New Atlantis (Nueva Atlántida)

Fue escrita en 1623, quince años después de que Kepler escribiera Somnium, pero dado que Francis Bacon murió antes, en 1626, y ambas son publicaciones póstumas, “New Atlantis” se convirtió en la primera obra de ciencia ficción jamás publicada, al aparecer recopilada junto con “Sylva sylvarum”, un tratado de historia natural, por decisión de William Rawley, el secretario de Bacon (aunque no gozó de publicación independiente, ni siquiera de mención en el título, hasta 1659).

Se trata de una obra inacabada, un fragmento de una novela filosófica mayor, inspirada posiblemente en la “Utopía” de Tomás Moro (1516), a través de la cual, con mayor libertad que en sus tratados científicos y puramente filosóficos, Bacon exploró no solo (ni principalmente) un nuevo sistema político y social, sino sobre todo las posibilidades que brindaba y los caminos que abría el método baconiano para el avance de la ciencia, que ya había descrito unos años antes en la influyente “Novum organum” (1620) (ampliando además ideas ya expuestas, por ejemplo, en “The advacement of learning“, una carta al rey Jacobo de 1605, latinizada y expandida en 1623 como “De augmentis scientiarum“).

Dos años antes, en 1621, Sir Francis Bacon había caído en desgracia bajo acusaciones de morosidad y corrupción en el desempeño de cargos públicos (para los que fue vetado). Esto hizo que se volcara en su obra, como medio para reconstruir su prestigio, y explica también tanto el impulso que quizás lo moviera a especular de una forma novedosa y libre (la ciencia ficción), como el hecho de que nunca llegara a terminar el texto, posiblemente una distracción secundaria entre otros muchos estudios y empeños que lo ocuparían hasta su muerte (que incluso pudo haber sido propiciada por ellos, al pillar una neumonía estudiando hipotéticamente el efecto del frío en la conservación de los alimentos).

 

Por último, otra de sus posibles influencias (aparte de la obvia inspiración platónica, que ya comentaré más adelante) podría ser la novela utópica “Ciudad del Sol”, del dominico italiano Tomás Campanella, escrita en 1602 y traducida al latín precisamente ese 1623, que representa una visión claramente renacentista en su propuesta de un comunismo radical, sustentado a partes iguales en el conocimiento técnico y en la fe (con un gobierno teocrático ).

“Nueva Atlántida” narra la llegada de un barco inglés a Bensalem, una isla misteriosa en medio del Pacífico, donde los marineros descubren una sociedad perfecta muy avanzada, tanto en lo moral como en lo político y, sobre todo, en lo “científico”. Recibidos con respeto, y tras pasar por una cuarentena, se invita a los recién llegados a conocer el lugar para poder tomar una decisión informada sobre si permanecer allí o irse. Así, tras una introducción histórica que abarca desde la llegada milagrosa de las sagradas escrituras a la isla (con una Biblia canónica completa, recibida por gracia de San Bartolomé antes incluso de que alguno de sus libros, como el Apocalipsis de San Juán, haya sido siquiera escrito), hasta el catastrófico declive de los pueblos amerindios con los que inicialmente comerció, los marineros traban conocimiento con un enviado de la Casa de Salomón, la institución académica que ostenta el verdadero poder en la isla.

 

Es aquí, tras ciertas vagas consideraciones sociales (como la fiesta de la familia, en la que se celebra el éxito social de los ancianos, la completa libertad religiosa o la inexistencia del pago por servicios… que podría constituir una referencia oblicua a los sobornos supuestamente aceptados por Bacon en contraprestación por sentencias favorables), la historia entra de lleno en los aspectos más propios de la ciencia ficción, describiendo el representante de la Casa de Salomón el sistema de obtención, clasificación, comprobación y ampliación del conocimiento (que recopilan de todo el mundo, sin ceder nunca nada, por medio de emisarios de incógnito, conocidos como “mercaderes de luz”), basado en su “De augmentis scientarium“. Donde más da rienda suelta Bacon a su imaginación, sin embargo, es cuando el emisario comenta los diversos logros alcanzados por los estudiosos de la Casa de Salomón en disciplinas tan diversas como la automoción (con avanzados vehículos de todo tipo) o la mejora científica de especies animales y vegetales. Por desgracia, en este punto concluye el fragmento, interrumpido bruscamente con un permiso por parte del emisario de la Casa de Salomón para divulgar lo aprendido (que justificaría el retorno a Europa de la crónica).

“Nueva Atlántida” es una obra un tanto frustrante por todo el potencial que no termina de desarrollar, lo que la hace también oscura en su interpretación. La confianza de Francis Bacon por el método científico que él mismo ha ayudado a configurar resulta lo más evidente y lo que convierte esta novela corta (o fragmento) en auténtica ciencia ficción (posiblemente la primera muestra evidente del nuevo género). Otras cuestiones resultan más inciertas, como su postura respecto a la religión, pues ahí donde ciertos exégetas ven una sátira (con una inverosímil e innecesaria conversión al cristianismo), otros defienden la existencia de una religiosidad sincera, que permearía toda la obra.

 

Personalmente, carezco de suficientes datos para decantarme por una interpretación u otra, aunque mi impresión al leer el texto es que la intención no es tanto satirizar el conocimiento religioso como defender que el filosófico (científico) emana de él y constituye una forma perfeccionada de comprender el mundo natural. De ahí que me decante por traducir “Bensalem” como “Hija de Jersusalén”, enlazando con el concepto de la Nueva Jerusalén en la Tierra, muy de moda en aquella época y unida a la colonización de las Américas por parte de los puritanos ingleses (una empresa apoyada entusiásticamente por Bacon). Otra interpretación cabe encontrarla en la traducción de “shalem” como “completo”, de ahí que Bensalem sería “Hija de la completitud”, y la etimología podría extenderse a la Casa de Salomón (teniendo en cuenta que “Salomón” deriva de “Shalem”), que pasaría a ser la Casa de Todo (el conocimiento).

El parentésco implícito de su utopías, sin embargo, lo establece Bacon con la República de Platón, una sofocracia gobernada igualmente por un consejo de sabios, y con la Atlántida original, cuya leyenda se forja en los diálogos platónicos de Timeo y Critias, como antecesora directa de las utopías renacentistas (que antes que centrarse en los motivos de su destrucción, la tomaron como ejemplo de la sabiduría olvidada; conservada así milagrosa y sorprendentemente en Bensalem, más allá del Nuevo Continente). La ciencia (de forma estricta, el método científico o Novum Organum bacónico) posibilita la resurección de ese sueño de perfección social y diseña un futuro cuajado de promesas.

 

No me atrevería a afirmar que “Nueva Atlántida” es una gran historia, ya no solo por su cualidad de incompleta, sino también por el modo un tanto torpe y mecánico en que Bacon presenta sus ideas (producto, tal vez, o quizás incluso motivo, de esa misma incompletitud), pero no me cabe duda de que es auténtica ciencia ficción. La primera obra publicada que posiblemente merece esa distinción.

Podéis acceder al texto en inglés de esta obra (con gramática moderna) a través del Proyecto Gutenberg.

~ por Sergio en noviembre 4, 2019.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

 
A %d blogueros les gusta esto: