La serpiente Uróboros

La primera novela de fantasía épica moderna (o high fantasy) data de 1922 y fue publicada por el inglés Eric Rücker Eddison, por entonces miembro de la Cámara de Comercio británica, casi como un capricho para repartir entre los amigos, pues se trataba de una obra tan radicalmente diferente a todo cuanto había sido escrito hasta entonces que difícilmente podía creer que habría mercado para ese tipo de fantasía. La popularidad de la obra, sin embargo, pronto se disparó, a tiempo para influir decisivamente en el desarrollo del nuevo género, que conduciría a la publicación de “El Señor de los Anillos” en 1954 (con muy pocos pasos intermedios, debido al alejamiento del público inglés de todo lo fantástico durante el período de entreguerras).

The_Worm_Ouroboros_book_cover

Esto no quiere decir que la obra carezca de fuentes. Más bien el contrario, las influencias son múltiples y palmarias. Sí que es absolutamente original el concepto de integrarlas en una narración épica, ambientada en un mundo imaginario, escapando estructuralmente (no tanto por lo que respecta al estilo) de la rigidez de los modelos medievales y aproximándose a los estándares modernos (que, en general, renegaban de cualquier atisbo de elemento fantástico, potenciando la introspección psicológica sobre la trama).

Así pues, en “La serpiente Uróboros” (“The worm Ouroboros”) nos encontramos con el enfrentamiento entre Demonlandia y Brujolandia, los dos principales estados de Mercurio (sí, el planeta; el género no estaba lo bastante maduro para proponer un escenario completamente imaginario). Mientras que Brujolandia es una monarquía férrea, con tintes imperialistas, dominada con mano firme por los sucesivos reyes Gorice (que más adelante se sabe no son sino reencarnaciones de la misma alma), Demonlandia es una unión de señoríos con no pocos elementos nórdicos, donde gobiernan los señores Juss, Goldry Bluszco, Spitfire y Brandoch Dahá.

Serpiente_Uroboros

Derrotados los salvajes ghouls pocos años antes, El señor Juss está celebrando su cumpleaños cuando llega un emisario de Brujolandía conminándolos a rendirse y unirse así como vasallos a un imperio que ya se extiende por Duendelandia y Trasgolandia. La precariedad de sus efectivos (diezmados en la guerra contra los ghouls) no es óbice para que los señores demonios respondan al desafío con valentía y ardor guerrero, iniciándose así un conflicto que dirimirá de una vez por todas a quien pertenece la supremacía.

Como comentaba antes, las fuentes son más que evidentes. Por un lado estarían las sagas nórdicas (Eddison pertenecía a una sociedad de investigaciones vikingas y gustaba de leer los viejos textos en su idioma original, llegando incluso a traducir la Saga de Egil y a compilar una versión de la Saga de de Styrbiorn el Fuerte; no cabe descartar, por supuesto, la influencia de “Eric Ojos Brillantes“, la novela publicada al estilo de las sagas por Henry Rider Haggard en 1891) y los cantares de gesta (como el de Roldán). Además, el fundamento heorico de los personajes es claramente deudor de la Ilíada, confiriendo a los protagonistas un aura que los eleva sobre los meros mortales (el pueblo llano es poco menos que irrelevante en las novelas de E. R. Eddison, valiendo sólo para hacer bulto en las batallas). Añádasele toques de “Las mil y una noches” (tremendamente popular en la juventud del autor gracias a la traducción de Richard Burton de 1885). Por último, tocaría hacer referencia al teatro isabelino y jacobino, cuyo estilo no sólo imita, sino que incluso cita a menudo versos de Shakespeare, Marlowe o Webster.

TheWormOuroboros

Con ingredientes tan heterogéneos la mezcla resulta cualquier cosa menos coherente. Tampoco es que al autor le importara demasiado, siempre y cuando el sentido épico del relato se ajustase a sus sensibilidades estéticas y filosóficas. Así pues, tenemos a earls anglosajones (si no directamente jarls escandinavos), invocando a los dioses griegos, brujos que no practican la magia (salvo el rey Gorice XII) y una nomenclatura ridícula, nacida literalmente de la mente de un niño de diez años (todos los nombres de protagonistas y naciones fueron imaginados por Eddison durante su infancia, y cuando materializó aquella historia en la que llevaba trabajando décadas no se molestó en cambiarlos (lo cual ha sido fuente habitual de crítica).

Donde “La serpiente Uróboros” brilla es en transmitir la sensación de conflicto épico, la heroicidad de una época anterior a los horrores de la guerra moderna (una visión idealizada del conflicto bélico que ha alimentado no poca polémica), de aventura en mayúsculas, bien sea explorando el misterio del Morna Moruna, bien sea asediando la inviolada ciudad de Carcë, bien cabalgando a lomos del hipogrifo para hacer honor a un vínculo fraternal. En cierto sentido, supone una mirada nostálgica a una concepción del mundo que se percibe obsoleta, tras los cambios precipitados por la Primera Guerra Mundial.

SerpienteUroboros

En cuanto a los personajes, lo cierto es que son en general arquetipos poco diferenciados, oscilando entre la honorabilidad casi patológica de los señores demonios a la bajeza pragmática de los brujos (en cuya corte asistimos a intrigas que no tienen nada que envidiar a las desarrolladas casi un siglo después por George R. R. Martin). A esta unidimensionalidad, sin embargo, escapa un gran personaje, el señor Gro de Duendelandia, que presenta rasgos tando de Loki como de Odiseo, una inteligencia tortuosa, que recurre más a la astucia que a la fuerza, y que presenta un grave defecto de carácter que le impele a la traición… sólo que siempre, siempre, abandonando al ganador para unirse a la causa aparentemente perdida del derrotado.

Una vez retirado en 1932, Eddison pasaría a escribir otras tres novelas, ambientadas igualmente en Mercurio pero en una región diferente, Zimiamvia, conformando una trilogía que pretendía ser la base de un proyecto más amplio, truncado por su muerte en 1945 (de hecho, el tercer tomo quedó inacabado y fue completado y publicado póstumamente mucho después). Cuando en 1965 Ballantine se encontró con el éxito de la primera publicación oficial de “El Señor de los Anillos” en EE.UU.,  fue con la obra de E. R. Eddison con la que terminaron de asentar las bases de su famosa Ballantine Adult Fantasy Series, cuya influencia en la fantasía anglosajona se extiende hasta nuestros días.

worm_ouroboros

“La serpiente Uróboros” es un collage que no debería funcionar, pero que lo hace, y con enorme efectividad. Más allá de su por momentos retorcida prosa y su amor por las descripciones barrocas, logra transmitir a la perfección ese sentimiento de fascinación que desde entonces busca evocar la fantasía épica, y nos hace vivir, de la mano de los señores demonios, la emoción de un conflicto tan excitante y glorioso que nos hace desear que nunca termine, sino que se extienda en un ciclo sin fin.

Otras opiniones:

Anuncios

~ por Sergio en mayo 9, 2014.

Una respuesta to “La serpiente Uróboros”

  1. Muy interesante, no lo sabía.

    ¡Gracias!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: