The three Mulla-mulgars (The three royal monkeys)

Walter de la Mare fue un escritor inglés que destacó en tres campos bastante dispares: la poesía, el horror sobrenatural y la literatura infantil. La primera esfera se aleja un tanto de la temática del blog. En cuanto a la segunda, quizás sea la que le ha deparado mayor reconocimiento póstumo, pues H. P. Lovecraft alabó su obra (consistente en varios relatos que oscilan entre el terror psicológico y los cuentos de fantasmas, así como una novela, “The return”) en su ensayo clásico El Horror Sobrenatural en la Literatura. Por lo que respecta a su ficción para niños, cabría destacar la consecución de la Carnegie Medal en 1947 por Collected Stories for Children, una recopilación de sus diecisiete mejores cuentos para niños (escritos al estilo de los cuentos de hadas clásicos).

three_mulla_mulgars

Bastante antes, en los comienzos de su carrera profesional (que se inició en 1908 con la obtención de una pensión estatal especial) publicó una novela señalada por muchos estudiosos como un hito semiolvidado en la historia de la literatura fantástica: “The three mulla-mulgars” (1910), publicada con posterioridad también con su título “traducido”, “The tree royal monkeys”.

La novela narra el viaje de tres hermanos monos (mulgar), que viven en la selva (munza) con su padre y su madre. Cierto día el padre decide dejarlos para regresar a su casa, en el maravilloso valle de Tishnar, donde gobierna con justicia su propio hermano, el príncipe Assasimmon. Con ello les revela que no son simples monos de la selva (Munza-mulgars), sino monos reales (Mulla-mulgars), y les conmina a seguir sus pasos algún día. A tal fin les deja varios regalos, siendo el más importante el que entrega al hermano pequeño, Nod, una piedra maravillosa con poderes mágicos, que les socorrerá y guiará en el camino.

three-royal-monkeys2

Pasan los años, la madre de los tres monos (Nod, Thumb y Thimble) muere y un terrible invierno eterno parece aposentarse sobre la selva. Cuando debido a un accidente (del que cabe responsabilizar a Nod) su cabaña (construida en realidad mucho antes por un explorador portungalés) es destruida, y con ella la mayor parte de sus provisiones, los hermanos deciden llegada la hora de partir hacia la misteriosa Tishnar, iniciándose así una serie de aventuras que las llevarán a conocer a distintos simios, como el gigantesco Gunga-mulgar (un orangután), del que tienen que escapar con astucia, los mulgar-montañeses (medio ciegos por la nieve, que forman largas cadenas para salvar los peores desniveles) e incluso un Oomgar-mulgar, un cazador inglés, con quien Nod traba amistad.

El viaje de los tres monos (aunque el protagonismo recae casi exclusivamente en Nod) supone un auténtico periplo vital, que tiene también mucho de búsqueda espiritual. Su anhelo por alcanzar la mítica Tishnar y conocer a su tío Assasimmon adquiere connotaciones claramente religiosas, aunque al contrario que en la obra de otros escritores como George MacDonald (“Phantastes“, “La princesa y los trasgos“) o C. S. Lewis (“El león, la bruja y el armario“), en “The three Mulla-mulgar” no encontramos tanto una alegoría de elaboradas disquisiciones teológicas como el reflejo de un “simple” anhelo de trascendencia, alcanzable más allá de esta vida (con resonancias evidentemente cristianas).

three-royal-monkeys1

De hecho, el viaje en sí presenta grandes paralelismos con obras de muy diversa índole. Para empezar estaría uno de los pilares de la literatura occidental, ineludible cuando tratamos de viajes aunque de influencia muy patente en este caso (todo el episodio del Gunga-mulgar, por ejemplo, evoca el encuentro entre Ulises y Polifemo). La lectura de “The three Mulla-mulgars” sugiere también conexiones con “El libro de la selva” (Rudyard Kipling 1894-1895), con su antropomorfización de los animales de la jungla, sin hacerlos renunciar a su “animalidad” o excluir del cuadro a los hombres. Por último, la ambientación africana (estilizada, con muchos animales transformados por la magia de las palabras en versiones ligeramente distorsionadas de sí mismos, de cebras [zebra] a “zevveras” o de cocodrilos [crocodrile] a “coccadriloes”, por no hablar de que los munza-mulgar son descritos como macacos, aunque dicho apelativo, así como el de otros simios que aparecen, como orangutanes, mandriles o násicos, jamás se emplea), referencia claramente a Henry Rider Haggard (incluso uno de los últimos episodios parece inspirado directamente en otros similar en “Las aventuras de Allan Quatermain” (1887).

La novela funciona así a dos niveles (al menos). Por un lado evocaría la fascinación de lo exótico, incluyendo aquí y allá pequeños aderezos fantásticos (aparte del antropomorfismo de los personajes, claro) y algún que otro juego lingüístico-poético para conjurar una ambientación que tiene no poco de onírica. Por otro, se apoya en los sentimientos de los tres monos, el amor fraternal, sus logros y fracasos, sus remordimientos y sus superaciones, todo ello con el objetivo último de Tishnar, el ideal hacia el que dirigir todos los esfuerzos. Lo fundamental para apreciar la obra consiste en constatar que ninguna de las dos facetas, la estética y la filosófica, podríamos definirlas, se impone sobre la otra, sino que coexisten en todo momento, compartiendo el peso de la historia.

three-royal-monkeys3

También destacaría cómo la técnica narrativa va consolidándose a medida que avanza la narración, pasando de una serie de episodios sueltos mejor o peor hilvanados al principio hasta una estructura mucho más sólida e interconectada en los capítulos finales (sin abandonar, por supuesto, la naturaleza “viajera” de la historia). Las experiencias vividas (sobre todo por Nod) no son meros hitos aislados en el trayecto, sino que mantienen su relevancia mucho después de haber sido superadas (exactamente como ocurre con cualquier acontecimiento en nuestras vidas).

Como nota curiosa, la edición de 1919 lanzó la carrera como ilustradora de cuentos infantiles de Dorothy P. Larthrop (la autora de las imágenes utilizadas como complemento de esta entrada).

Anuncios

~ por Sergio en abril 24, 2014.

2 comentarios to “The three Mulla-mulgars (The three royal monkeys)”

  1. Me ha encantado la historia de los tres monos, y la evocadora Tishnar! Un libro que conseguir, sin duda.

    • Éste está disponible sólo en inglés (eso sí, de fácil acceso a través del Proyecto Gutenberg). A ti, sin embargo, te recomendaria que buscaras una copia del libro que reseñé antes, “La olla de oro”, que sí ha sido traducido, y hace lo bastante poco como para que sea relativamente fácil conseguir un ejemplar en el mercado de ocasión.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: