Grabbers

En un tiempo en que se nos vienen encima multimillonarias supreproducciones que hacen gala de una torpeza narrativa sin límites (la última que he sufrido, “The amazing Spiderman”, pero como ahora me decanto principalmente por las críticas cinematográficas positivas, me ahorra glosar sus múltiples carencias), es refrescante tropezarse con una peliculilla sin grandes ambiciones que, mediatizada por un presupuesto de lo más modesto, sabe lo que se está haciendo y ofrece con dignidad exactamente lo que promete: un creature feature clásico, tendente al humor negro y con ese ingrediente extra que acaba por concederle personalidad propia (para referentes previos, nada mejor que la excelente “Temblores” de 1990 o la más reciente “Attack the block”).

La historia nos sitúa en la isla de Erin, un aislada comunidad pesquera irlandesa, tan apartada que por no tener carece incluso de cobertura para el móvil (lo que no puede faltar, por supuesto, es el pub). A ella llega Lisa Nolan, guardia (policía) sustituta de uno de los dos agentes fijos de la isla, dispuesta a emplear bien sus dos semanas de vacaciones… trabajando. Su compañero circunstancial será el guardia O’Shea, un divorciado al borde del alcoholismo en una comunidad que no ofrece ni muchas emociones ni muchas oportunidades.

Sin perder mucho tiempo en preliminares, nos enteramos de que algo ha caído al mar desde el espacio, y pronto empiezan a sucederse los ataques (para empezar contra los tripulantes de un pesquero, pero luego también a residentes de la isla). Así hasta que uno de estos encontronazos, con Paddy, el borrachuzo del pueblo, se salda de un modo muy distinto, con la presunta víctima propinando una paliza al bicho en cuestión, una especie de boca dentada rodeada de tentáculos. El análisis de la situación pronto revela el secreto de su éxito: la criatura, hematófaga, había resultado intoxicada por los elevados niveles de alcohol en sangre.

El enfrentamiento está servido. De un lado una horda de monstruos marinos/extraterrestres, de pequeño tamaño en general aunque papá es un bicharraco tentacular de varias toneladas de peso y con muy mala leche. Del otro los residentes de la isla de Erin, armados con lo primero que encuentran a mano y hasta las cejas de cerveza y otros caldos espirituosos.

Cierto, la premisa no es para tirar cohetes, y examinada en detalle presenta más agujeros que un queso de gruyere. Para empezar, no se terminan de decidir por la opción alienígena o por la monstruo marino emparentado con el Vampyrotheutis infernalis (el calamar vampiro, fuente de inspiración igualmente para la criatura de “Deep rising”). En cuanto a la relación entre los protagonistas… en fin, dejémoslo en que no distrae demasiado. Lo fundamental no es tanto la originalidad o la profundidad (ambas escasas) como la habilidad para mantener el ritmo e ir subiendo poco a poco las apuestas, equilibrando con acierto el desarrollo de personajes, la acción, el gore (limitado) y el humor (bastante menos contenido, aunque sin caer nunca en la buf0nada).

A estas alturas de la función queda ya muy poco que descubrir en una peli de monstruos, y los responsables de “Grabbers” (el director Jon Wright y el guionista Kevin Lehane) no intentan dárselas de innovadores (incluso homenajean sin rubor a pelis como “Aliens”, “Critters” o “Gremlins”), mientras siguen al pie de la letra una estructura que no ha variado mucho desde los años 50. De lo que sí son muy conscientes es de los detalles que les permiten diferenciarse (que giran en torno al alcohol y a la idiosincrasia irlandesa), y éstos los exprimen al máximo con un resultado notable. La mayor trampa a la que se enfrentaban era la de caer en el ridículo por exceso, y logran esquivarla a base de mantener las reacciones de los personajes dentro de parámetros extremos pero plausibles, evitando el convertirlos en caricaturas.

En cuanto a los aspectos técnicos, con un presupuesto de apenas 3,5 millones de libras tocaba gastar con mucho tiento el dinero. Los CGI son apropiados (el rodar a las criaturas preferentemente de noche, con iluminación artificial e incluso bajo la lluvia ayuda), pero no puede quitársele mérito al uso de la camara, tanto en movimientos como en elección de planos, en un trabajo que recuerda a las primeras obras de Peter Jackson (“Mal gusto”, “Braindead”), procurando jugar con el espectador al mantener la amenaza justo en el límite del encuadre.

Cine de serie B sin complejos y sin pretensiones, pero con una claridad de ideas que ya quisieran para sí muchas superproducciones. Sólo hace falta conocer con qué cartas se juega y saber plantarse a tiempo (más o menos lo mismo que se requiere para disfrutarla como espectadores).

La película fue exhibida en el festival de Sitges (con críticas dispares) y aún no tiene fecha de estreno en España (a ver si le ocurre como a “Atack the block”, que se la quitaron de en medio como si les oliera mal… y eso que hay que reconocer que su calidad era bastante superior a esta simpaticona pero intrascendente “Grabbers”).

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~ por Sergio en noviembre 18, 2012.

Una respuesta to “Grabbers”

  1. Gracias por comentar esta peli en blog, Sergio: desde que leí tu reseña tenía ganas de verla. La vi hace poco y es tal y como comentas, maja, sin pretensiones, pero cumplida. La peli ya se ha editado en DVD en España; parece que se ha descartado el estreno en salas.

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