Ghosts, being the experiences of Flaxman Low

Ya había habido otros ejemplos más o menos desarrollados del arquetipo, pero el psicólogo Flaxman Low fue en 1898 el primer detective de lo oculto que protagonizó su propia serie de relatos, erigiéndose con ello en precursor de buena parte de los argumentos que desarrollaría el subgénero durante los cuarenta años siguientes.

Flaxman Low fue creación de una pareja de autores: Hesketh Hesketh-Prichard y su madre, Kate O’Brien Ryall Prichard, escribiendo bajo los seudónimos de H. Heron y E. Heron, quienes habían iniciado “su” carrera en 1896, cuando Hesketh contaba con apenas veinte años. Un rápido ascenso en los crículos literarios británicos los pusieron en contacto con autores de la talla de Arthur Conan Doyle o James Barrie, quien a su vez los presentó al baronet Pearson, uno de los principales editores de la época. Precisamente para la revista mensual Pearson’s Magazine, se les encargó una serie de relatos de fantasmas, temática que estaba tremendamente de moda, aunque su enfoque fue… diferente.

La premisa sobre la que se asientan las historias de Flaxman Low (y todo el género de los detectives psíquicos) es que no éxisten realmente los fenómenos sobrenaturales, sino tan sólo una incompleta comprensión de la naturaleza, que puede ser subsanada a través del estudio y la experimentación. Precisamente en torno a aquella época se estaban produciendo una serie de avances que estaban abriendo campos hasta la fecha innaccesibles para el método científico, siendo quizás el más ostensiblemente innovador el estudio de la mente (tanto sana como enferma) a través de la psicología.

Aplicando un razonamiento análogo, numerosas personalidades de la época, incluyendo un buen número de científicos, se propusieron estudiar con un enfoque sistemático los fenónemos generalmente atribuidos a entidades sobrenaturales (con particular interés en los espíritus y el espiritismo). Así, se fundaron organizaciones como la Society for Psychical Research (en 1882, aún en funcionamiento a día de hoy), con el objetivo de poner bajo el microscopio de la ciencia los presuntos casos de fenónemos paranormales. Acogidas inicialmente con entusiasmo, pronto se ganaron la antipatía tanto de los médiums (quienes descontentos por los fraudes que destapaban pronto se escindieron  montaron sus propias asociaciones) como del mundillo científico tradicional (muy crítico con la falta de rigor y la tendencia a la credulidad de sus miembros), pero por un tiempo pareció que iban a llegar a algo… y ahí entra en escena el doctor Low.

Flaxman Low no es su verdadero nombre. Según la historia pergeñada por los Prichard, se trata de un pseudónimo que protege la identidad de “uno de los más prominentes científicos de la época”, quien supuestamente les ha cedido sus apuntes para ayudar a difundir la nueva disciplina. De esos supuestos papeles surgen las doce historias que componen la serie, seis de las cuales fueron publicadas en Pearson’s Magazine entre 1898 y 1899, antes de ser recopiladas todas en el libro “Ghosts, being the experiences of Flaxman Low”, editado por el propio Pearson en 1899.

La metodología del psicólogo es eminentemente racional. Primero, se informa de los detalles del caso a través de los testigos de los eventos sobrenaturales (que en la mayor parte de los casos tienen que ver con casas encantadas). A continuación, da inicio a la investigación, a veces en solitario, otras acompañado, por medio de la cual recaba información adicional que le permite elaborar una hipótesis que invariablemente somete a prueba antes de emitir su veredicto. La solución suele requerir de algún tipo de actuación, pero los relatos no están muy interesados en este desarrollo (todo lo más se mencionan por encima las consecuencias).

Con este esquema bastante rígido, la verdad es que los autores consiguen una considerable variedad de escenarios, proporcionando en cada caso resoluciones diferentes, que logran mantener sin problemas el interés en la serie de relatos. Así, nos encontramos tanto con casos típicos de encantamientos (muy cercanos al cuento de fantasmas tradicional), como con casos más exóticos, que involucran a entidades tales como espíritus elementales o incluso momias-vampiro. A la larga, se recurre incluso a la explicación no sobrenatural (y a la únicamente exótica), desembocando todo ello en una doble aventura que enfrenta a Flaxman Low contra una versión maligna de sí mismo, en la forma del doctor Kalmarkane.

Como se puede apreciar, Hesketh Prichard y Kate Prichard, ya en esta primera encarnación del detective psíquico, exploraron básicamente el abanico completo de situaciones en que pueden encontrarse estos personajes, y tan sólo puede echárseles en cara cierta frialdad expositiva, concebida sin duda como un medio de acentuar la racionalidad de la metodología aplicada por Flaxman Low, pero detrimental para la consolidación de esa atmósfera opresiva que tan de agradecer es en este tipo de relatos. De igual modo, la voz narrativa resulta un tanto inconstante. Ante la ausencia del habitual testigo-narrador, se ven obligados a realizar unas cuantas piruetas dialécticas (en ocasiones bastante forzadas) para dosificar correctamente la información (justificadas a menudo con la necesidad de conjugar distintas fuentes).

Con todo, los relatos presentan momentos que aun hoy, con todo lo que ha llovido en el género, resultan sugerentes, y más de una manifestación fantasmal no tiene absolutamente nada que envidiar a cualquier escena imaginada por alguno de los maestros del género, como el propio M. R. James. Y por si no bastara con ideas como la de la maldición que empuja a todos los varones de una familia al suicidio, posesiones atípicas, obsesiones que sobreviven a la muerte o misteriosas figuras acechantes, tenemos al doctor Kalmarkane, que por sí solo ya justifica la existencia de Flaxman Low (cuya personalidad no es particularmente atractiva), al ofrecer un atisbo de desarrollos que aún tardarían décadas en fructificar.

Por desgracia, el inusual dúo de autores, incumpliendo la promesa apuntada al final de “Ghosts”, no llegó a profundizar más en el personaje. Dirigido por su mecenas Pearson, Hesketh-Prichard (siempre con la colaboración de su madre) se especializaría en la literatura de exploración, con famosos (en su época) libros sobre Haití, la Patagonia o la península de Labrador, antes de una crucial participación en la Primera Guerra Mundial como adiestrador de francotiradores y una muerte prematura debido a la Malaria.

Podéis encontrar una edición parcial de las peripecias de Flaxman Low (sólo seis de los relatos, excluyendo precisamente los más originales e incidiendo en la temática de la casa encantada) en la página del Proyecto Gutenberg Australia. En español, hasta donde yo sé, sólo han sido traducidos tres de los relatos, que han aparecido en distintas antologías.

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~ por Sergio en enero 16, 2018.

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