La aguja del doctor Costigan

Jerry Sohl fue un periodista estadounidense que en 1952 comenzó a publicar asiduamente dentro del género de la ciencia ficción, mostrándose muy activo durante toda esa década (once novelas en ocho años). A partir de 1958, sin embargo, empezó a dirigir su producción, como muchos de sus compañeros, hacia el más lucrativo mundo de los guiones televisivos, llegando a contribuir durante la década siguiente a series como “Star Trek”, “Más allá del límite” o “En los límites de la realidad”.

No dejó de publicar ciencia ficción, aunque su producción a partir de 1961 fue ya más espaciada, intercalando entre los distintos títulos novelas de otros géneros y sin alcanzar la (limitada) relevancia de sus primeras novelas.

Costigans_needle

“La aguja del doctor Costigan” (“Costigan’s needle”, 1953) fue su segundo libro publicado y a juzgar por los comentarios, un buen ejemplo de sus virtudes y flaquezas.

La historia arranca con una pequeña intriga empresarial, en la que uno de los directores ejecutivos de una compañía dedicada a la electrónica y radicada en Chicago descubre que, aparentemente, el resto de miembros del consejo han aprovechado su ausencia para dar luz verde a un proyecto tan misterioso como caro. Ante sus protestas, es conducido a una factoría independiente, donde el doctor Costigan está llevando a cabo los experimentos para los que se requieren tan importantes recursos financieros. Allí le es revelado un secreto científico que justifica sobradamente las disposiciones de sus colegas, lo que tiene toda la pinta de ser un portal dimensional.

Aguja_doctor_costigan

En esa fase de la investigación, el portal apenas permite el paso de un brazo, con la peculiaridad de que tan sólo se ve afectada la materia viva. Sus aplicaciones prácticas no son evidentes, pero sí que se antojan potencialmente muy lucrativas. En cualquier caso, resulta fundamental conocer adónde van los miembros (e incluso animales enteros de pequeño tamaño) desvanecidos. Así que se planifica la construcción de un portal de mayor tamaño, que por su forma general (una alta columna ahusada, con un agujero que delimita el portal en su base) pronto empieza a recibir el nombre de la Aguja.

Las primeras pruebas, sin embargo, destapan algún que otro problema serio, empiezan a desaparecer voluntarios, se ve involucrada la policía, la prensa e incluso un secta religiosa fundamentalista que anda por los alrededores y todo acaba desembocando en una pequeña catástrofe que prueba inequívocamente la existencia de los universos paralelos y sitúa a trescientos y pico chicagüenses en una situación de lo más incómoda, que los pondrá a prueba de un modo nunca antes visto.

CostigansNeedle

Con “La aguja del doctor Costigan” Jerry Sohl no explora nuevos territorios, ni tampoco se puede afirmar que dedique mucha reflexión a las situaciones que plantea. Su objetivo no pasa de escribir un entretenimiento rápido y ligero, que prácticamente exige de los lectores una completa desconexión del espíritu crítico. Consciente de sus limitaciones, a medida que la trama se va haciendo más y más inconsistente el ritmo se acelera, pasando de la meticulosidad de la introducción a unos brochazos aislados que sirven para caracterizar años completos al final.

Pese a ello, el interés va decayendo casi al mismo ritmo en que los requerimientos de suspensión de la incredulidad aumentan… y lo hacen muy, muy rápido. Poco más puedo decir sin revelar de la trama mucho más de lo que sería conveniente (para las pocas sorpresas que tiene, no voy a ir reventándolas).

jerry-sohl-la-aguja-del-doctor-costigan

A la postre, “La aguja del doctor Costigan” se revela como una ciencia ficción muy, muy superficial, planteada más como un entretenimiento que con ninguna auténtica aspiración especulativa (ni desde una perspectiva científica, ni social). Prescindiendo de los detalles introductorios, el escenario básico es muy común. Lo que distingue a los grandes escritores de los meramente resultones es el jugo que saben sacarle. En el caso de Jerry Sohl no mucho (sin ir más lejos, ese mismo año Clifford D. Simak llegó un poquito más lejos con un tema similar en “Un anillo alrededor del Sol“, aunque tampoco es para tirar cohetes, teniendo en cuenta la extraordinaria cosecha que se dio en 1953).

Por otro lado, ya que apenas invierte palabras en describir la parte técnica, desde esa perspectiva ha quedado bastante menos anticuada de lo que podría esperarse. La fecha de composición se percibe, sobre todo, en la distribución de los roles masculino y femenino (y quizás un poco en la estructura social o empresarial, aunque ésa es también una faceta en la que no profundiza demasiado). Esto no quiere decir que la ciencia tenga el menor sentido (o incluso protagonismo), pero al menos no molesta.

CostigansNeedle1968

En resumidas cuentas, “La aguja del doctor Costigan” es precisamente el tipo de historia que se utilizaría como plantilla maestra para la ciencia ficción televisiva de los sesenta, por lo que no es de extrañar que el autor recondujera ahí su carrera (a menudo bajo el seudónimo de Nathan Butler).

Durante toda la Edad de Oro, el género había estado produciendo (o refinando) situaciones o escenarios tipo, perfectamente reconocibles y familiares como ciencia ficción por el público en general. Bastaba con aderezarlos con unas gotas de intriga y situar en ellos a unos personajes igual de estereotipados para obtener un producto no muy exigente de entretenimiento.

Un poco por encima del nivel del bolsilibro, pero más por cuestiones de extensión y madurez del mercado.

Otras opiniones:

Anuncios

~ por Sergio en marzo 20, 2015.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: