Homínidos

Tras quedarse cinco veces en seis años con la miel en los labios, Robert J. Sawyer consiguió su premio Hugo en 2003, gracias a “Homínidos” (“Hominids”), la primera entrega de su trilogía del Paralaje Neanderthal (que se completó con “Humanos” e “Híbridos”), serializada originalmente en la revista Analog.

La novela es una historia de primer contacto, pero no entre humanos y alienígenas, sino entre dos ramas evolutivas del linaje humano: nosotros, los Homo sapiens, y nuestros primos los Homo neanderthalensis. Un experimento científico sobre computación cuántica provoca que Ponter Boddit, un físico teórico de un universo paralelo en el que la especie superviviente fueron los neandertales, atraviese una especie de portal entre realidades y acabe en nuestro mundo, dominado por los descendientes de los cromañones. Eso sí, tiene la suerte de ir a parar (tras ciertas dificultades) a manos de unos comprensivos científicos (el médico Reuben Montego y la postdoctoranda en física de neutrinos Louis Benoît), que trabajan para  una no menos mesurada multinacional minera y que no sólo se dan cuenta enseguida de lo que tienen entre manos, sino que se conjuran para proteger y auxiliar en lo posible al visitante, con la ayuda de la genetista Mary Vaughan (cuyo trabajo con ADN mitocondrial neandertal se inspira en el de Matthias Krings, realizado en 1997 y publicado en el 2000).

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En el universo de Ponter, sin embargo, su compañero (de trabajo y sentimental) Adikor Huld se enfrenta a una acusación de asesinato. La pareja femenina de la difunta compañera de Ponter (los neandertales mantienen una especie de doble monogamia bisexual, con parejas homosexuales que viven juntas y uniones heteroxexuales que se consuman los cinco últimos días de cada mes) lo acusa en nombre de sus hijas menores de edad de homicidio, sustentando su acusación en la desaparición del cuerpo y el lugar donde acontece, uno de los pocos no sometido, por impedimentos físicos, al constante escrutinio de las coartadas (una grabación automática de toda su vida).

Así, Sawyer muestra por un lado el choque cultural entre especies y culturas (ya volveré sobre esto más adelante), al tiempo que adereza la trama con una especie de drama judicial sustentado en convenciones culturales extrañas . Todo lo cual sirvió para promocionar la obra como un hito de la nueva ciencia ficción antropológica… Lo cual es terriblemente erróneo por varios motivos.

“Homínidos” sufre de la típica debilidad de la ficción de Sawyer: a un planteamiento intrigante y cuajado de posibilidades le sigue un desarrollo facilón y tan somero como resulta humanamente posible, para acabar estrellándose de forma espectacular. Por supuesto, también tenemos uno de esos personajes a los que se pretende dar profundidad a través de algún dramón personal prefrabicado. En este caso no se trata de una enfermedad terminal, sino de una violación, sufrida por Mary Vaughan en los primeros capítulos y que le permite pasarse toda la novela escudándose contra las figuras masculinas (lo cual le viene muy bien al autor para no desarrollar las relaciones más allá de la exploración superficial cautelosa).

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En cuanto a la ciencia… En fin, he leído en varios sitios alabanzas a la supuesta capacidad divulgadora de Sawyer, cuando en mi opinión falla en lo fundamental: según se desprende de sus argumentaciones no comprende en absoluto el método científico y se queda en lo anecdótico, confundiendo (no sé si adrede o de buena fe) hipótesis con hechos, y saltando sobre conclusiones sin haberlas sabido fundamentar (eso sí, sus personajes las exponen con mucho aplomo y sus interlocutores ofrecen un buen ejemplo de cómo aceptarlas acríticamente).

En la vertiente antropológica, se limita a caer en el lugar común del Neandertal Mágico, ese ser epítome de todas las virtudes de que carecemos nosotros, víctima además de un genocidio ancestral a las brutales manos de nuestros ancestros (para más detalle, le dediqué una entrada al tema hace ya unos años). Por el camino, defiende un pastoralismo utópico que no tiene ni pies ni cabeza (al parecer, lo del paso de una sociedad de cazadores-recolectores a otra de ganaderos-agricultores fue un terrible error que no tuvo nada, pero nada que ver con la revolución neolítica ni con el desarrollo de las civilizaciones pretecnológicas que condujeron, por ejemplo, a la computación cuántica), al tiempo que muestra la maravillosa sociedad neanderthal como una pesadilla orwelliana de vigilancia omnipresente y eugenesia. Lo grave del asunto es que no parece darse cuenta de la oscuridad ética de su “paraíso” ecopacifista. Está demasiado ocupado fustigándonos por la matanza de pobres neandertales en que nuestros ancestros incurrieron cuando descubrieron, via mutación, la religión.

Sí, la religión es el origen de (casi) todos los males que aquejan al ser humano. Lo cual no le impide seguir explorando su particular filosofía deísta, uno de cuyos pilares parece ser la defensa del creacionismo (de nuevo, no estoy seguro de si por convicción o como posturita para demostrarnos lo polémico, independiente y realmente escéptico que es).

