Rescepto: Año uno

Rescepto aterrizó indablog el 11 de enero de 2007, sin una idea muy clara de lo que era o de hacia dónde iba (ni mucho menos el objetivo o la esperanza de seguir activo casi una década después).

Como ya comenté en la entrada sobre el año cero, el origen de todo cabe encontrarlo en Rescepto, el ezine. El blog nació como un intento desesperado por apuntalar un proyecto que se hundía, intentando proporcionarle visibilidad en las redes y, sobre todo, una presencia continua que permitiera establecer un diálogo más fluido con los lectores (sí, Facebook llevaba abierto al público en general desde hacía poco más de tres meses, pero por no tener no tenía en aquellas fechas ni versión en español, lo que de verdad molaba y lo que todo el mundo quería tener era un blog).

Del terceto de (ir)responsables de Rescepto, fui yo quien asumió la tarea de gestionar esa nueva herramienta. Ya disponía de la experiencia de intentar sacar adelante dos blogs de vida efímera (unos pocos meses en cada caso), uno de ellos con el formato de blog personal y el otro como blog de reseñas anónimo (aunque los contenidos, en realidad, eran muy similares, con entradas de orientación parecida aunque mucho más sencillas de lo que ha acabado siendo norma aquí). Rescepto Indablog era en principio otra cosa, no sabía el qué, pero otra cosa. Así que durante los primeros meses de existencia fue dando tumbos, animado todavía por la ficción de que era una herramienta más de un proyecto que, aunque nos empeñáramos en mirar para otro lado, ya llevaba meses oliendo mal.

mike_headless_chicken

Bucear en aquellos extraños eones resulta una experiencia entre desconcertante y avergonzante. Está clarísimo que el blog andaba como pollo sin cabeza (por cierto, si no conocéis a Mike, the headless chicken, cuya foto ilustra este punto, ya estáis tardando en poneros al día). Poco a poco, entre burdos mensajes promocionales, surgió la necesidad de rellenar el vacío con algo un poco más sustancioso, y así llegó la primera crítica de Rescepto, el 1 de abril de 2007, pero no a un libro, sino a un cuento, “La piscina“, firmado por un tal N. Guntes para el número 3 de la revista Miasma. La idea era potenciar el cuento, aunque a la postre aquél fue el único cuento individual que jamás se haya criticado en el blog (un par de semanas después, alentado por el mismo afán, publiqué la reseña de una novela corta de Cotrina).

El 20 de mayo publiqué la primera reseña cinematográfica, para la película “Zodiac“, de David Fincher. Aquello sí que cuajó. Al cabo del primer año de Rescepto, había subido aquí quince comentarios de películas (muy posiblemente, el récord absoluto), no todas de género fantástico, y entre ellos se cuentan algunas de las primeras entradas realmente significativas del blog (como los análisis de “Idiocracia“, “Beowulf“, la saga de Harry Potter hasta la fecha o “Truco final“). Hubo que esperar hasta el 27 de septiembre ¡más de nueve meses! para que asomara la cabeza  en Rescepto la primera auténtica crítica literaria, a la novela “El camino del acero” de Andrés Díaz.

Idiocrazy

En total, aquel año hubo sólo otras tres reseñas (“Los navegantes“, ya en noviembre, un pequeño comentario a “El péndulo de Foucalt” en diciembre y un repaso a la antología “Mensajes perdidos“, en la que participaba, a principios de enero). Difícilmente podía imaginar que esa actividad marginal acabaría erigiéndose en la columna vertebral del blog.

Como se puede apreciar, la historia del año uno de Rescepto puede resumirse en un proyecto a la búsqueda de razón de ser. Fue en noviembre, a la vuelta de la Hispacon, cuando dimos por definitivamente enterrado el ezine y cuando el blog se enfrentó a su primera crisis. ¿Cortar el cordón umbilical y seguir adelante, buscando un sendero propio, o enterrarlo junto con la revista?

Al final, supongo que fue más sencillo dejarse arrastrar por la inercia, aunque también por la curiosidad. En doce meses había pasado de tocar fondo en febrero (mes en que no se publicó ninguna entrada), que totalizó un gran total de 139 visitas (sí, para todo el mes), hasta recibir para el día 11 de enero de 2008 en torno a las 50 visitas diarias. Para entonces se debían de contabilizar casi 10.000 visitas (en aquellos tiempos lejanos, celebré la efeméride el 31 de diciembre, con un poco de anticipación), con una clara tendencia alcista que invitaba a porrogar el experimento.

Gráfica de visitas mensuales a Rescepto

En ese inicio de año se avizoraban también en el horizonte mis primeros libros publicados, y parecía una buena idea seguir disponiendo de un blog que me permitiera centralizar las labores promocionales (habida cuenta que ya había dado por muerto mi primer blog personal). Poco a poco, Rescepto Indablog mutaba para adaptarse y sobrevivir. Aún estaba lejos de su forma actual (basta con que hayáis seguido alguno de los enlaces que he ido dejando caer para que hayáis podido apreciar cambios significativos, como el propio color de las letras, pues por aquel entonces utilizaba todavía la opción por defecto… y eso que el marco, con todos los widgets, en que lo veis es de la versión de 2016, que durante el 2007 era todo mucho más burdo).

Sinceramente, el Rescepto Indablog de 2007 se parece tanto al Rescepto Indablog de 2016 como un huevo a una gallina… y de igual forma el uno es el origen del otro. Así que desde la perspectiva que dan los años puedo mirarlo con cierta condescendencia, e incluso con cierto estupor vagamente avergonzado, pero sin ese gateo no tendríamos hoy… En fin, lo que sea que tengamos. Supongo que ya lo iremos viendo a lo largo de las siguientes entregas de la historia de Rescepto Indablog.

También en esta serie:

 

~ por Sergio en marzo 11, 2016.

2 comentarios to “Rescepto: Año uno”

  1. Recuerdo aquellos tiempos… Y sí, recuerdo también que antes había más críticas de cine. Siempre he tenido dos fuentes de información fiable en Internet a la hora de saber qué películas valían la pena: la web Reelviews de James Berardinelli y Rescepto.

    Un saludo

    • ¡Uf! Demasiada “responsabilidad”. Lo mío no es el cine, y además, hubo un momento en que no supe qué contar que fuera significativo (también coincidió con un bajón importante en el interés de las propuestas, así que para estar todo el rato en plan negativo…).

      La verdad es que tengo curiosidad por comprobar cuándo cambió la tendencia exactamente. Me fijaré en ello durante las siguientes entradas del anuario.

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