The crock of gold (La olla de oro)

Aunque autores como George MacDonald ya se habían inspirado en la mitología gaélica para introducir elementos puramente británicos en los cuentos de hadas (cuyo desarrollo como género literario se había efectuado en Francia primero y más tarde en Alemania), fueron dos los autores, ya en el siglo XX, que más contribuyeron a imbuir la fantasía con elementos del folclore celta. Por un lado, el más conocido hoy en día, estaría Lord Dunsany, quien reelaboró las viejas historias en busca de nuevas formas de expresión. Por otro, apoyándose más decididamente en la mitología irlandesa, el novelista y poeta James Stephens.

Tal vez su obra más sistemática al respecto sea precisamente “Irish fairy tales”, de 1920, que presenta la reescritura de diez cuentos tradicionales, muchos de ellos relacionados con el Ciclo Feniano (uno de los cuatro principales de la mitología irlandesa), aunque su novela más conocida sea un poco anterior, de 1912: “The crock of gold” (“La olla de oro”).

Crock_Gold_1912

La novela narra los problemas en los que se ven involucrados un filósofo y su familia debido a la enemistad adquirida con una tribu vecina de leprecauns (Stephens lo escribe sin “h”) por el robo de su olla de oro a resultas de un consejo del filósofo. De por medio, además, se cuela la intromisión en las tierras irlandesas del dios Pan, que rapta (con su plena colaboración) a la hija del ladrón de la olla, motivando una intercesión ante el dios Angus Og, que sería más o menos el equivalente gaélico a Pan en la Thuatha Dé Danann (es decir, un dios del panteón precristiano irlandés, contrapuesto a la “invasión” foránea).

La novela es una curiosa mezcla de mitología, folclore, costumbrismo, humor y filosofía, caracterizada sobre todo por su esencia profundamente irlandesa, que pone de manifiesto el ferviente nacionalismo del autor (llegó a estar muy relacionado con el republicanismo irlandés, siendo un activo contribuyente al Sinn Féin casi desde su fundación en 1905). El éxito alcanzando en sus diversas facetas es dispar.

crock of gold 004

Empezando por sus aspectos más negativos, cabría señalar que el ritmo de la obra es tremendamente irregular, pues se ve lastrado por numerosas diatribas filosóficas, farragosas y sin excesivo interés, que cada dos por tres “interfieren” en lo que a ojos más modernos es el principal atractivo de la obra: su plasmación de un mundo fantástico justo en los límites del nuestro, al alcance de quienes mantienen una mente receptiva (el propio filósofo esta casado con una mujer de los sídhe (“shee” en la novela), los habitantes precélticos de Irlanda que según la tradición se retiraron al interior de los túmulos cuando fueron derrotados por los milesianos (los ancestros de los habitantes modernos, procedentes de Galicia), transformándose en los Thuatha Dé Danann.

El humor, por su parte, va de más a menos, refrenado quizás por una ampulosidad excesiva (o quizás es que va irlandesizándose hasta llegar al choque cultural). A la postre, recae principalmente en la ironía, con bromas a costa de la autoimportancia que se dan los personajes (lo cual contradice e incluso ridiculiza su pedantería). Buena parte de este humor se ceba en la relación entre hombre y mujer, siendo la confrontación entre pares uno de los temas recurrentes de la novela (másculino/femenino, joven/viejo, irlandés/foráneo, cristianismo/paganismo y, por supuesto, realismo/magia). 

olla de oro

Eso sí, en contra del dualismo antagónico presente en la fantasía a raíz de la obra de Tolkien, Stephens suele buscar una síntesis imposible entre principios en apariencia irreconciliables (ahí está la peculiar simbiosis entre las creencias cristianas y los mitos ancestrales, presente desde los mismos orígenes de la cultura irlandesa, pues fueron monjes quienes registraron para la posteridad los viejos mitos… aunque fuera trocando a dioses en héroes ancestrales).

A la postre, es cuando abraza decididamente los elementos folclóricos cuando la novela raya a mayor altura, siendo los personajes más vistosos los leprecauns, caracterizados con todo lujo de detalles. En particular, destacaría una conclusión que con toda probabilidad influyó en “La hija del rey del país de los elfos“, de Lord Dunsany (1924) (y que a su vez podría estar inspirada en uno de los capítulos de “El segundo libro de la selva”, de Rudyard Kipling, de 1895, aunque el resultado final difiere de ambos casos).

Crock_Gold

A través de “La olla de oro”, James Stephens reconstruye las viejas creencias gaélicas y las entrelaza con la realidad cotidiana, elaborando en el proceso mitos fundacionales para el incipiente nacionalismo irlandés, apoyándose en la obra de predecesores como William Butler Yeats, aunque añadiéndole una leve pátina de autoparodia, para acercarla a sensibilidades más populares.

Pese a sus aciertos, quizás su estructura no haya favorecido el mantenimiento de la notoriedad de que gozó durante la primera mitad del siglo XX, pues a las novelas, sobre todo en el género de fantasía, se les ha ido exigiendo una mayor fortaleza en la trama. Aunque las conexiones entre los distintos elementos son más sólidas que las de algunos de sus predecesores, no deja de tener un carácter marcadamente episódico.

También es más que probable que se me escape algo respecto al humor irlandés.

Otras opiniones:

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~ por Sergio en abril 15, 2014.

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