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En cuanto a la computación cuántica… dejémoslo en que ha oído campanas y se ha imaginado cencerros. Para escribir ciencia ficción dura hace falta algo más que utilizar léxico técnico. Antes de especular es necesario comprender, y Sawyer parece no entender una. Lo cual, por supuesto, no es obstáculo para tratar de sentar cátreda (no tanto en mecánica cuántica, que aquí es más excusa que otra cosa, como en antropología), a través del equivalente filosófico de la comida basura (simplona, hueca, derivativa, sin apenas elaboración, pero fácilmente digerible).

Y aun así ganó el Hugo en 2003… aunque quizás tuviera algo que ver que ese año la Worldcon se celebró en Canadá. También pudieron influir los reiterativos lloros por la edición de 2001, en la que “Harry Potter y el cáliz de fuego” obtuvo un polémico triunfo por encima de “El cálculo de Dios” (los fans revisionistas suelen desdeñar las posibilidades de los otros candidatos, entre los que se contaba, por ejemplo, una novelita titulada “Tormenta de espadas”). Por lo que respecta al resto de candidatos de su año, se enfrentó a auténticos pesos pesados (lo cual hace su triunfo más incomprensible, factores localistas aparte): “Gente de barro” de David Brin, “La cicatriz” de China Miéville (premio Locus de fantasía), “Atrapados en la prehistoria” de Michael Swanwick y “Tiempos de arroz y sal” de Kim Stanley Robinson (premio Locus de ciencia ficción).

Otras opiniones:

Otras obras del mismo autor reseñadas en Rescepto:

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~ por Sergio en agosto 9, 2013.

7 comentarios to “Homínidos”

  1. Un apunte: “Bones of the Earth” de Swanwick está traducido al español.

  2. La verdad es que homínidos me convenció bastante. No puedo decir lo mismo de las secuelas, sobretodo la tercera.

    Sobre homínidos, dejando aparte el inevitable tema sensiblero adjunto a la trama principal que es “marca de la casa”, me impresionó su planteamiento de una sociedad neardental que yo calificaría como bien construido y trangresor desde nuestro punto de vista. Lo encontré muy atrevido y “valiente”, mucho más de lo que habitualmente nos tiene acostumbrados el ñoño de Sawyer.

    Sawyer es un oportunista y siempre busca temas a la moda para asegurarse el tiro con sus novelas, pero ello no quita que tenga un cierto talento para contar historias en plan “buen doctor”.

    Genio y figura en este autor: si tomas lo bueno también debes comerte lo malo.

    • Yo no definiría a Sawyer como valiente. Amaga, plantea temas transgresores, pero a la hora de la verdad nunca entra a fondo. La sociedad neanderthal, por ejemplo, no se sostiene desde una perspectiva antropológica. Aprovechando tus palabras, con las sociedades también tienes que comerte lo malo que viene con lo bueno… y los neanderthales se nos presentan como hippies pacifistas, ecológicos y equilibrados, que de algún modo han conseguido desarrollar una civilización tecnológica sin caer en ninguna de los errores que nosotros hemos cometido.

      Por otro lado, pasa de puntillas sobre los aspectos potencialmente negativos, como la vigilancia universal, la eugenesia, la segregación sexual… Son perfectos y punto (aunque luego, en el juicio, se vea en la obligación de forzar una clara injusticia por cuestiones dramáticas). Eso no es una sociedad creíble, sino un ideal utópico poco trabajado (todo ello sin tomar en consideración cómo hace una montaña de que nuestros antepasados extinguieran a los neanderthales en nuestro universo… mientras que al parecer los gliksins se murieron solos en el suyo; un ejemplo más de planteamiento facilón).

      Por supuesto, no he leído el resto de la serie (ni creo que lo haga; ésta era una obligación para completar el listado de premios Hugo), así que no sé si alguno de estos temas lo desarrolla más adelante, aunque me sorprendería mucho que el autor se mojara de verdad o construyera un planteamiento filosófico mínimamente complejo.

      Me temo que nada de lo que he leído de Sawyer me ha convencido en lo más mínimo (no, rectifico, algunos de sus planteamientos me parecen brillantes, pero es que después no tiene ni idea de qué hacer con ellos). El olfato comercial, por supuesto, no hay quien se lo niegue.

      • Saludos,

        “Valiente” en sus propios términos, claro. Normalmente es mucho más comedido.

        Sobre como describe la sociedad nearthental, ¿Por qué no?, después de todo estamos hablando de ciencia-ficción…

        El tema de la vigilancia universal que comentas, o el hecho de que para castigar un delito se deba matar a toda la familia genética del infractor… Lo que nos muestra no es utópico en absoluto. Es diferente pero no mejor…

        También encontré interesante lo de las épocas de celo en una especie inteligente, sobre cómo se podrían regular, me pareció muy novedoso (eso sí, apareamientos con amor romántico de por medio, muy sawyeriano ;-)

        Tendría que repasarlo pero sí que me pareció bastente bien construida la sociedad nearthental que nos muestra. En todo caso le interesaba -lógicamente- era buscar un fuerte constraste con nuestra sociedad, pero esto es un recurso habitual en la ciencia ficción.

        SPOILER: Sólo a nivel de anécdota, en la continuación, Boddit busca la casa del violador y lo castra por que en sus términos no puede concebir un tipo de justicia como la nuestra.

  3. Sergio, te acabo de hacer un breve comentario en mi último post. Dale una mirada: http://cazadordedracos.blogspot.com/2013/08/se-vienen-los-premios-ignotus-2013-de.html

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