El juego de las esferas

Ante la situación global (malos tiempos para la ciencia ficción), agravada por el prejuicio patrio (¿cómo va a escribir ciencia ficción un autor español?), mucha de la ciencia ficción española de los últimos años ha tenido que buscar caminos editoriales alternativos… lo cual, por desgracia, pone en su camino más trabas para alcanzar reconocimiento (en sentido estricto y literal de reconocer siquiera su existencia).

Ello no es óbice, sin embargo, para que sigan presentándose proyectos interesantes, uno de los cuales podría ser la Trilogía de las Esferas, recientemente concluida por Salvador Bayarri y puesta a disposición el público por medio de una cuidadosa autoedición (tanto impresa como digital).

El primer título de la serie, “La ciudad de las esferas”, apareció allá por 2013, y presentaba dos mitadas bien diferenciadas. La primera tomaba elementos de la ficción de naves generacionales, la entremezclaba con el escenario del refugio postapocalíptico a punto de llegar a un fallo catastrófico e iniciaba así las aventuras de Nadiroz Glemen, que tenían su continuación en un escenario muy diferente (el de una comunidad postinterestelar que ha revertido a un estilo de vida rural en un nuevo mundo). Aquella novela cerraba con un conflicto y una revelación que sirve de cimientos para “El juego de las esferas” (2015).

En esta segunda entrega nos encontramos a Nadiroz (Nadir para la amigos), a punto de graduarse en la universidad de Maj Taled, casi listo pues para sumarse como agente (no me atrevería a afirmar que “de inteligencia”) al conflicto que desde hace siglos enfrenta a la galaxia, con el objetivo último de reunir las trece esferas y ganar así el gran juego.

Si la aventura de la primera entrega evocaba un territorio a mitad camino entre la ciencia ficción y la fantasía, aquí nos encontramos definitivamente en el terreno de la space opera, aunque sin abandonar una sensibilidad cercana a la del cómic europeo de ciencia ficción. También, y quizás esto sea una conexión personal, la continua referencia al Juego, en el que Nadir no es más que un peón, me hace pensar de inmediato en “Kim” y el Gran Juego, el pulso más o menos soterrado que libraron durante buena parte del siglo XIX el Imperio Ruso y el Reino Unido por controlar Asia central, con lo que descubrimos una nueva faceta en una obra que, en su conjunto, parece cultivar con especial interés la variedad de escenarios: la novela juvenil de espías.

A grandes rasgos, la trama de esta entrega (claramente un puente entre presentación y desenlace, lo que la hace tal vez un poco más plana que “La ciudad de las esferas”) se dirige a la exploración del misterio de las esferas y de los fravashi, los dioses que se hayan tras ellas. Con enorme agilidad (y fiel a una estructura muy meditada), va encadenando escenas que llevan a Nadir desde su primera misión (en realidad una misión de graduación) en el palacio Xandu, hogar de la misteriosa Doña Darrensin, hasta el lugar donde se oculta quizás la llave para abrir el secreto de las esferas. Por en medio, claro está, tenemos exploración, combates espaciales, milagros tecnológicos y un par de revelaciones sorprendentes, que culminan en… bien, en una revelación mayor, cuyo alcance condicionará el desarrollo del tercer volumen (“Dioses de las esferas”).

En el apartado de los peros, apuntaría que si eres consciente de la estructura (y ya digo que está muy bien disimulada), la novela ofrece pocas sorpresas (hay veces que un exceso de fidelidad a la fórmula resulta contraproducente). De igual modo, Nadir, como personaje, resulta un tanto pasivo, dejándose arrastrar las más de las veces por las circunstancias (fruto, en parte, de su juventud e inexperiencia, aunque a estas alturas de la aventura, y dada su supuesta preparación, quizás le hubiera sentado bien algo menos de candidez).

Todo ello, sin embargo, se compensa con creces con un ritmo trepidante, que no deja un solo momento de respiro, con el exotismo de los escenarios y con ciertos hallazgos argumentales realmente evocativos, como el subuniverso de bolsillo creado por el doctor Rudenlo o la adaptación espacial de los majestuosos daelacantos, que realizan aquí una breve aparición estelar (¿premonitoria quizás del papel que jugarán en la conclusión de la trilogía?). La comunicación taquiónica, por otro lado, no termino de verla bien trabajada; no tanto por lo que respecta a su justificación técnica, como a la implementación práctica del sistema (algo que, todo sea dicho, tampoco se explora demasiado).

“El juego de las esferas” ofrece pues una aventura de espionaje (interestelar), como medio para imprimir a la trilogía en su conjunto un giro que la dirija, ya definitivamente, hacia el conflicto final. Space opera clásica, yo diría que de un tono más juvenil que su predecesora (o quizás sea equivalente a ese respecto, y haya sido el aumento de las apuestas lo que proporciona un mayor contraste), que flirtea tan apenas con cuestiones filosóficas (aunque al final se decanta por un enfoque más directo y aventurero).

La serie sigue evolucionando, y lo logra sin perder la coherencia interna. Creo que a la postre ésa es su principal virtud: su capacidad adaptativa, el modo en que consigue engarzar los distintos marcos referenciales clásicos en una historia aboserbente, que fluye con una sencillez engañosa (que tiene muy poco de casual).

Otras opiniones:

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~ por Sergio en octubre 20, 2017.

7 comentarios to “El juego de las esferas”

  1. Muy buena reseña, aunque deja un poco de lado la crítica a la resolución en la tercera entrega. Enhorabuena por el blog, encomiable trabajo.

    • Siempre es difícil abordar una crítica de una segunda novela en una trilogía, porque tienes que estar todo el rato haciendo equilibrios entre el no contar suficiente y el contar demasiado. Cuando lea “Dioses de las esferas” (total, sólo he tardado dos años en ponerme al día con ésta), ya será ocasión de echar un vistazo a la saga en conjunto.

      Gracias.

      • Gracias a tí. Toda crítica especializada no es sino el mejor escaparate para fomentar la lectura.

        Había leído demasiado rápido, pensaba que era una reseña de toda la saga. Tienes razón.

        La tercera a mí me ha encantado, pero confieso que he sudado tinta para seguir el hilo.

        Gracias a tí.

  2. Por desgracia la ci-fi patria no tiene un mayor reconocimiento y, por tanto, aceptación, y no será por autores y obras interesantes. Ojalá termine corrrigiéndose con el tiempo la situación.

    Has despertado mi curiosidad sobre la obra de Bayarri.

    Saludos.

    • Prueba sin dudarlo con “La ciudad de las esferas” (que además puedes descargártela ahora de forma gratuita). Sólo por su primera mitad, ya merece muchísimo la pena.

  3. Sergio, pues te recomiendo leerte la tercera parte pronto, cuando está fresca la segunda, se disfruta muchísimo más. Yo me releí la segunda antes de abordar la tercera y fue una gran decisión, la disfruté muchísimo. Muy buena la reseña (y gracias por la mención a mi reseña).

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