Almas

En 1984 Joanna Russ publicó su última gran obra de ficción (sin contar recopilaciones de material mayoritariamente antiguo), la antología “Extra(ordinary) people”, publicada en España bajo el título de su integrante más famoso, la novela corta “Almas”, ganadora del premio Hugo de la categoría en 1983. El título está compuesto por cinco narraciones, en general de cierta longitud, tres publicadas previamente en los dos años previos y dos inéditas, engarzadas tenuemente como lecciones de historia que en el lejano futuro imparte un robot a un niño.

Para entonces la autora estaba ya más centrada en el ensayo y la crítica que en la escritura creativa (motivada en parte por dolores crónicos que dificultaban su labor), y los textos carecen quizás de la beligerancia exuberante de su obra de los años sesenta y setenta. Aun así, destilan una rabia sorda, centrada quizás no tanto en sus aspiraciones feministas (aunque están muy presentes, por supuesto), como en su denuncia de la homofobia. Abiertamente lesbiana en una época en la que la homosexualidad era considerada tabú, su ficción, al contrario que con otros escritores, como Thomas M. Disch, que se centraron quizás en describir el impacto emocional de esta persecución en sus vidas a través de metáforas tan poderosas como “En alas de la canción”, constituye más un desafío que una justificación. Desafío que a veces (como era el caso de su amigo Samuel R. Delany) se manifiesta a través de la ironía, el impacto y el humor (sardónico las más de las veces), y otras como fantasías revanchistas.

Tal es el caso de los dos primeros textos de la antología: “Almas” y “El misterio del joven caballero”. En “Almas” nos encontramos con Radegunda, la abadesa de un convento medieval que es objetivo de un ataque vikingo. La inteligencia y seguridad de la monja, sin embargo, desconcierta a los invasores del norte, y logra detener (temporalmente) el pillaje y las violaciones. Así pues, en principio la historia parece tratar sobre un poder femenino capaz de hacer frente a la violencia masculina, aunque no tarda en apuntar hacia muchas otras preconcepciones sobre lo que debe y no debe ser una mujer (sobre todo en la época), para acabar derivando hacia el gran tema de la antología, el de las máscaras (en este caso el de la santa, dócil y bondadosa Radegunda) que ocultan al mundo una realidad subyacente (superior, siempre superior) para el que no está preparado.

El estilo, como es habitual en la autora, es muy cuidado, con grandes descripciones y unos diálogos muy potentes entre Radegunda y los vikingos. El giro final (que conduce la historia hacia el terreno de la ciencia ficción), resulta a mi parecer contradictorio. Anula, de hecho buena parte del impacto inicial, porque nos hace reevaluar los motivos de la abadesa, y bajo esa nueva luz más que resultar favorecida su entereza se ve menoscabada hasta resultar poco menos que irrelevante.  Caída la máscara, lo que queda debajo es puro resentimiento, y no estoy seguro (como me suele pasar con la autora) que el mensaje final vaya mucho más allá de la manifestación de rabia ante la injusticia.

“El misterio del joven caballero” presenta una historia menos atractiva pero quizás más equilibrada. Cuenta la historia de un hombre que viaja junto a una “sobrina” quinceañera en un barco hacia principios del siglo XX. Ambos esconden un profundo secreto, y para protegerlo de la inquisitiva mirada de un médico el protagonista está dispuesto incluso a desvelar otro, su presunta (o no) homosexualidad (con lo que la tenemos de forma explícita pero también metafórica, como el secreto más profundo, que los hace por cierto especiales, sobre el que debe disponerse sí o sí la máscara). Y hablando de metáforas… Una partida de póker figura de forma notable en la trama, como metáfora en sí misma de la máscara.

Los dos siguientes relatos, “Cuerpos” y “¿Qué hiciste en la revolución, abuela?” son los más experimentales (tanto que no sé si es efecto de la traducción, pero resultan tan crípticos que es difícil extraer nada en claro de ellos). El primero trata sobre un alma del pasado, reencarnado a través de la ciencia en un cuerpo del futuro, donde debe ajustarse a la nueva moral sexual. La ironía reside en que en su vida pasada sufrió discriminación por sus tendencias homosexuales, mientras que no parece capaz de adaptarse a la libertad sin imposiciones ni preconcepciones del futuro.

Poco puedo decir de “¿Qué hiciste en la revolución, abuela?” porque, sinceramente, no he llegado a comprender nada. Tan sólo haré notar sus referencias literarias (alguna bastante curiosa, como la que hace referencia al romance ruritano, un subgénero puesto de moda por “El prisionero de Zenda”), pues es algo que cobrará importancia en el último texto, el último y más breve: “Depresiones cotidianas”.

Aquí la protagonista escribe a una amiga contándole la trama de una novela que está escribiendo al estilo de novela decimonónica (a mitad camino entre el goticismo y el costumbrismo). La peculiaridad es que, en vez de la habitual trama romántica con subversiones tales como la poligamia o el incesto sustituidos por un amor (nacido al principio del equívoco) lésbico. Joanna Russ muestra un amplio conocimiento de los originales literarios (con numerosos homenajes distribuidos a lo largo de la rocambolesca trama de la novela), al tiempo que deconstruye y reinterpreta el tema recurrente de la amistad femenina en dichas novelas, mientras homenajea de igual modo a Alice B. Sheldon, conocida hasta 1976 exclusivamente a través de su seudónimo masculino de James Tiptree Jr. Pese al tono generalmente ligero de la historia, no deja de presentar al final un tono amargo, en consonancia con el resto de la antología (y anticipando quizás la propia muerte de Sheldon por suicidio tres años después).

Como comentaba, “Almas”, la novela corta, fue receptora del premio Hugo (y también del Locus) tras su publicación original en el número de enero de 1982 de The Magazine of Fantasy & Science Fiction. También fue finalista del Nebula (que ganó John Kessel con “Another orphan”).

Otras obras de la misma autora reseñadas en Rescepto:

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~ por Sergio en mayo 14, 2018.

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