The last american

“The last american, a fragment from the journal of Khan-li, prince of Dimph-yoo-chur and admiral of the Persian Navy” es una novela corta de John Ames Mitchell, primer director y cofundador de la revista Life (en 1883) y su primera obra de ciencia ficción. Publicada por primera vez en la revista Scribner’s en 1889, se trata de una visión satírica del futuro que le aguardaba a EE.UU. de no corregir (según el autor) su rumbo.

last_american

Como indica el título, la historia se narra a partir de los diarios de viaje de un príncipe persa, que en el año 2950, tras un período de oscuridad y retroceso tecnológico, redescubre el continente americano (la mítica Merhika), y las ruinas de Nhu-York y Wash-yn-tun. Al parecer, tras una serie de vicisitudes (que incluyen una matanza de protestantes en los años 20 y la instauración de una dictadura poco después, los Estados Unidos se derrumbaron poco después del año 1957, por culpa de terribles vaivenes climáticos y por carencias intrínsecas de su propia población (debilitada por la excesiva inmigración y la carencia de una personalidad propia).

El príncipe y su séquito se asombran de la decadente magnificencia de las ruinas, en un estilo cargado y rimbombante, muy propio del que por aquella época estaba de moda en la descripción de hallazgos arqueológicos (en 1889, por ejemplo, Heinrich Schliemann se encontraba inmerso en su última campaña de excavaciones en los vestigios de Troya). A la mínima, lanzan hipótesis sin apenas fundamento para explicar todo lo que ven (por ejemplo, las estatuas de indios que en aquella época servían de reclamo publicitario a los estancos y que identifican con algún tipo de alto dignatario local) y se maravillan tanto de la altura alcanzada por la civilización merhikana, como de su estrepitoso derrumbe.

mitchell_last_american

Mitchell se toma todo el asunto bastante a broma, lo que queda de manifiesto en los irónicos nombres que pone a sus exploradores: Khan-li (“Can lie”, o “puede mentir”), Fattan-laiz-eh (“Fat and lazy”, “Gordo y perezoso”), el historiador Nōz-yt-ahl (“Knows it all”, “Lo sabe todo”), Lev-el-Hedyd (“Level headed”, “Sensato”) o Bhoz-ja-kahz (“Boss jackass”, “Jefe atontado”), lo cual no evita que la chanza con respecto al futuro de la nación revista una clara intencionalidad aleccionadora.

Ahí, la sátira de Mitchell pierde unos cuantos enteros, pues aparte de críticar los usos y costumbres de sus compatriotas (sobre todo su obsesión por todo lo europeo), no puede evitar el reconocerles su enorme potencial (tristemente infraexplotado, en su opinión). Carece pues de la acidez de, por ejemplo, un Mark Twain, que en condiciones similares no dejaría títere con cabeza.

mitchell_last_american_brooklyn_bridge

Donde sí destaca es en la descripción de los paisajes ruinosos, adelantándose a toda la literatura postapocalíptica, dejando imágenes tan poderosas como la exploración de la oxidada Estatua de la Libertad como símbolo de la ciudad (y dado que apenas había sido terminada tres años antes, fue quizás el primero en reconocer su cualidad icónica), las solitarias torres tensoras del puente de Brooklyn (terminado en 1883) o, ya en Washington, los restos del monumento al susodicho (completado en 1888) o las ruinas del gran “templo” (el Capitolio) donde por fin encuentran al último americano del título, un hombre medio salvaje, barbudo y vestido con pieles, que allí moraba junto con su mujer y el padre de uno de ellos (son imágenes que evocan, inevitablemente, las muy posteriores de “La fuga de Logan”, aunque con un final bastante más amargo).

Se trata de una visión decadentista muy poco habitual en la ciencia ficción americana de la época , que sí sería más común al otro lado del Atlántico, con títulos como “La máquina del tiempo” (H. G. Wells, 1895) o “La nube púrpura” (M. P. Shiell, 1901). En un ambiente donde predominaban los futuros brillantes (una cualidad que sería predominante en la ciencia ficción estadounidense al menos hasta el inicio de la Guerra Fría), e incluso las utopías como “Looking backward” (Edward Bellamy, 1888), “The last american” tenía que destacar por necesidad (animada sin duda por un sano espíritu de llevar la contraria y presentar justo lo contrario a lo que todo el mundo esperaba, un futuro sombrío (como ya avisa el propio título: Dimph-yoo-chur, “Dim future”).

Last_American4

La ambivalencia de Mitchell, sin embargo, queda de manifiesto en su descripción de una guerra mundial que a finales de la década de 1910 enfrentaría a EE.UU. con las potencias europeas. Sus historiadores persas se refieren a una decisiva batalla naval frente a las costas de Washingto en la que la flota americana, muy inferior en número, destruye las naves coaligadas en su contra (saliendo al paso de las dudas sobre la capacidad combativa de sus compatriotas, todavía no puesta a prueba, y en clara contradicción con su opinión, expresada en el mismo relato, de que el exceso de inmigración y la diversificación cultural impedirían la concreción de un espíritu nacional fuerte).

El texto vería otras dos ediciones en vida del autor. La primera como librito de 78 páginas, encuadernado en tapas duras e ilustrado por el propio Mitchell, y el segundo, ya en 1902, con ilustraciones adicionales de otros artistas.

Last_american2

En cuanto a su obra posterior, por lo que respecta a la ciencia ficción, destacaría tan sólo la novela “Drowsy”, de 1917 (el año antes de su muerte), en el que relata el nacimiento de un superhombre telépata (uno de los primeros de la literatura), que construye una nave antigravitoria para visitar la Luna y Marte (donde descubre una civilización alienígena).

La versión original de “The last american” se encuentra en dominio público, y puede descargarse desde su página en el Proyecto Gutenberg. Hasta donde sé, no ha sido traducido nunca al español.

Anuncios

~ por Sergio en agosto 25, 2015.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: