Paz interminable

En 1997 Joe Haldeman pareció ceder a una presión de más de dos décadas para publicar una secuela de su novela más famosa (y una de las obras más destacadas del género), “La guerra interminable“. Cuando salió al mercado “Paz interminable” (“Forever peace”), sin embargo, vino acompañada de una advertencia inicial, en la que el autor indicaba que no se trataba de una continuación directa, sino más bien de una especie de acompañamiento conceptual (la secuela, “La libertad interminable”, se acabaría publicando dos años después).

La novela acabaría conquistando, como su predecesora espiritual, los principales premios del sector (el Hugo y el Nebula, añadiendo además el John W. Campbell Memorial), aunque a la larga su reputación iría sufriendo una fuerte erosión, hasta llegar a ser considerada una de las entradas menos ilustres en el palmarés de ambos premios… lo cual está parcialmente justificado, aunque habría que realizar un par de matizaciones.

ForeverPeace(1stEd)

Primero, la valoración del libro (por propia elección del autor, todo hay que decirlo), se ve irremediablemente influenciada por las altas expectativas que se derivan de su conexión, cuando menos a nivel de título, con aquella pequeña obra maestra de la ciencia ficción antibelicista. Segundo, el que se le concediera tanto el Hugo como el Nebula incrementa aún más esas expectativas, pero hay que tener en cuenta que lo de los premios va mucho también por años, y 1998 no fue precisamente de las ediciones con mayor nivel. Podría defenderse que entre los nominados, “Paz interminable” era efectivamente la mejor opción (no si contemplamos toda la producción de 1997, pero ya llegaremos a eso).

Tras una decepcionada lectura hace quince años (poco después de leer por primera vez “La guerra interminable), decidí concederle una segunda oportunidad para completar la relación de premiados con el Hugo en el blog. No se puede decir que la mayor perspectiva histórica me haya hecho cambiar radicalmente de opinión, pero al menos ha limado un poco mi rechazo.

Paz interminable - Ediciones B - Nova CF

La historia se nos narra desde la perspectiva (literalmente desde su perspectiva en la mitad del texto) de Julian Class, un profesor universitario de física a mediados del siglo XXI, obligado a servir una semana de cada tres como “mecánico” del ejército, en una guerra norte-sur (países ricos-países pobres) con motivación principalmente económica, manejando un soldadito.

Los soldaditos son robots controlados a distancia mediante un enlace neuronal, que se extiende también horizontalmente entre los diez componentes del pelotón (cinco hombres y cinco mujeres), formando una especie de consciencia gestáltica (aunque cada cual conserva la individualidad). Los países desarrollados no sólo cuentan con esta tecnología, sino que además poseen nanofraguas, compiladores de materia capaces de crear cualquier objeto si se le proporcionan las materias primas; lo que ha llevado a una sociedad sin dinero (salvo para el ocio), en la que todas las necesidades básicas se encuentran cubiertas… siempre y cuando seas un ciudadano del primer mundo.

Toda el primer tercio de la novela seguimos a Julian en sucesivas misiones, mientras se nos presenta el mundo, el conflicto y las peculiaridades de la conexión. En su vida civil, lo más destacable es su relación con una colega quince años mayor y blanca (Julian es negro, y al parecer en los EE.UU. del 2050 y pico eso aún resulta chocante… lo cual no deja de resultar sorprendente para un libro escrito en 1997), que trabaja en el proyecto de una megacolisionador de partículas en torno a Júpiter.

forever_peace

Cuando ya creemos saber de qué va la historia, ésta pega un vuelco, con la introducción de una amenaza inmediata de carácter científico, la incapacitación de Julian para seguir operando su soldadito e incluso una confabulación con ramificaciones alcanzando las más altas esferas del gobierno. El cambio de tercio deja un poco colgando la reflexión en torno a las motivaciones económicas de la guerra (hay que tener en cuenta que el referente inmediato para Haldeman ya no es su Guerra de Vietnam, sino los más recientes conflictos de Panamá, Somalia y la primera Guerra del Golfo), para desviarse por el camino del pacifismo impuesto tecnológicamente.

El problema es que todo el proceso parece carecer de un enfoque claro. Haldeman se dispersa, no sé si intentando abarcar demasiado o tratando de encontrar (sin éxito) un armazón estructural adecuado para las ideas que quiere transmitir. En general, da la impresión de que conceptualmente “Paz interminable” amaga mucho, pero no terminar de golpear, y eso que había mucho por donde entrar: el efecto socioeconómico de las nanofraguas, un análisis profundo de las motivaciones económicas de la guerra, el racismo subyacente al conflicto… incluso la postura ética de qué coste humano sería aceptable para acabar por siempre con las guerras.

En vez de ello, Haldeman se centra en una conspiración que tiene mucho de folletinesco, avanza a base de trompicones y bandazos en la trama principal y concluye de una forma tan anticlimática (y recurriendo un poco al manido deus ex machina para terminar de cerrar todos los hilos) que ello afecta retrospectivamente a la valoración del conjunto.

Paz_Interminable

Al contrario que en obras posteriores de Haldeman (como “Viejo siglo XX“), en “Paz interminable” hay buenas ideas de partida. Es la ejecución lo que no termina de estar a la altura.

De entre su competencia por el Hugo y el Nebula, destacaría quizás “El ascenso de Endymion”de Dan Simmons (que se alzó con el Locus, aunque representa uno de los puntos débiles de la saga de Hyperion)  y “Por no mencionar al perro“, de Connie Willis (cocandidata al Nebula, que ganó el Hugo al año siguiente, aunque en los Nebula la saga de los historiadores de Oxford es bastante menos popular).

En cuanto a la producción de 1997, no puedo dejar de mencionar una obra que tiene más ideas en un sólo capítulo que toda “Paz interminable” (por no hablar de que conceptualmente parecen separarlas décadas): “Diáspora“, de Greg Egan (que fue tercera en los Locus y partía con el handicap de que el autor australiano jamás ha tenido una novela nominada a los Hugo o a los Nebula).

Otras opiniones:

Otras obras del mismo autor reseñadas en Rescepto:

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~ por Sergio en julio 6, 2015.

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