Chuck Tingle pounded by the Hugo (in the butt)

Vale, ya está, he encontrado la mejor historia referente a los premios Hugos que jamás ha habido y jamás habrá. A partir de ahora, todo podrá aspirar a lo sumo a un lejano segundo puesto. Se trata de la nominación de Chuck Tingle en 2016 a mejor relato por «Space raptor butt invasion» («La invasión anal del raptor espacial»).

¿Qué quién es Chuck Tingle? Pues uno de los más prolíficos y exitosos escritores de narraciones eróticas en Amazon. ¿Su especialidad? Relatos gays con un toque absurdo y no poca intencionalidad política, que no dudan en satirizar cualquier tendencia imperante en el subgénero (como el dinoporno), cuyo objetivo último, sin embargo, era entretener, con títulos como «Pounded in the butt by my own butt» («Enculado por mi propio culo»; una historia de ciencia ficción que, al parecer, involucra clonación, quimeras genéticas y narcisismo), «My billionaire triceratops craves gay ass» («A mi triceratops multimillonario le van los culos gays») apuntando tanto a los fans del dinoporno como a los seguidores de «Cincuenta sombras de Grey»), «Taken by the gay unicorn biker» («Poseído por el unicornio gay motero») o «Pounded by the pound: Turned gay by the socioeconomic implications of Britain leaving the European Union» («Acometido por la libra: vuelto gay por las implicaciones socioeconómicas de la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea»)..

Hasta aquí, todo normal (dentro del submundo de la autopublicación de nicho en Amazon). Chuck Tingle era una figura conocida y celebrada por una selecta minoría de connoisseurs, que iba sacando ebook tras ebook a su bola, sin meterse con nadie. Entran los Rabid Puppies.

Toca remontarnos un poco atrás. Como ya sabréis, en 2014 un tal Larry Correia inició una campaña para «devolver los Hugo al camino recto» (es decir: sin tanta preocupación por cuestiones vanales como políticas identitarias y representatividad). La campaña fue exitosa, logrando su nominación como finalista en la categoría de novela por «Warbound», de ahí que para el años siguiente la campaña,  bautizada como los Sad Puppies, fue cooptada por elementos conservadores y etuvo aún más «éxito», al lograr mediante votos concertados colocar a varios de sus candidatos, representantes de la buena y vieja ciencia ficción de siempre, entre los finalistas (incluyendo dos en la categoría de novela).

En fin, se han escrito ríos de tinta (mayormente electrónica) sobre esta cuestión y, dado que no es el tema central de esta entrada, vamos a la chicha. Para 2016, un tal Brad Torgensen tomó el relevo al frente de los Sad Puppies y el ultraconservador Vox Day (que ya había sido expulsado de la SFWA por comentarios racistas) subió las apuestas creando los más extremos Rabid Puppies, un grupo asociado al alt-right estadounidense cuyo objetivo ya era directamente cargarse los Hugo (porque los Sad Puppies habían logrado cierto éxito colocando nombres entre los finalistas a categorías menores, e incluso copando alguna, pero se habían tropezado una y otra vez con un muro en la votación final, optándose en algún caso extremo hasta por la opción de «no premio»).

A tal fin, entre sus propuestas incluyeron autores y obras legítimamente nominables, que ideológicamente nada tenían que ver con ese grupúsculo, porque en los años precedentes algunos nominados habían retirado su candidatura por no querer verse relacionados con los Puppies y buscaban provocar esa misma reacción. Por añadidura, en 2016 lograron colar a Chuck Tingle con su inofensiva parodia entre los nominados a mejor relato (junto con tres de sus candidatos y un único relato ajeno a todo el proceso, «Cat pictures please«, de Naomi Kritzer, que a la postre resultó ganadora). Vox Day lo celebró como una gran victoria. No podía estar más equivocado.

Chuck Tingle, muy conocido por sus posturas progresistas (en las escasas entrevistas que había concedido, todas manteniendo su anonimato, defendía que su intención última era combatir la homofobia y cualquier tipo de discriminación a través del absurdo), se vio en la tesitura de si retirar o no su candidatura (aunque muchas voces muy aclamadas, como la de Neil Gaiman, urgían a los autores que nada tenían que ver con la campaña a mantener sus candidaturas para no concederles una victoria a los Puppies). En vez de eso, decidió volver las tornas y convertir su nominación en una broma, sí, pero no contra los Hugo, sino contra los Puppies.

Así, empezó por anunciar que si ganaba recogería el premio en su lugar Zöe Quinn, una activista feminista muy destacada en la polémica del Gamergate y enemiga declarada de los Puppies. No contento con eso, sacó un nuevo relato: «Slammed in the butt by my Hugo award nomination» («Embestido en el culo por mi nominación al premio Hugo», una historia de amor y sexo entre el doctor Chuck Tingle y un premio Hugo). Además, se dio cuenta de que a los Puppies se les había pasado por alto un pequeño detalle: no habían registrado el dominio therabbidpuppies.com.

Ni corto, ni perezoso, se hizo con él y lo utilizó para dar soporte a campañas anti-discriminación online, apoyar la nominación al Hugo de N. K. Jemisin por «La quinta estación» (demostrando una enorme deportividad, pues Jemisin había cargado en términos despectivos contra su nominación) y servir de eco a campañas de crowdfunding en favor del colectivo LGBTQ. El dominio sigue activo (aunque solo sea por que no lo «reclamen» los cachorrillos rabiosos), aunque la página en sí ha sido rebautizada como The Tingle Puppies.

«Space raptor butt invasion» no ganó (quedó en tercer lugar, justo por detrás de la vencedora y de «no premio», pero por delante de los tres candidatos Puppies), pero Chuck Tingle se lo tomó a bien, publicando «Pounded in the butt by my Hugo award loss» (from Hugo nominated author Chuck Tingle) («Enculado por mi fracaso en los premios Hugo», por el autor nominado al Hugo Chuck Tingle) y completando la trilogía de los raptores espaciales con «Space raptor butt redemption» y «Space raptor butt ascension«.

En 2017, tras la implementación de medidas para evitar el voto concertado, que acabaron definitivamente con la mamarachada de los Puppies, Chuck Tingle recibió su segunda (y legítima) nominación al premio Hugo, esta vez como mejor escritor aficionado. Logro que, por supuesto, celebró publicando «Pounded in the butt by my second Hugo nomination» («Enculado por mi segunda nominación al Hugo»).

Desde entonces su ficción ha tomado un cariz un poco más político, siempre desde la sátira, con títulos como «Domald Tromp’s ass is haunted by the handsome ghost of his incriminating tax returns» (El culo de Domald Tromp está embrujado por el atractivo fantasma de sus incriminatorias declaraciones fiscales»)  o «Billionaire Elons Mugg takes the handsome planet Mars in his butt« («El multimillonario Elons Mugg recibe al atractivo planeta Marte en su culo»), sin descuidar sus grandes éxitos, incluso en modo meta extremo (Pounded in the butt by my book «Pounded in the butt by my book ‘Pounded in the butt by my book «Pounded in the butt by my own butt»'»… Enculado por mi libro «Enculado por mi libro ‘Enculado por mi libro «Enculado por mi propio culo»'»… que es el cuarto volumen de la recursiva serie).

No duda tampoco en seguir haciendo uso de la frase promocional «Del finalista al Hugo Chuck Tingle» (o incluso «Del doble finalista al Hugo Chuck Tingle»), sobre todo en títulos conectados con el fantástico, como su sátira en contra de las declaraciones tránsfobas de J. K. Rowling «Trans wizard Harriet Porber and the bad boy parasaurolophus» («La maga trans Harriet Porber y el parasaurolophus malote», 2020), esta sí, una novela de ciento cincuenta páginas, que ya cuenta incluso con una secuela: «Trans wizard Harriet Porber and the theater of love» («La maga trans Harriet Porber y el teatro del amor», 2021).

A todo esto. ¿Es buena literatura la de Chuck Tingle?

Pues las referencias de que dispongo sugieren que, dentro de su estilo absurdo, satírico y provocador, sus historias no están para nada mal. El medio impone ciertas exigencias en cuanto a ritmo, pero se preocupa por trabajar sus personajes, el worldbuilding suele ser sorprendentemente elaborado (a pesar de lo reiterativo de sus títulos y habida cuenta de que todo es una gran broma), hay a menudo cierto trasfondo filosófico o social y la parte erótica, surrealismos aparte, está tratada con (relativa) seriedad (y, sobre todo, respeto por la comunidad LGBT). Estoy bastante seguro de que habré leído cosas mucho peores… con pretensiones mucho más altas.

¿Curiosos? Podéis escuchar algunos de los relatos de Chuck Tingle a través de Pounded in the Butt by my Own Podcast.

~ por Sergio en noviembre 25, 2021.

2 respuestas to “Chuck Tingle pounded by the Hugo (in the butt)”

  1. Zoe Quinn es una pedazo de zorra que llevó al suicidio a una de sus parejas masculinas. Una inepta que a base de mentir y engañar posicionó su jueguito de mierda, una basura monumental, Depression quest, muy alto para que lo compraran.
    Menudo elemento estás hecho haciendo propaganda de una tía que no sólo provocó el suicidio de una de sus parejas sino que puso en marcha un kickstarter falso para estafar a los tontorrones progres que le lamen el culo.

    https://www.kickstarter.com/projects/703752115/kickstarted-in-the-butt-a-chuck-tingle-digital-adv/posts

    No ha entregado nada.

    Te sigo desde hace años y he comprado libros que has escrito o traducido. Pero es que en esta entrada quedas como un ignorante indocumentado.

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