Lengua materna

Suzette Haden Elgin fue una lingüista y escritora de ciencia ficción, fundadora además en 1978 de la Science Fiction Poetry Association. De su producción, orientada en buena medida hacia la especulación lingüística y el feminismo, destaca la trilogía de la Lengua Materna, iniciada en 1985 con la novela homónima (“Native tongue”).

La novela plantea una distopía, basada en la hipotética derogación en 1991 de los derechos civiles de las mujeres en los EE.UU., pasando desde entonces estar bajo la supervisión de un varón adulto responsable, sin derecho al voto, a ejercer trabajos cualificados (salvo casos muy específicos), a manejar dinero o cualquier otra muestra de independencia. Casi dos siglos después tenemos un mundo que, por algún motivo, les ha seguido la bola a los estadounidenses, en el que las mujeres se encuentran por completo supeditadas a los hombres.

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En estas circunstancias, dentro de una casta especial, los lingos, se está fraguando una revolución. Las mujeres infértiles, que viven juntas en la casa estéril, llevan años creando en secreto un lenguaje secreto ginocéntrico, el láandan, capaz de expresar ideas que los lenguajes naturales, teóricamente masculinos, son incapaces de elaborar.

En este mundo futuro las trece líneas de los lingos ejercen una suerte de monopolio sobre la traducción de lenguajes alienígenas. Cada vez que se descubre una nueva raza (humanoide), un bebé lingo es introducido en una interfaz con el alienígena varias horas al día para que adquiera su idioma como si fuera un lenguaje materno. Así, desde la más tierna infancia, los lingos trabajan por el bienestar de la Tierra y su expansión comercial y colonial, pese a lo cual son tratado con desconfianza y odio tanto por el público en general como por el gobierno planetario, obligado a utilizar sus servicios.

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La novela presenta dos o tres líneas más o menos entrelazadas. Por un lado, la más importante, sigue a grandes rasgos la vida de Nazareth, una mujer lingo especialmente dotada para la lingüística, desde que tiene catorce años y empieza  crear sus propias palabras en láandan (aunque ella cree estar trabajando en el langlés, una pantalla de humo creada por las mujeres para despistar a los hombres respecto a su auténtico trabajo). En segundo lugar se presentan los desastrosos esfuerzos del gobierno por romper el monopolio lingo, siendo los primeros en lograr un traductor para una especie no humanoide. Por último, tenemos a Michaela, una mujer rota por el dolor que ansía vengarse de los lingos, a los que culpa erróneamente de la muerte de su hijo.

Suzette Haden Elgin concibió la novela en parte como un experimento sociolingüístico. A tal efecto, creó verdaderamente el lenguaje láadan y publicó un diccionario y una gramática para enseñárselo a las mujeres que quisieran. La idea era que la lectura de la novela debía promover el anhelo por disponer de un lenguaje femenino y que, una vez divulgado, su mismo uso provocaría cambios socioculturales (de acuerdo con la hipótesis Sapir-Whorf… aunque la autora lo utiliza en una interpretación que no es ni laxa, ni estricta, sino que se queda un poco en tierra de nadie). El experimento fue en cierto modo un fracaso, dado que el láadan tuvo una acogida nula (de lo que la autora extrajo la conclusión de que no había interés por disponer de una idioma exclusivamente femenino).

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Respecto a la novela como tal… resulta también fallida. El problema de las novelas con mensaje es que a veces el fondo se impone tanto a la forma que se generan inconsistencias (le ocurre también, por ejemplo, a Octavia Butler con la saga de la Xenogénesis). En este caso en concreto, la estructura socioeconómica del mundo que propone Suzette Haden Elgin no tiene sentido. Ni la opresión de los lingos es creíble (por un lado, si de verdad ostenta un monopolio, la sartén la tendrían ellos por el mango; por otro, lo cierto es que nada impide al gobierno crear sus propias interfaces y solo su emperramiento en lograr el éxito con un raza no humanoide hace que no puedan romper el monopolio lingo), ni lo es tampoco la relación de poder entre hombres y mujeres (oscila de forma inconsistente entre un machismo típico de los años cincuenta, una relación de casi esclavitud y, de nuevo, una situación en la que las mujeres lingo al menos ostentarían en teoría la capacidad de ejercer palanca y obtener una mayor independencia… aunque nunca lo hacen).

La segunda, y posiblemente fatal, carencia es que, para tratarse de una novela que se apoya en no poco medida en el concepto del láadan, apenas nos muestra nada de ese lenguaje o nos explica por qué su existencia supondría un cambio tan radical. Teniendo en cuenta que era un lenguaje artificial ya creado (por una única lingüista, demostrando que no hacen falta decenas de mujeres durante décadas), no se utiliza para nada en la novela ni se explica por qué ha de promover el oscurecido punto de vista femenino. De hecho, todo cuanto se nos llega a mostrar del mismo se queda en el plano semántico, mostrando neologismos para conceptos supuestamente femeninos, pero que en realidad tienen en mi opinión más de experiencia etnocéntrica (mujer, blanca, de clase media alta, estadounidense, nacida en la década de los treinta) que de experiencia privativamente femenina.

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 La cuestión es que había cosas que decir sobre lo que hoy se conoce como perspectiva de género en el lenguaje. La tendencia, por supuesto, no es a crear lenguajes nuevos, sino a modificar los ya existentes para intentar hacerlos menos androcéntricos. En toda la novela, sin embargo, no se da un solo ejemplo de cómo el inglés lo es (y me consta, porque lo he revisado por encima, que el láandan tiene características en ese sentido).

Una pena, porque pese a todo “Lengua materna” se lee con facilidad. Es extremadamente maniquea, pero eso es algo hasta cierto punto esperable dada la intencionalidad, y cualquier deficiencia en ese sentido viene compensada por el concepto de la adquisición de lenguajes alienígenas como si fueran maternos (lo cual merecería sin duda una historia mejor para desarrollarse).

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En 1987 Suzette Haden Elgin publicó una secuela, “La rosa de Judas”, cerrando la trilogía en 1993 con “Earthsong”, que sigue inédita en español. La recepción de ambas (sobre todo de la tercera) fue significativamente más pobre que la de la original.

Otras opiniones:

~ por Sergio en septiembre 15, 2022.

5 respuestas to “Lengua materna”

  1. Me encanta la lingüística en la SF, y esta novela me desagradó por las razones que dices. Es un mensaje tonto y bobalicón, una relación de géneros que más que una denuncia parece una parodia, y toda la situación es demasiado artificial para ser creíble.

    Solo un detalle: en lo de «mujer blanca, de clase media alta, nacida en los años treinta», donde supongo que apuntas a la experiencia vital de Elgin…Aunque fue profesora en la UCSD, no tengo muy claro que fuese de clase «media alta». Se quedó viuda muy joven, con hijos, y se partió el lomo trabajando y estudiando, y nació y vivió en los Ozarks (ya, es un estereotipo). Yo seguí su blog unos años antes de que muriese, y la verdad es que llevaba una vida bastante pueblerina, en todos los sentidos.

    • Es posible que esos inicios duros quedaran ya muy atrás cuando escribió la novela, bastante tarde en su vida. La impresión que da la lectura es la de una perspectiva cultural muy cerrada (la verdad, me cuadra con una mentalidad «pueblerina» del Medio Oeste). Y no soy el único. Para la escritura de la reseña he leído otras opiniones en inglés y, sobre todo desde posturas feministas afroamericanas, se le echa un poco en cara esa visión ultrarrestringida de lo que es la experiencia femenina (ahora mismo no encuentro la referencia, me temo que, aunque la haya publicado hace poco, redacté la reseña hace ya más de un mes).

      • No digo que no tengas razón en cuanto al libro (como he dicho, básicamente estoy de acuerdo contigo en todo) solo apuntaba que no creo que ella, en concreto, fuese clase media alta en ningún momento de su vida.

        Sinceramente, a mí de esa mujer me gustó el cuento «Por el amor de Grace» (que, teóricamente, está ambientado en el mismo universo, si no recuerdo mal), y creo que nada más. Leí en su momento «Lengua materna» por el tema lingüístico y porque tenía buen recuerdo del cuento que digo, pero como me pareció espantosa… Tiene también unos relatos de SF de una especie de «linguist corps», pero leí uno y tiraba a humorístico, y con lo refractario que soy yo para eso del humor, pues como que no.

        • Te iba a decir que no había leído nada más de ella, pero resulta que sí que tengo el Ciencia Ficción Selección de Bruguera donde sale «Por el amor de Grace», así que a lo mejor sí que lo leí hace años. En cualquier caso, no recuerdo absolutamente nada de ese volumen, así que a efectos prácticos…

  2. Pequeña corrección: «Por el amor de Grace» es parte de otra serie, la de Coyote Jones.

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