Más oscuro de lo que pensáis

Mantener la relevancia en un género en continua evolución como es el fantástico resulta complicado. Lo habitual es disfrutar de en torno a una década de relevancia (en ciencia ficción, un poco más para quienes se dedican a la fantasía o al terror) y luego toca dar paso a nuevos autores, con ideas más frescas. Los grandes autores siguen manteniendo una producción más o menos constante, si bien ya no tan rompedora, y aunque tratan de reinventarse, pocas veces tienen éxito (a no ser que el vaivén de los gustos ponga de nuevo de moda su estilo).

Esta dinámica se ha manifestado de forma muy particular cada vez que el género en su conjunto ha dado un salto de calidad, con multitud de autores incapaces de responder a las nuevas exigencias desvaneciéndose en la más absoluta irrelevancia. Sobrevivir a uno de esos puntos de inflexión es difícil, a dos o más casi milagroso. Jack Williamson es quizás el ejemplo más extraordinario de adaptabilidad. Sus primeros cuentos datan de 1928, en plena era del pulp, mientras que su última novela la firmó en 2005, a los noventa y siete años de edad. En 2002, a los noventa y cuatro, ganó el John W. Campbell Memorial por “Terraformar la Tierra” (una concesión en la que debió de pesar lo suyo el elemento honorífico, pero aun así…).

Un magnífico ejemplo de esa evolución lo encontramos en la historia de la creación de uno de sus libros más famosos, “Más oscuro de lo que pensáis” (“Darker than you think”, 1948), cuyo punto de partida cabe situarlo en 1932, con la publicación en Strange Tales de la novela corta “Wolves of darkness”. A partir de 1936, el joven Williamson se derrumba y busca ayuda, atendiendo durante dos años a terapia psicoanalítica en la Clínica Menninger en Topeka. Reconciliado, según sus propias palabras, con sus contradicciones internas, Williamson regresa a un campo en el que la irrupción de John W. Campbell al frente de Astounding supondrá toda una revolución que dará inicio a la Edad de Oro, equipado con las herramientas necesarias para hacer que su ficción se ponga a la altura de los nuevos requerimientos.

Así, en 1940 publica en la nueva revista Unknown una nueva versión de la historia, titulada ahora “Darker than you think” y con el añadido de una clínica psiquiátrica, Glennhaven, en la ficticia Clarendon, como reflejo de la Clínica Menninger y Topeka, donde su protagonista aprende a aceptar su oscuridad interior de un modo que, sinceramente, no es el que sus terapeutas esperan. Pero no acaba ahí la cosa. Tras la segunda guerra mundial, con las restricciones de papel, el mercado de las revistas pulp empieza a decaer y, paralelamente, comienza a surgir una nueva forma de comercializar la ciencia ficción, recopilando como libros las principales obras serializadas en los años treinta y cuarenta. La pionera al respecto fue Fantasy Press, que lanzó con gran éxito como su segundo título “La legión del espacio“, de Williamson, en 1947. Uno después, tras solicitarle un segundo título al autor, éste propuso “Más oscuro de lo que creéis”, aunque para su publicación como novela necesitaba doblar su longitud, y esa versión es ya la definitiva.

El protagonista de la historia es el periodista Will Barbee, que aguarda en su ciudad el regreso de la expedición del profesor Mondrick, de cuyo grupo formó parte. En medio de una rueda de prensa improvisada en el mismo aeropuerto, ante el anuncio de revelaciones terribles y portentosas, Mondrick fallece en extrañas circunstancias, que podrían estar relacionadas con April Bell una misteriosa joven que se ha presentado a Will como periodista novata (y al lector como la típica femme fatale del género negro).

Los estudiantes del profesor, junto con su viuda, se conjuran entonces para proteger un hallazgo arqueológico de tremenda importancia, dejando de lado a Will, quien empieza a experimentar unos extraños sueños en los que se transforma en lobo y merodea por Clarendon en compañía de una loba blanca que es April, llevando a su pesar la tragedia a sus antiguos amigos. En el proceso, y tomándose las cosas con mucha calma, April va desvelándole la historia secreta de un antagonismo ancestral entre humanos y… en fin, no es que Williamson haga un gran trabajo gestionando la información (lo increíble de verdad es lo obtuso que resulta el protagonista), pero mejor dejo alguna sorpresa para el lector.

A grandes rasgos, mencionaré cómo Williamson se esfuerza por trascender los estrechos límites de la antigua literatura pulp, entrelazando la licantropía con el psicoanálisis, inventando un conflicto de orden superior al episodio concreto descrito en la novela y buscando una explicación pseudocientífica (inspirada en la mecánica cuántica, aunque sin comprenderla demasiado) que ancla la fantasía a una lógica interna propia (algo que propugnaba Unknown, para diferenciarse de otras revistas como Weird Tales). Con todo ello, reinventa el mito del licántropo (cambiaformas, para ser más exactos), añadiéndole facetas científicas y psicológicas. Desde una perspectiva moderna quizás resulte todo muy vago y somero, pero fue toda una novedad en su momento.

Respecto al estilo, se le nota, y mucho, la labor de engrosamiento. Simplemente, no hay suficiente información para una novela, y Williamson se ve en la necesidad de dar vueltas y más vueltas en torno a los mismos conceptos. Lo que funciona en una novela corta, puede no ser suficiente para una novela, y aquí tenemos un caso paradigmático al respecto. De igual modo, los intentos del autor por aportar giros sorpresa (y de engañar con los títulos de los capítulos) se ven venir de muy, muy lejos, por lo que la experiencia dista de ser plenamente satisfactoria.

Aun así, sobre todo cuando más se aparta de la licantropía clásica, la novela es capaz de ofrecer escenas y, sobre todo, imágenes memorables, con un toque noir que la hace singular, lo cual tal vez explique su condición de pequeño clásico dentro de la fantasía oscura (más que terror). Quizás, por cuestiones de ritmo y densidad informativa, hubiera disfrutado más de la versión corta (la de Unknown) de la historia, que posiblemente conserve todas las innovaciones sin forzar repeticiones machaconas.

Dos años después de la aparición de la novela corta, Jacques Tourneur estrenó “La mujer pantera”, que exploraba temas similares (aunque con una conexión mucho más directa con la sexualidad).

Otras opiniones:

Otras obras del mismo autor reseñadas en Rescepto:

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~ por Sergio en septiembre 6, 2017.

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