The scrutinies of Simon Iff

El estallido de la Primera Guerra Mundial pilló a Aleister Crowley practicando el montañismo en Suiza tras haberse arruinado en Inglaterra. En dicha conyuntura, huyó a los EE.UU., donde sobrevivió a base de artículos publicados aquí y allá (con especial incidencia de The Fatherland, una publicación de propaganda a favor de Alemania), mientras seguía embarcado en su exploración personal de la magia sexual. Tras la retirada de circulación de The Fatherland en 1917, consiguió entrar en el comité editorial de otra revista, no muy significativa pese a su grandilocuente nombre, The International, y pronto empezó a llenar sus páginas con textos propios, publicados con su propio nombre y diversos seudónimos, e incluyendo desde artículos sobre ocultismo (promoviendo su religión, la Thelema) a propaganda progermánica, pasando por textos de ficción. Entre estos, destaca la serie sobre Simon Iff, consistente en seis relatos que publicó bajo el seudónimo de Edward Kelly (un ocultista inglés del renacimiento).

Simon Iff es un mago de edad avanzada (en torno a los ochenta años), que representa con toda seguridad una visión idealizada del propio Crowley. Es sabio, rico y respetado, y su perspicacia psicológica, así como sus convicciones filosóficas, antes que cualquier tipo de facultad paranormal, son las que le permiten resolver intrincados misterios criminales, de los que llegaron a publicarse seis, antes de que The International siguiera el camino de The Fatherland cuando los EE.UU. entraron definitivamente en la guerra a favor de los aliados (retrospectivamente, Crowley intentó presentarse como un agente doble, que intentaba minar la maquinaria propagandística germana desde dentro, aunque ese sí que es un cuento que no hay quien se lo trague).

Teniendo todo esto en consideración, y aceptando que las historias de Simon Iff son en parte fantasía idealizada, en parte vehículos para la transmisión de las ideas thelemitas, constituyen una obra sorprendentemente valiosa desde una perspectiva puramente literaria y uno de los ejemplos más originales del arquetipo de detective de lo oculto (en su variante como personaje con habilidades o entrenamiento psíquico que se consagra a la resolución de casos sin componente sobrenatural).

Los seis relatos se publicaron en sucesivos números de The International, entre septiembre de 1917 y febrero de 1918, siendo sus títulos: “Big game”, “The artistic temperament”, “Outside the bank’s routine”, “The conduct of John Briggs”, “Not good enough” e “Ineligible”. Salvo en el último, en todos ellos nos encontramos a un Simon Iff de edad avanzada (que no en modo alguno anciano), poseedor de una gran inteligencia y una perspicacia aún mayor, lo que le permite penetrar más allá de las apariencias de un caso criminal para desentrañar cuáles fueron los auténticos hechos (la sexta historia es el relato morboso de unos hechos acontecidos sesenta y pico años antes). Curiosamente, no presentan esa estructura fija que tan habitual era en los relatos pulp de la época, sino que en cada relato la aproximación al caso, así como la implicación de Simon Iff, son diferentes.

El interés, como es lógico, resulta variable. Destacaría en particular “Big game”, con un planteamiento que parece inspirarse a partes iguales en “Sobre el asesinato considerado como una de las bellas artes” de Thomas de Quincey y “Crimen y castigo” de Dovstoiesky (y donde Simon Iff hace gala de la única habilidad que puede considerarse remotamente mágica de toda la serie, aunque en el fondo se explica más como influencia psicológica). También son notables por diversos motivos “The artistic temperament” (que es la historia más intensamente embebida en las ideas thelemitas, surgiendo el conflicto del fracaso del criminal en cumplir con el principal precepto de la filosofía de Crowley: “Haz tu voluntad”) y “The conduct of John Briggs” (que hace gala de una perspicacia psicológica más que notable, aunque finalmente el caso se resuelva un poco a base del supuesto prestigio de Simon Iff, sin pruebas materiales sólidas que exoneren al susodicho).

Todos los relatos, sin embargo, sí que comparten algo: una mirada cínica, iconoclasta, contra los poderes establecidos, ya sean políticos, financieros o culturales. Crowley caracteriza el poder como hipócrita, al tiempo que ensalza la rebeldía. En ese sentido, cabe destacar la creación del Hemlock (Cicuta) Club, una asociación de caballeros de la cual Simon Iff (apodado allí como Simple Simon) es un miembro destacado, que presenta curiosas normas de pertenencia, como que todos los socios deben haber hecho gala de algún pensamiento fundamentalmente heterodoxo.

No es del todo aventurado hipotetizar con que las historias de Simon Iff ofrece un atisbo del Aleister Crowley más íntimo, con todo su afán de atención y su necesidad casi patológica de relevancia. También ofrecen una buena muestra de su ideología, desprovista por una vez de aditamentos rituales (y sexuales) y presentada como una construcción filosófica que, prescindiendo de ciertas idiosincrasias propias de la época (como un nada disimulado racismo), no deja de hacer gala de cierto mérito. No sé hasta qué punto estuvo al tanto del desarrollo de la ciencia psicológica de la época, pero muchas de las observaciones al respecto de Simon Iff (si obviamos la infalibilidad propia de los detectives de la ficción y la parte más mística de su argumentación) ponen de relieve una nada desdeñable capacidad de análisis.

Aleister Crowley escribió otras dieciocho (o diecinueve) historias de Simon Iff, según su autobiografía como mecanismo para desentumecer la mente en medio de su más seria producción mágica y filosófica, aunque lo más probable es que buscara para ellas una salida comercial que nunca se le presentó en vida. Póstumamente, se han publicado en tres colecciones (aparte de “The scrutinies of Simon Iff”), tituladas “Simon Iff in America” (12 historias), “Simon Iff abroad” (3 historias, aunque por los apuntes existentes se especula con la existencia de uno o dos relatos perdidos) y “Simon Iff psychoanalyst” (2 historias). Recientemente, se ha publicado también un tomo recopilatorio con todos sus casos. En cualquier caso, se trata de una producción que, condenada por la reputación de su autor, fuera de los círculos esotéricos no ha recibido la atención que tal vez merecería.

Sí que vio la luz, en 1929, la única novela de Aleister Crowely, “Moonchild”, que presenta a Simon Iff como su principal protagonista, en un combate mágico entre logias luminosas y logias oscuras por el futuro espiritual de la raza humana, contra el trasfondo del inicio de la Primera Guerra Mundial.

~ por Sergio en enero 21, 2018.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .

 
A %d blogueros les gusta esto: