Phantastes, a faerie romance for men and women (Fantasías)

En la evolución de los cuentos de hadas (es decir, el género fantástico) de parábola o entretenimiento infantil a lectura apropiada para adultos, quizás el autor más importante e influyente fue George MacDonald (1824-1905), novelista, poeta y ministro protestante. En vida, su fama se debió principalmente a sus historias fantásticas infantiles (por ejemplo “La princesa y el trasgo”) y a su extensa obra teológica (que influyó profundamente en autores fantásticos cristianos posteriores como C. S. Lewis), pero es su primera novela, “Phantastes” (1858), la que supone toda un revolución, pues bien podría ser la primera obra de cierta importancia que emplea los recursos de la fantasía para dirigirse a un público adulto.

El libro narra las vivencias de cierto joven, Anodos, que en la noche de su vigesimoprimer aniversario (es decir, al alcanzar la mayoría de edad) recibe la visita de una pequeña hada que afirma ser su abuela, y que le anuncia que pronto emprenderá un gran viaje. Al día siguiente, su habitación se disuelve en una escena campestre y se encuentra en el país de las hadas, obligado a atravesarlo para regresar a su hogar.

Phantastes cover

Por el camino vive diversos encuentros y experiencias, con un carácter en general episódico, aunque ciertos elementos se muestran recurrentes (la búsqueda de la dama del mármol, a la que despierta de su encierro con una canción para ir en pos de su amor durante el resto del viaje; la persecución terrible de un hombre-haya; la existencia de una sombra maligna, representación del egoísmo, que su curiosidad invoca; la compañía de un caballero, ejemplo de la virtud y modelo a seguir). En cada uno de estos episodios es posible distinguir dos facetas. Por un lado está la recreación fantástica de un mundo sometido a leyes diferentes de las naturales, que bebe tanto de la tradición feérica popular británica como del romanticismo alemán (en especial de Novalis). Por otro, hay siempre una sublectura teológica o filosófica, de interpretación no siempre evidente (el siglo y medio transcurrido desde su escritura influye lo suyo en oscurecer el significado profundo de muchas de las vivencias de Anodos).

Tampoco ayuda en su interpretación la estructura narrativa decimonónica que, al menos al lector moderno, enmascara la tesis principal. A grandes rasgos, lo que nos relata “Phantastes” es un viaje de maduración, un rito de pasaje de la juventud a la madurez. MacDonald condensa en una serie de encuentros las enseñanzas que el mundo deparará a Anodos, utilizando la fantasía tanto por su valor metafórico como para escapar de las limitaciones del realismo. Así, por ejemplo, resulta fundamental el cambio de perspectiva entre el “recibir” juvenil y el “dar” adulto (ejemplificado en la evolución de sus anhelos amoroso hacia la dama del mármol), así como la adquisición de la capacidad de ver más allá de las apariencias.

phantastes

En el plano teológico, es posible encontrar referencias al pecado (en numerosas ocasiones, sobre todo al principio, Anodos se aparta del camino dispuesto ante él y acaba metiéndose en problemas), la redención (tras un viaje por un aterrador mundo subterráneo, obtenida más como gracia que por mérito propios) e incluso a Dios (una mujer anciana, con ojos jóvenes, en una cabaña sita en una pequeña península amenazada por el agua). Recalco aquí de nuevo la dificultad de interpretación, pues sin duda muchos de estos episodios hacen referencia a debates teológicos de la época (MacDonald, por ejemplo, rechazaba diversas tesis calvinistas, y sin duda, aun siendo ésta una obra de juventud, ello queda reflejado en sus páginas).

Sin un conocimiento profundo de estas cuestiones (del que yo, desde luego, no puedo hacer gala), lo que queda es una narración inusual, cuya fuerza original se ha visto diluida por la “cotidianidad” del componente fantástico en nuestra cultura (vamos, que un montón de hadas jugando en un jardín, sin más, ya no nos impresiona). Es el sino de los precursores: ser dejados atrás por quienes siguen sus pasos y llegan más allá (G. K. Chesterton, los inklings, con C. S. Lewis a la cabeza, y llegando a su través a autores más modernos como Neil Gaiman o J. K. Rowling)

Fantasias

Pese a todo, el libro conjura imágenes potentes, como la estancia de Anodos en el palacio de la Reina del País de las Hadas o su encuentro con los dos hermanos juramentados para matar a los tres gigantes que aterrorizan el reino de su padre. Es preciso, sin embargo, recalibrar las expectativas para poder apreciar una obra como “Phantastes”, cuya importancia histórica es incuestionable (Narnia, por ejemplo, surge del País de las Hadas de MacDonald) pero que como lectura actual puede resultar un tanto exigente (y eso que utiliza un lenguaje bastante moderno, en contraposición con el arcaísmo impostado de William Morris e incluso con posterioridad de Lord Dunsany).

Existen dos traducciones al español (para realizar la crítica me he basado en el texto original), la primera publicada por Miraguano en 1989 bajo el título de “Fantasías” y la segunda aparecida como “Fantastes” bajo el sello Atalanta en 2014.

Otras opiniones:

Otras obras del mismo autor reseñadas en Rescepto:

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~ por Sergio en diciembre 7, 2012.

Una respuesta to “Phantastes, a faerie romance for men and women (Fantasías)”

  1. “Cuentos de hadas”, George MacDonald, editorial Atalanta.
    http://www.edicionesatalanta.com/libro.php?id=83

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