El martillo de Lucifer

La novela catastrofista definitiva fue publicada en 1977, en pleno auge del cine de desastres (con la saga de “Aeropuerto” en caída libre, “El coloso en llamas” recientito en la memoria y “Meteoro” asomando en el horizonte). Aún deberían pasar muchos años, sin embargo, para que el celuloide pudiera siquiera empezar a plasmar el nivel de destrucción de la tercera colaboración entre Larry Niven y Jerry Pournelle (siendo las dos anteriores grandes éxitos de público y crítica, al cosechar sendas nominaciones dobles a los premios Hugo y Nebula): “El martillo de Lucifer” (“Lucifer’s Hammer”).

La premisa es simple: un cometa, en su primer viaje pozo gravitacional abajo por el Sistema Solar, choca con la Tierra, aniquilando en unas horas a un tercio de la humanidad y condenando a los supervivientes a una lenta agonía debido a la destrucción de la civilización, el cambio climático brusco y los efectos secundarios del choque, que seguirán presentes por décadas, arruinando cosechas, transformando paisajes y empujando a los hombres a una segunda Edad Media.

Lucifer's Hammer

Dada la amplitud del enfoque, “El martillo de Lucifer” no podía sino ser una novela coral, con al menos un par de decenas de personajes principales y un elenco aún mayor de secundarios (algunos con apenas unos párrafos de efímera gloria protagonística).  Eso sí, todos ellos concentrados en el entorno de Los Ángeles, con muy contados vistazos a otras localizaciones de los EE.UU. (ya no digamos al resto del mundo). Subdividida en cuatro segmentos, el primero, que se inicia con el descubrimiento del cometa por parte del astrónomo aficionado Tim Hamner (rico heredero y playboy en sus ratos libres) y un chaval del que poco más se sabrá, sirve para presentar a los diversos protagonistas (en mayor o menor profundidad) y narrar la aproximación del cuerpo celeste (que empieza con una probabilidad entre mil millones de chocar con la Tierra hasta desencadenar la “fiebre del cometa”).

El choque y sus consecuencias inmediatas se detallan en la sección titulada “El martes del portento”, con imágenes tan poderosas como una ola de quinientos metros de altura arrasando la ciudad de Los Ángeles (por supuesto, siendo California, cabalgada por surferos). El foco, sin embargo, se centra más en las primeras reacciones de aquellos con la ¿suerte? de sobrevivir a los choques (hay varios pedazos impactando en diversas zonas del hemisferio norte), con el inmediato derrumbe de las convenciones sociales y el sálvese quien pueda y como pueda.

La organización de pequeñas comunidades de autosusistencia se narra a través de la experiencia de un enclave en el valle de San Joaquín, liderado por el senador Jellison y su equipo (que realizó algunos preparativos en previsión de un posible choque). A las dificultades propias de la catástrofe, se le une la necesidad de tomar decisiones duras, dando lugar a una cruel ética de supervivencia que prueba su pertinencia en el último bloque, que narra el enfrentamiento contra un pequeño ejército compuesto por desertores caníbales, antiguos agitadores políticos y exaltados religiosos.

martillo_de_lucifer

El impacto de la novela es desigual. El primer tramo tal vez haya quedado un poco anticuado, con personajes y actitudes muy de su época y una excesiva dispersión, que apenas permite unas pocas pinceladas por personaje. Tampoco la tímida histeria colectiva resulta muy creíble, aunque supongo que en hoy en día vivimos en una sociedad a años luz de la de entonces en materia de circulación de la información (y la desinformación). De igual modo, las recientes capacidades técnicas han privado de cierta contundencia a las escenas de destrucción del martes del portento. Las películas suelen ser bastante malas, pero no cabe duda que el equipo de efectos especiales de superproducciones como “2012“, “El día de mañana” o “Armageddon” se ganan el sueldo.

Donde la novela sobresale, sin embargo, es en la cruda narración de la miseria y las exigencias de la supervivencia. Alejada del pastoralismo de muchos escenarios similares (sin ir más lejos, la ganadora del Hugo ese año, “Donde solían cantar los dulces pájaros“), “El martillo de Lucifer” se recrea en el egoísmo, la indiferencia e incluso la crueldad del hombre enfrentado a su probable muerte. Una lata de gasolina se transforma en un tesoro y cada objeto cotidiano en el producto de un magia perdida e insustituible. Eso por no hablar de la carestía de alimentos y, a más largo plazo (con suerte de alcanzarlo), medicinas, herramientas… La documentación, que ya era sólida en todo lo referente al cometa en sí, se muestra sobresaliente, con especial atención al libro “Il medioevo prossimo venturo”, del escritor y digulgador italiano Roberto Vacca (publicado en 1971 y traducido al inglés, con gran éxito, en 1973; aunque el autor especulaba más que con el resultado de una catástrofe con el desplome del complejo entramado sobre el que se asienta nuestra civilización).

Lucifer_Hammer

En este punto, además, las tramas dispersas terminan confluyendo (de forma harto implausible, todo hay que decirlo, por lo poco creíble de que tantas personas relacionadas con el cometa y conocidas entre sí acaben por caminos diferentes entre el millar escaso de supervivientes del valle del senador), con lo que la narración cobra solidez. La alternancia entre personajes sigue presente, pero su cercanía proporciona una imagen conjunta mucho más cohesionada.

También habría que comentar como a Niven y Pournelle se les nota un poco el plumero en determinadas ideas políticas. Su loa a la tecnología es clara y perfectamente defendible (ponen el acento una y otra vez en maravillas a las que no prestamos atención por cotidianas, pero que suponen la cima de largo y laborioso camino), pero no hace falta, por ejemplo, denostar a los ecologistas como locos exaltados (aunque alguno hay que se merece la etiqueta) con tal de defender la energía nuclear. También resulta significativo que exactamente los mismos personajes que ostentaban el poder en el mundo preapocalíptico, lo conserven tras la caída del cometa, algo que en cierto modo legitima el orden social imperante en el momento de redacción del libro (los exaltados del movimiento “Black Power” acaban, por supuesto, integrados en el ejército caníbal antitecnológico… aunque eso sí, hay un negro astronauta con una participación limitada pero crucial en la protocivilización del valle de San Joaquín).

En cualquier caso, los dilemas morales planteados (como el uso de armamento químico) se resuelven con bastante honestidad, lejos de la manipulación habitual por ejemplo en Heinlein. En toda decisión difícil se plantea un contrapeso ético y se planta la duda de hasta qué punto es lícito envilecerse en pro de la supervivencia.  Se puede estar más o menos de acuerdo con el nivel donde se marca la frontera (aunque es difícil argüir en contra de las elecciones de los autores, que muestran especial predilección en sus libros por plantear este tipo de disyuntivas morales), pero es importante la consciencia de egoísmo por parte de quienes asumen posicionamientos impensables en circunstancias menos extremas.

Lucifer_Hammer2

“El martillo de Lucifer” fue candidata al Hugo de 1978 (que ganó la extraordinaria “Pórtico“) y desde entonces se ha convertido en un referente del género, siendo homenajeada, por ejemplo, por Arthur C. Clarke en el título de su (muy inferior) aportación al tema de los impactos astronómicos: “El martillo de Dios” (1993). En 1998, la película “Deep impact”, basada en principio en la novela de Clarke (aunque el resultado final fue tan divergente que se optó por cambiar el título), toma prestados con descaro multitud de elementos de la primera parte del libro de Niven y Pournelle.

Otras obras de los mismos autores reseñadas en Rescepto:

Otras obras de Larry Niven reseñadas en Rescepto:

Anuncios

~ por Sergio en febrero 28, 2013.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: