Cuentos de escaldo

Esta será la reseña literaria número 700 del blog. Dada la relevancia del hito quería dedicarla a algo especial, y justo en el momento correcto se ha presentado la oportunidad de prestar atención a una obra autoeditada que me había sido recomendada efusivamente. Al final, la elección no ha podido ser más acertada, porque “Cuentos de escaldo”, de Kråke (Adonis Sánchez Bonilla), es un libro que hay que recomendar.

Antes de empezar con la reseña en sí, sin embargo, quisiera exponer algo. Rescepto Indablog está dedicado principalmente a la literatura fantástica (aunque a lo largo de los años se han ido colando algunos títulos de otros géneros), y “Cuentos de escaldo” tiene más bien un enfoque histórico. Su perspectiva, buscando recrear los temas y la estética de la antigua literatura nórdica, la aproxima sin embargo a los orígenes mismos del género fantástico, momento en el que las traducciones de la viejas sagas, en ocasiones a manos de los propios pioneros (William Morris cotradujo por primera vez al inglés varias de ellas, como la Völsunga, la de Grettir o la de Gunnlaugr lengua de serpiente), influyeron decisivamente en la configuración del género, llegando incluso a producir recreaciones modernas de las mismas, como la fundacional “Eric Ojos Brillantes“, de Henry Rider Haggard (1891). No es que necesite realmente esta conexión para justificar la inclusión de la reseña en el blog, pero conviene resaltarlo, por si a alguien le apetece reconectar con una de las fuentes principales de la épica fantástica, en un formato quizás no tan exigente para con las sensibilidades actuales.

“Cuentos de escaldo”, como su mismo nombre apunta, es una compilación de cuatro narraciones. Tres de ellas más bien novelas cortas, mientras que la cuarta y última es un cuento breve. Antes de pasar a comentar (muy brevemente) sus tramas, quisiera hablar del estilo, porque es parte fundamental de la intención del autor. Aun estando escritos en prosa, los textos buscan en todo momento evocar un sentimiento poético, lo que en la literatura escáldica se consigue (entre otros recursos) a base de puntear el ritmo de la narración mediante aliteraciones (en la antología destaca quizás el uso de la vibrante “r”, a menudo en combinación con consonantes oclusivas) y recurriendo a una figura literaria circumlocutiva propia de la poesía nórdica, el kenning (“yermo licuado” por “mar”, por tomar el primer ejemplo que aparece en la obra).

No son en modo alguno recursos fáciles de dominar. Resultan fundamentales para hacernos sentir los vientos boreales, pero en exceso pueden destruir el efecto mismo que buscan, subvirtiendo la principal función del lenguaje, que es la transmisión de información (sobre todo al dirigirse a un público que, al contrario que sus receptores originales, no está habituado a ellos). Así, ahí donde los antiguos escaldos debían ser poetas guerreros, la iteración moderna se ve obligada a equilibrar las funciones de poeta y fabulador, y he de decir que mayormente lo logra de forma impecable.

La primera de las historias que se nos presenta, “Hermanos Cuervo”, es tal vez la más fácilmente asimilable a la épica moderna. Nos encontramos con la historia de dos hermanos, uno, el mayor, prospero granjero, el menor vikingo sin otras raíces que las hundidas en la sal, que conocedores de la muerte del distante padre han de emprender un peligroso viaje para reclamar su herencia y, sobre todo, dar cuenta de las circunstancias de su caída a cobardes manos enemigas. Intrigas, avaricia, desavenencias y traiciones, en un mundo donde la fuerza impone la ley y la violencia, presta a estallar, quizás no resuelva los conflictos, pero al menos los entierra.

“Batallan los dragones” es la historia de Njord, joven apresado tras su primer combate naval, inútil, colérico, abrumado por su propia insignificancia, esclavo de engarce férreo de sus malas decisiones, que encuentra al final, tal vez, un camino a la redención, pero no a través del acero, sino del arte. La historia puede interpretarse de muchas formas, y en el contexto de la obra parece hacer referencia a la propia naturaleza, histórica pero no necesariamente veraz, de la poesía escáldica. Presenta así una suerte de contradicción lógica, en la que de la derrota surge el triunfo y la insustancial palabra deja una huella más profunda que cualquier metal.

La tercera novela corta, “Kemijoki el Héroe”, es posiblemente la más compleja, y también la que más busca enfatizar el efecto poético (a veces en demasía, pues es en sus primeros capítulos donde he encontrado alguna que otra aliteración que me ha resultado molesta). Entreteje una historia de resonancias míticas, que detalla el clásico tema del ascenso y caída de un peculiar héroe, casi más proyecto frustrado de divinidad, derribado tanto por la inevitable tara interna como por la culminación de un destino funesto, un remolino fatal al que no escapa siquiera su posible agente germinativo.

Por último, “Celebra entre altos” es un cuento breve, inspirado en una de las momias naturales más famosas de la arqueología, el Hombre de Tollund (aunque trasladando el ritual más de mil años hacia el futuro, pues el modelo vivió en la Escandinavia prerromana, en el siglo IV a.C.). Siguiendo un tema que parece ser vagamente recurrente a lo largo de toda la antología, encontramos una divergencia entre expectativas y culminación (en la brumosa frontera entre crónica y arte).

“Cuentos de escaldo” es una antología que merece ser leída y disfrutada. Tanto por lo que cuenta como por cómo lo cuenta. Me ha resultado, eso sí, curiosa la toma de decisiones sobre qué kenningar explicar (mediante notas al pie) y cuáles no. En principio, una llamada a la nota explicativa no debería interferir demasiado, pero me he encontrado con que su mera presencia ya interrumpía el flujo de mi lectura, y en muchas ocasiones de forma innecesaria (porque al cabo de un tiempo acabas entrando en conexión con el estilo y el kenning se hace más lógico y significativo que la palabra a la que sustituye). Las explicaciones, casi siempre, son enemigas de la poesía.

En cualquier caso, esto no es sino una queja menor. Merece mucho la pena cabalgar las heladas aguas, surcar la hierba sobre corceles paticortos, vestir hierro, asir tilo en la zurda y fresno en la diestra y escuchar por mediación de la voz del interior del cráneo (a falta de quien nos los recite)  los cuentos de este escaldo.

Otras opiniones:

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~ por Sergio en mayo 3, 2018.

Una respuesta to “Cuentos de escaldo”

  1. […] Rescepto indablog:  “…una antología que merece ser leída y disfrutada. Tanto por lo que cuenta como por cómo lo cuenta.Merece mucho la pena cabalgar las heladas aguas, surcar la hierba sobre corceles paticortos, vestir hierro, asir tilo en la zurda y fresno en la diestra y escuchar por mediación de la voz del interior del cráneo (a falta de quien nos los recite) los cuentos de este escaldo.”  https://rescepto.wordpress.com/2018/05/03/cuentos-de-escaldo/ […]

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