The secrets of Dr. Taverner

Dion Fortune fue una de las principales figuras en el desarrollo de la magia ritual y el esoterismo occidental durante la primera mitad del siglo XX. Autora de numerosos libros, tanto tratados sobre ocultismo como novelas (siete en total, cuatro de fantasía con elementos ocultistas y tres, simplemente románticas, que publicó casi en secreto y bajo el nombre de V. M. Steele), comenzó su carrera literaria en 1922 con la publicación del libro sobre psicoanálisis “The machinery of the mind”, así como la serie de relatos sobre la relación entre el joven Dr. Rhodes y su mentor, el doctor (psíquico) Taverner, que conformarían en 1926 el volumen “The secrets of Dr. Taverner”.

Los once relatos que conforman la antología pueden leerse como una típica muestra de ficción sobre detectives de lo oculto, con el maestro experimentado que afronta diversos casos con un componente sobrenatural más o menos patente, auxiliado por un ayudante que hace las veces también de cronista. Sin embargo, esta perspectiva no sería del todo correcta. En realidad, es el Dr. Rhodes, y no el Dr. Taverner, el protagonista de las historias, porque lo que nos narran es el proceso de iniciación del joven psicólogo en el mundo de los misterios esotéricos y la comunidad ocultista, de la que Taverner es un maestro destacado.

En otras palabras, la relación entre Rhodes y Taverner ficcionaliza las experiencias de la propia Dion Fortune (Violet Mary Firth) y su iniciación en el esoterismo de la mano del masón Theodore Moriarty, que dirigía una logia secreta en Hammersmith (obvia, así sus estudios de Cábala aplicada al cristianismo dentro de la Sociedad Teosófica, así como sus experiencias con la magia ritual a través de la organización Alfa y Omega, uno de los grupos en que se había subdividido por entonces la Orden Hermética del Amanecer Dorado, aunque definitivamente conceptos teosóficos, como los archivos Akásicos, forman parte del sustrato filosófico de la obra).

Incluso asumiendo esta perspectiva la obra se presta a interpretaciones divergentes. Por un lado, tenemos una introducción al pensamiento esotérico occidental (con pequeñas influencias orientales), deudor sobre todo de la obra de Madame Blavatsky y sus sucesores dentro de la Sociedad Teosófica. Los diversos casos que tratan (más que investigan) Taverner y Rhodes se relacionan con el concepto de la reencarnación (con las deudas y traumas adquiridos en vidas pasadas), el trance inducido por el medium o la transferencia de pensamiento. También se asoma a a la complicada interrelación entre los distintas órdenes e incluso logias, idealizando el alcance e importancia de la subcultura ocultista (que nunca pasó de marginal) y ofreciendo atisbos de la magia ritual (con la que la autora no se encontraba por aquel entonces muy familiarizada).

Por otro, una mente escéptica no puede dejar de percibir todo el asunto como una ficcionalización de un proceso de captación sectario. Así, el doctor Taverner puede ser tanto el maestro iniciado en los más profundos misterios que la autora veía en Theodore Moriarty… como un charlatán que se aprovecha de la credulidad de Rhodes y de sus pacientes para ofrecerles una terapia “alternativa” (aunque como lo vemos desde la perspectiva del doctor, esa interpretación requiere que consideremos al narrador no fiable).

Sea como sea, la credulidad de Rhodes (disfrazada de curiosidad profesional) es tan manifiesta, que tal vez nos falta cierto posicionamiento crítico para dotar a las revelaciones del doctor Taverner de algo de contraste. De hecho, Dion Fortune está tan focalizada en transmitir las nociones ocultistas que la mayor parte de los relatos concluyen con extrema brusquedad. A la autora no le interesa el futuro de sus personajes, sino tan sólo la enseñanza oculta que puede extraerse de cada caso (es decir, el misterio en sí es irrelevante, un simple medio para ilustrar una “verdad” más profunda).

Todo esto no implica que no hayan dos o tres relatos que trascienden estas limitaciones. Tal vez no sea casualidad que sean aquellos que tratan lidian con un tipo de magia más elemental que ceremonial, conectando con la visión mística de autores como Algernon Blackwood o Arthur Machen. Así, destacaría los cuentos “A daughter of Pan” o “The sea lure”, así como “The power house”, que presenta una logia dominada por un falso adepto (que, queda implícito, promueve un misticismo basado en la dominación sexual, alejado del camino que, para Dion Fortune, marcaban los jefes secretos).

En conjunto, los casos estudiados por el doctor Taverner, tal y como los narra Rhodes, carecen de suficientes valores literarios para resultar recomendables como lectura pura. Su interés radica en que constituyen ventanas a través de las cuales poder asomarnos al panorama esotérico de principios de los años veinte, teniendo siempre presente que Dion Fortune no era por entonces la figura prominente que llegaría a ser (no fundaría su propia organización, la Fraternidad de la Luz Interior, hasta cinco años después, e incluso la redacción de su principal texto revelado, “The cosmic doctrine”, no tendría lugar sino en el período 1923-1925).

“The secret’s of Dr. Taverner” ficcionaliza el camino de Violet Mary Firth, transitando de la psicología al ocultismo y dando origen a Dion Fortune. Por desgracia, se trata de una aproximación muy superficial. En ningún momento llegan a traslucir las motivaciones más profundas de ese anhelo profundo, esa necesidad de trascendencia, cuyo análisis apenas merece unos párrafos en “A son of the night”, el cuento final. De algún modo, la autora espera que nos maravillemos ante las insinuaciones de ese universo subyacente, de esos misterios elusivos de los que Taverner parece ser guardian. Quizás, incluso, veía la serie como una suerte de llamamiento al estudio de lo oculto (por supuesto, en la logia correcta y siguiendo la tradición adecuada).

A grandes rasgos, “A daughter of Pan” se convertiría en la plantilla para casi todas sus novelas (fantásticas) subsiguientes, con una mujer (sacerdotisa o mágicamente iniciada) que encuentra a un hombre necesitado, despierta su espiritualidad y juntos (aquí se separa un tanto del prototipo, pues el Dr. Rhodes no está espiritualmente preparado, así que debe recurrir a un segundo compañero que recoja el testigo) revitalizan o equilibran el mundo a través de la magia. De entre ellas, mantiene especial relevancia en los ambientes neopaganos y dentro de la religión wicca “The sea priestess” (y “Moon magic”, completada póstumamente por uno de sus seguidores).

Anuncios

~ por Sergio en enero 24, 2018.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

 
A %d blogueros les gusta esto: