanos (llamados mestizos) constituyen un imán para ciertas criaturas monstruosas, por lo que tarde o temprano acaban (si no mueren antes) teniendo que trasladarse al Campamento Mestizo, donde se les entrena para ser héroes, a la espera de gestas que tal vez nunca lleguen.

El camino de Percy, además, se ve complicado por ser el primer hijo de uno de los tres grandes (Poseidón, Zeus y Hades) en mucho tiempo (lo cual puede alterar la balanza de poder entre los dioses) y por el robo concurrente del rayo de Zeus, lo que podría desencadenar una catastrófica guerra. Así, en compañía de Annabeth (hija de Atenea) y de Grover, su sátiro guardián, Percy tendrá que embarcarse en una gran aventura que lo devolverá al peligroso mundo de los mortales en busca del ladrón del rayo, pues esa es la única forma de restaurar la paz entre los olímpicos (al menos por un tiempo, pues amenazas mayores se agazapan ya entre las sombras).

Estando dirigida a niños de trece o catorce años, obviamente no soy el público objetivo de esta novela, sin embargo, espero poder determinar sus fortalezas y debilidades. Entre las primeras, se cuenta un buen pulso narrativo y una potente idea de partida (si bien no del todo afinada). La novela nació como una serie de cuentos relatados para dormir por Riordan a su hijo mayor, que presentaba síndrome de déficit de atención y dislexia, características ambas que comparte con el personaje principal (y, de hecho, con todos los semidioses). Exigirle, por ello, una gran coeherencia interna sería tal vez excesivo.

De hecho, al autor le resulta difícil equilibrar la idea de apoyarse en los antiguos mitos para recrearlos en cierta forma a través de diversos episodios del libro con el no menor detalle de que esos mismos mitos son conocidos dentro de su universo, por lo que todo resulta un tanto… confuso, a poco que tengas algo de conocimiento sobre el particular. Supongo que, en ese sentido, es preferible abordar la lectura de la serie sin conocer mucho sobre sus referentes, confiando en que al autor te proporcionará la información que precises sin caer en la trampa de hacerse autospoilers (adelanto ya que no es mi caso, pues aunque hace tiempo que no profundizo en ella, de joven leí mucho sobre mitología grecolatina).

Otro problema es que la concatenación de monstruos, eventos, localizaciones y gestas es, cuando menos, confusa y aleatoria (tan pronto salta de Medusa a los lotófagos, como mete por medio a las Morias o a las Furias). No parece existir (al menos en este primer libro, que es posiblemente el que más bebe de esos cuentos improvisados) un plan bien definido. Así pues, como fantasía urbana, incluso atendiendo a su carácter juvenil, deja mucho que desear en cuanto a coherencia.

Como aventura para jóvenes lectores, sin embargo, estoy convencido de que la novela debe de ser la mar de entretenida, y no carece de elementos originales, aunque a la postre abuse, por diseño o por imitacion inconsciente, de los arquetipos popularizados por J. K. Rowling en su trío de protagonistas para la serie de Harry Potter (casi con toda seguridad, Percy Jackson no existiría, al menos como serie de éxito en un mundo que no hubiera experimentado la pottermanía).

Tan solo lamento las oportunidades perdidas, porque su enfoque con respecto a la mitología, pese a que el autor fue profesor de mitología griega en secundaria, resulta tremendamente superficial. Los mitos griegos son algo más que simples historias fantasiosas. En torno a ellos se articula toda una cosmovisión, precisamente la que subyace a la cultura occidental (de la que, el propio libro lo remarca, la subcultura estadounidense es heredera directa). Rick Riordan toma el mínimo común denominador de su esencia mítica, le añade un poco de «mitología» estadounidense moderna para darle algo de consistencia y tira adelante con eso, conformándose con que sea entretenido… y absolutamente vacuo desde una perspectiva filosófica.

Tal vez sea que yo a la edad en que se supone que conviene leer a Percy Jackson, de lo que solía empaparme era de las historias originales… y Percy, por mucho que intenten hacerlo simpático (en realidad, es el personaje que me ha resultado más cargante… un poco en la línea de Harry Potter, por desempeñar exactamente el mismo papel de alter ego del lector), no llega a la altura de Perseo.

Por concluir, cabe mencionar la adaptación cinematográfica, que se estrenó en 2010 (aunque los derechos ya estaban adquiridos antes incluso de que saliera a la venta el libro). Esta película, dirigida por Chris Columbus, pese a ser lo bastante exitosa como para generar una secuela, ha sido duramente criticada tanto por el autor como por los fans de los libros por las libertades que se toma con la historia (sobre todo en lo que respecta a la gesta en sí y a subir el nivel de middle grade a young adult), hasta el punto de que ejemplifica para muchos los errores que suele cometer Hollywood al adaptar material que no respeta lo suficiente.

Otras opiniones:

~ por Sergio en junio 19, 2022.

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