Leyenda

Pese al auge de la Dragonlance e imitadores, no toda la fantasía de los 80 y principios de los 90 consistió en franquicias juveniles pasadas por el tamiz de los juegos de rol (que por estos lares no llegara nada más ya es otra cosa). En Inglaterra, por ejemplo, apareció una voz nueva en 1984, deudora más de la espada y brujería tradicional y de la literatura histórica que de Tolkien. Se trata de David Gemmell, quien esgrimió como carta de presentación “Leyenda” (“Legend” o también “Against the horde” en EE.UU.), la que sigue siendo la más famosa de sus novelas (una treintena, entre 1984 y 2006, cuando falleció por complicaciones coronarias).

Leyenda Drenai 6

En español no lo conocimos hasta el 2003, año en que Gigamesh empezó a publicar su ciclo de Drenai, atendiendo a su cronología interna antes que al orden original de aparición de los nueve libros que lo componen (de los que sólo siete han aparecido por el momento, al ser una víctima colateral del éxito de “Canción de Hielo y Fuego”). Para presentarlo en el blog, sin embargo, prefiero acudir a la historia que lo inicio todo, que empezó a gestarse en 1976, mientras el autor aguardaba los resultados de una prueba oncológica.

En el transcurso de dos semanas, Gemmell escribió una narración que tituló “The siege of Dros Delnoch“. En ella, un grupo de soldados defendían contra toda esperanza una fortaleza contra el asedio de un ejército muchísimo más numeroso. A través de la escritura, Gemmell se enfrentaba al cáncer, identificado en los invasores, al tiempo que buscaba satisfacer la ambición de escribir al menos una novela. Al final, el diagnóstico le fue favorable y arrinconó el manuscrito (no muy bueno según su propio juicio) hasta que cuatro años más tarde un amigo le animó a pulirlo y presentarlo a las editoriales. De este proceso surgió “Leyenda”. Aceptada en 1982, fue publicada dos años más tarde cosechando un gran éxito que encauzó la carrera literaria de Gemmell, que se convirtió en escritor profesional en 1986.

legend_Gemmell

En el libro se nos presenta un imperio, el Drenai, en plena decadencia, amenazado por Ulric, el unificador de los nadir, una confederación inestable de tribus guerreras del norte, con más que un parecido casual con los hunos. Lo único que separa al gigantesco ejército bárbaro (medio millón de combatientes) de irrumpir en las tierras de los drenai es la fortaleza de Dros Delnoch, que controla el único paso de montaña cerrándolo con seis murallas imponentes que jamás han caído ante enemigo alguno.

Claro que eso fue antes, durante el apogeo del imperio. Tras años de paz y descuido, la dotación de la fortaleza se ha visto reducida a 10.ooo soldados, la mayor parte reclutas; una cuarta parte de los considerados necesarios para proteger con éxito el paso.

El protagonismo de la historia se reparte desigualmente entre varios personajes, relacionados de un modo u otro con la defensa de Dros Delnoch. Está, por ejemplo, Druss el Legendario (y también “el hachero” o “el Mensajero de la Muerte”), un viejo guerrero (a punto de cumplir los sesenta años), llamado desde su lecho de muerte por el señor de la fortaleza para servir de inspiración y poner en forma a los soldados. Por otro lado Virae, la hija del conde, parte para reclutar la ayuda de los Treinta, una congregación de monjes guerreros con habilidades místicas, encontrándose por el camino con Regnak, un ex soldado (con arranques de furia berserker) de quien se enamora (siendo el sentimiento recíproco).

Against_horde

La atención del autor se centra también en varios personajes de la dotación de la fortaleza. Orrin, el general al mando, penosamente consciente de no estar a la altura de la tarea que le ha sido encomendada. Hogun, el comandante de la legión, al mando de la única tropa profesional de Dros Delnoch. Arquero, el jefe de un grupo de bandoleros reclutado por Druss con la promesa de un indulto. Incluso Gilad y Brenan, un par de reclutas provenientes del mismo pueblo, con inclinaciones muy diferentes pero aun así unidos en una amistad forjada tras los muros de la fortaleza. Sobre todos ellos pende la certeza de lo fútil de su empeño y la seguridad de la muerte a manos de los implacables nadir. Por una razón u otra, sin embargo, allí están, dispuestos a vender cara la conquista de Drenai, con el único anhelo de prorrogar todo lo posible la toma de las seis murallas.

La estructura de la novela no puede ser más sencilla. Los personajes se presentan y se dirigen, cada uno a su ritmo y por sus propios motivos hacia la muerte cierta que supone participar en la defensa del paso. Mientras en Dros Delnoch la guarnición se prepara para resistir lo máximo posible ante el ejército de Ulric. Una vez reunidos, lo que sigue es una defensa encarnizada, muralla tras muralla, cuajada de actos de heroísmo, tanto del tipo que sirve de semilla a las canciones como del más modesto y personal que permite a un granjero seguir empuñando la espada para tratar de detener por todos los medios a los enemigos de su patria. Una lucha sin posibilidades de triunfo final, inspirada en episodios de la historia como la toma de El Álamo o la batalla de las Termópilas.

legend

David Gemmell esboza un conflicto a medio camino entre lo mítico y lo terrenal, una narración anclada en la realidad, que muestra la materia prima con la que se fraguan las leyendas. Druss, por ejemplo, es un héroe de carne y hueso, y aun así un guerrero como sólo surge uno cada veinte generaciones. La edad ha cobrado su tributo en él. La rodilla se le inflama y la artritis martiriza su espalda, pero su voluntad sigue intacta, y más que sus extraordinarias facultades físicas, es su negativa a ser derrotado lo que ha marcado una vida jalonada de muertes y combates. Inspirado en el padrastro de Gemmell, Druss pasaría protagonizar en exclusiva otras dos novelas del Ciclo de Drenai, precuelas en realidad de “Leyenda”: “Las primeras crónicas” (1993) y “Mensajero de la Muerte” (1996).

También alcanza estatus mítico Regnak, transformado por el amor de un guerrero asustadizo, remiso a abrazar su auténtica naturaleza y al compromiso, en el Conde de Bronce, un digno sucesor de héroes de tiempos remotos. Dros Delnoch es el yunque y los guerreros nadir el martillo que forjan a los defensores, eliminando la escoria en los primeros envites y templando el acero de su determinación golpe a golpe, sacrificio a sacrificio, hasta que el más humilde de los soldados supervivientes es un héroe por derecho propio.

Se percibe el amor de Gemmell por el concepto de la defensa sin esperanza, así como expresa la aparente contradicción de exaltar al héroe y desmitificar la guerra. El honor no se alcanza a través de la muerte del enemigo, sino por la propia supervivencia. Bajo este prisma, no ha lugar al maniqueísmo simple. El enemigo no representa al mal, sino que es tan sólo un rival por la supremacía. Ulric, de hecho, es un gobernante mucho más digno y capaz que el débil emperador drenai, pero por desgracia es nadir, y no cabe otra posibilidad que la confrontación.

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“Leyenda” no es ni mucho menos una obra perfecta. Son claramente perceptibles problemas de estructura y ritmo. Además, pese a los esfuerzos del autor por no permitir que la épica se sobreponga en demasía al realismo, no puede evitar el dejarse arrastrar por una perspectiva mitificadora, que desdeña de ignora las acciones y personajes indignos. Cuenta, sin embargo, con dos grandes virtudes. Por un lado, tras los acontecimientos narrados, insinúa un mundo rico y diverso (tanto, de hecho, que dio para otras ocho novelas, que se centran en diversas figuras heróicas de la historia secular del Imperio de Drenai). Por otro, hace gala de una energía casi tan imparable como la del propio Druss (cuyas aventuras, no exactamente de juventud, son altamente recomendables).

Fantasía heroica de madurez (casi crepuscular), que demostró hace casi treinta años que seguía existiendo vida más allá de los planteamientos tolkienistas y un camino alternativo a la juvenilización (y trivialización) del género.

Otras opiniones:

Otras obras del mismo autor reseñadas en Rescepto:

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~ por Sergio en mayo 31, 2013.

2 comentarios to “Leyenda”

  1. De él soloido Winter Warriors y fue un placer su lectura.

    • Ésa también pertenece al ciclo Drenai (ambientada un siglo y pico después de “Leyenda”).

      Yo tengo muy buenas referencias de la serie de los Guerreros de Troya. Un día de estos caerá.

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