El prefecto

“El prefecto” (“The prefect”, 2007) fue la quinta novela del galés Alastair Reynolds ambientada en su universo del Espacio Revelación, aunque cronológicamente narra acontecimientos previos a casi todo lo narrado en las precedentes. También es singular por circunscribirse a un único escenario, el sistema Yellowstone, en el siglo veinticinco, sede de la más pujante sociedad de la época, unos cien millones de seres humanos distribuidos por diez mil hábitats que orbitan el sol del sistema, configurando el Anillo Brillante.

De entre estos hábitats, el principal es Ciudad Abismo, protagonista de una novela homónima de 2001 (y escenario también de una de las tramas de “Espacio Revelación“), pero básicamente ignorada en esta novela, que se centra más bien en Panoplia, la organización encargada de velar por el mantenimiento de los principios democráticos del anillo, tarea que recae en sus prefectos, dotados de la autoridad necesaria para hacer su trabajo aunque imposibilitados de intervenir en todo aquello que no atente contra los derechos de voto de los ciudadanos (lo que propicia la existencia de hábitats tremendamente diversos, distribuidas por un espectro que abarca desde utopías tecnológicas ultralibertarias a distopías sociales como las tiranías voluntarias).

La acción arranca con la investigación por parte del prefecto de campo Dreyfus y sus ayudantes, el neocerdo Sparver y la cadete Thalia Ng, de un fraude en el proceso de votación de un hábitat, lo que revela un agujero de seguridad en el software que se emplea en todo el anillo, seguido de inmediato por la destrucción de un hábitat menor por lo que parece la acción de un nave ultra (humanos altamente modificados que tripulan las bordeadoras lumínicas, o supernaves capaces de acercarse a la velocidad de la luz, que en este universo se considera un límite insuperable, para comerciar entre sistemas).

La investigación, por supuesto, comienza a complicarse, y pronto se hace evidente que será una crisis al menos tan grave como la que once años antes provocó el frenesí asesino de una inteligencia artificial descontrolada conocida como el Relojero (que, entre otras secuelas, ha dejado a la prefecto supremo conectada a una trampa que le impide dormir y que amenaza con acabar con su vida en cualquier momento). Dreyfus tendrá que investigar a marchas forzadas, tratando de atar los cabos al tiempo que la traición amenaza desde dentro a la propia Panoplia… y todo se complica un poco más cuando el parche de seguridad para corregir el software de votación que se ha instalado a modo de prueba en cuatro hábitats desencadena efectos indeseados.

Con “El prefecto”, Alastair Reynolds demuestra por qué está considerado como uno de los mejores autores de space opera actuales. El escenario, todo lo que rodea Yellowstone, con Panoplia, los diez mil hábitats del Anillo Brillante y el aparcamiento de naves ultra en la nube de Oort del sistema, es deslumbrante. Se nota que para entonces llevaba más de quince años desarrollándolo, a través no solo de las novelas, sino también de relatos y novelas cortas (recopilados en dos antologías, inéditas en español). Además, aunque solo muy tangecialmente toca el tema de los amortajados (que se nos presentaron en “Espacio revelación”), no anda carente de temas sobre los que centrar su especulación, desde la ingeniería social hasta la cuestión de las copias digitales de inteligencias humanas (en dos subtipos: las copias beta, sin derechos plenamente humanos, y las copias alfa, en principio indistinguibles a nivel cognitivo de sus originales humanos).

A ello se le suma unos personajes bien trazados, que si bien no son un prodigio de complejidad, sí que se perciben como totalmente integrados en su escenario. No son marionetas dispuestas para interpretar en nuestro beneficio un drama, sino que poseen miedos, esperanzas e intereses que desbordan los estrechos límites de la historia y los dotan de solidez. De hecho, incluso el argumento es bueno, con diversos enigmas que mantienen en todo momento el interés, centrados tanto en la crisis presente como en la ya lejana del Relojero (que acaba, claro está, confluyendo con la actual amenaza que se cierne sobre todo el sistema Yellowstone).

Sin embargo, hay algo que no termina de funcionar.

Puede costar un poco darse cuenta por toda la pirotecnia implicada, pero la trama, reducida a lo hechos puros, es simplona. Como ya ocurría en “Espacio Revelación” el devenir de los acontecimientos se apoya en exceso en la casualidad, algo que resulta especialmente decepcionante al examinar la faceta detectivesca. Pareciera como si Reynolds tuviera muy clara la historia, pero no supiera cómo hacerla avanzar sin inmiscuirse en exceso como narrador, lo que le hace desperdiciar una y otra vez el potencial dramático de las revelaciones. A este respecto, resulta particularmente inefectiva la subtrama de Thalia Ng, que deviene en poco más que un punto de vista apropiado para iluminarnos sobre cierto frente de la acción.

Lo que es una auténtica pena, porque pese a todo la novela engancha. Esta deficiencia se percibe más como potencial desperdiciado que como fallo catastrófico. En todo momento nos está mostrando algo en lo que vale la pena centrar la atención, y si el precio a pagar por disfrutar del escenario consiste en aceptar estas limitaciones, sea. El problema es que la historia de “El prefecto”, construida con algo más de habilidad literaria, consiguiendo que la trama detectivesca engranara de verdad y nos ofreciera un rompecabezas que resolver junto con el prefecto Dreyfus y sus ayudantes, en vez de un aventura de alta tecnología que nos va llevando de la mano por cada hito del viaje, hubiera podido llegar a ser mucho, mucho más.

Tras dejar abandonado el escenario durante más de una década, Alastair Reynolds ha regresado en 2018 al universo de Espacio Revelación con una novela, “Elysium fire”, que es secuela directa de “El prefecto” y que con ella conforma la nueva subserie de las Crisis del Prefecto Dreyfus. Con tal motivo, se ha reeditado la obra que nos ocupa con el nuevo título de “Aurora rising”.

“El prefecto” cosechó una nominación al premio de la British Science Fiction Association (BSFA), que aquel año se llevó “Brasyl“, de Ian McDonald.

Otras opiniones:

Otras obras del mismo autor reseñadas en Rescepto:

~ por Sergio en enero 2, 2019.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

 
A %d blogueros les gusta esto: