Perseo, de Curtis Garland

El pasado 5 de febrero falleció en Barcelona Juan Gallardo Muñoz, y con él perdimos a una multitud de autores que durante casi sesenta años enriquecieron el panorama de la novela popular española con más de 2.000 títulos. Curtis Garland, Donald Curtis, Adisson Star, Dan Kirby, Elliot Turner, Frank Logan, Glenn Forrester, Juan Viñas, Jason Monroe, Javier de Juan, Johnny Garland, Kent Davis, Lester Madox, Mark Savage, Martha Cendy, Walt Sheridan… su imaginación alumbró historias policíacas, aventuras del oeste, narraciones de terror, hazañas bélicas, cuentos de espías e incluso novelitas de artes marciales o eróticas. En el campo de la ciencia ficción, que es aquel donde lo conocí, firmó más de 350 títulos, lo que le convierte en el tercer autor español de ciencia ficción más prolífico.

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A mediados de los años 50 irrumpió en la colección Espacio de Toray, bajo el seudónimo de Johnny Garland, y pronto se convirtió en uno de los principales contribuyentes a la misma. Desaparecida Toray, y con ella las colecciones en donde había sido habitual, Juan Gallardo pasó a Bruguera a principios de los 70, convirtiéndose de nuevo en uno de los pilares de La Conquista del Espacio (una de cada siete novelitas de la colección es de su autoría, para un total de 110). Para la ocasión, y por la política editorial de no compartir autores (es decir, seudónimos), nació Curtis Garland, que sería el apelativo que le reportaría mayor fama, hasta el punto que su autobiografía, publicada en 2009 por Morsa, llevó por título “Yo, Curtis Garland”.

Al contrario que otros compañeros de profesión, Juan Gallardo Muñoz estuvo activo hasta el mismo momento de su muerte, pasando por Astri (con la colección Ciencia-Ficción, dedicada en exclusiva a reeditar títulos suyos, que llegaron a sumar 40), Ediciones B (tanto como heredera de Bruguera, con la reedición de títulos antiguos, como con nueva aportaciones en las colecciones del Oeste e incluso una novela de intriga histórica, “La conjura”, que firmó como Curtis Garland), así como diversos proyectos de diversa índole para Dastin y Astri.

Un profesional de la escritura como la copa de un pino, que por vivir su pasión tuvo quizás que sacrificar las más de las veces la calidad, sometido a la exigencia de entregar cuatro o cinco títulos al mes, pero que aún así supo sacar el máximo partido a las condiciones existentes, desarrollando una carrera tan dilatada como ecléctica. Al final de la entrada os dejo el enlace a diversas semblanzas. Que el homenaje de Rescepto a Juan Gallardo Muñoz / Curtis Garland tome la forma que más le cuadra, la de reseña.

Ya sugerí hace un tiempo la lectura de mi novelita favorita del autor, “Los elegidos”, así que ahora me decantaré por otra compañera de La Conquista del Espacio Extra (con su grosor, el doble del habitual, permitía historias más elaboradas), más específicamente la que llegó a los kioscos como número 10 de la colección en enero de 1983: “Perseo”.

El protagonista de la historia es Dorian Stark, un piloto de combate terrestre durante la guerra contra las fuerzas secesionistas de los mundos exteriores. Emboscado por fuerzas superiores, opta por el suicido sobrecargando su nave, pero para su sorpresa el desesperado plan no surte el efecto deseado, sino que se encuentra transportado por fuerzas desconocidas nada menos que a las inmediaciones de la Galaxia de Andrómeda, a dos millones de años luz de la Tierra.

Perseo

De allí, otra fuerza desconocida lo arrastra hasta el sistema de la estrella variable Algol, en la costelación de Perseo, que sus habitantes, una raza humanoide (si bien con la piel violácea y membranas interdigitales en los machos) conocen como Turgon. Allí su historia despierta la curiosidad de los gobernantes, y el origen mitológico de los nombres Andrómeda y Perseo inspira al rey Borian un cruel juego. Mediante engaños, atrapa a Dorian Stark en una simulación informática que recrea la leyenda del héroe griego, trasplantada a un contexto cósmico.

Los días del rey, sin embargo, están contados, pues una rebelión se gesta en su propio palacio, orquestada por el maquiavélico gran sacerdote Zitek y con el apoyo de la bella aunque despiadada reina Zeya. El destino de Turgon, e incluso de toda Hybora (el nombre que ellos dan a la costelación de Perseo, así como llaman Astralia a Andrómeda), depende de la remota posibilidad de que los fieles a la corona puedan rescatar a Dorian de la simulación para que los guíe (de acuerdo con la imprescindible profecía de turno). El problema es que Stark, aún conociendo su situación, se ha enamorado de la Andrómeda virtual, y teme el momento de regresar al mundo real y perder para siempre a su gran amor.

“Perseo” es una historia en tres actos, compuesta sin duda sobre la marcha (a tenor de la sucesión de elementos que se van introduciendo a medida que van siendo necesarios para conducir la trama en uno u otro sentido). Pese a su ambientación cósmica (extragaláctica, nada menos), lo cierto es que su desarrollo es más propio de un relato de fantasía heroica (con predominio del combate a espada incluido), salvo por un detalle. La reflexión en torno a la existencia real de los mundos virtuales y la percepción que de ellos tiene el protagonista no sólo es pura ciencia ficción, sino que incluso está en vanguardia de la época (faltaban dos años para que “Neuromante” inaugurara el movimiento Cyberpunk).

Cierto, a la reflexión le falta profundidad, y se decanta claramente por el melodrama antes que por las disquisiciones filosóficas, pero ello no le quita mérito al hallazago. La coindidencia de fechas me hace pensar si las noticias sobre “Tron”, película estrenada en EE.UU. en octubre de 1981 (aunque no llegaría a las pantallas españolas hasta marzo de 1983), no inspirarían en Juan Gallardo, cinéfilo reconocido, la idea del héroe absorvido por una simulación informática. Lo que es bien cierto es que “Furia de titanes”, de 1981, dirigió su atención hacia el mito de Perseo y Andrómeda (como se reconoce implícitamente en la propia novela). Puestos a especular, hasta es muy posible que “Flash Gordon”, de 1980, influyera lo suyo con la idea del héroe arrastrado por una fuerza desconocida hasta un imperio alienígena al borde de la rebelión.

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Un indicio de la especial atención que dedicó el autor a este proyecto lo encontramos en la documentación que se hace evidente tanto por lo que respecta al mito de partida (más allá de la hollywoodización a la Harryhausen) como por los datos astronómicos sobre la Galaxia (referida en ocasiones como Nebulosa, al estilo de los libros antiguos) de Andrómeda y el sistema Algol y su variabilidad por binarias eclipsantes. Por desgracia, la preparación científica de Juan Gallardo Muñoz debía de ser muy escasa, de modo que tergiversa algunos datos, confundiendo por ejemplo posición relativa con absoluta y situando a Algol (a 93 años luz de la Tierra) en la vecindad de Andrómeda (a más de 2.000.000).

“Perseo” queda como una aventura trepidante, con un puñado de ideas ingeniosas y un desarrollo un tanto apresurado (aunque por una vez el Deus ex machina está más o menos justificado) a la par que repetitivo (por eso de dejar bien establecidos los puntos básicos, como el sufrimiento existencial de Dorian Stark ante la virtualidad de su amor o la imposibilidad práctica de su retorno al mundo “real”… por no hablar del relleno necesario para cumplir con el número de páginas establecido).

Sus defectos estilísticos y científicos son tan evidentes como sus grandes aciertos de planteamiento y su idoneidad como producto de entretenimiento. En conjunto, constituye una aportación al mundo de los bolsilibros de ciencia ficción muy por encima de la media, con un concepto, el del secuestro en un mundo virtual de un ser físico (transformado en un flujo de electrones, no meramente atrapado en una simulación), muy avanzado a su época y muy bien tratado dentro de los límites que imponían los bolsilibros. Una joyita en bruto, fruto de una estructura que no concedía ni tiempo ni importancia a la labor de talla y pulido, pero que aun así permitía a un autor que se lo propusiera dejar su sello personal y transformar un producto industrial en otro artesanal; hacer que la firma Curtis Garland significara algo más que un mero adorno anglificador y se transformara en reclamo… incluso para quienes años después rescatamos de tanto en tanto novelitas de a duro de los cajones de las librerías de ocasión.

Hasta siempre, Curtis Garland, y gracias por todo.

Semblanzas de Juan Gallardo Muñoz:

Otras obras del mismo autor reseñadas en Rescepto:

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~ por Sergio en febrero 24, 2013.

5 comentarios to “Perseo, de Curtis Garland”

  1. Magnífica reseña, ideal como despedida/obituario.

    Por cierto que en “Bolsilibro & Cinema bis” se repasa su relación con el cine
    http://miscomicsymas.blogspot.com.es/2012/10/ensayo-bolsilibro-cinema-bis.html

    off topic: Acaban de poner una reseña excelente de la novela “La ley del trueno” en Trazos en el bloc
    http://trazosenelbloc.blogspot.com.es/2013/02/la-ley-del-trueno-de-sergio-mars_22.html

    • Gracias, Pablo.

      Enhorabuena por la nueva publicación cinéfila. En el artículo enlazado del Blog Ausente se comentan un poco las cuatro películas guionizadas por Curtis Garland.

      Tomo nota de la crítica para anunciarla en la próxima entrada.

  2. Yo hice una semblanza en clave de mitología creativa, que es mi rollo, y también fue el rollo de Juan Gallardo en muchas novelas:
    http://sherlockholmes.lacoctelera.net/post/2013/02/07/curtis-garland-juan-gallardo-mu-oz-1929-2013-mitografo

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