Cementerio de animales

En 1978 Stephen King escribió una novela que le resultó tan perturbadora que la dejó guardada cinco años en un cajón, hasta que la necesidad de cumplir los términos de su contrato con Doubleday le hicieron entregarla al editor para su publicación en 1983. Esa novela era “Cementerio de animales” (“Pet sematary”), y el motivo de su reluctancia cabe encontrarlo en el modo en que, más que de costumbre, la historia se inspira en su vida y en su familia.

La novela arranca con la mudanza de la familia Creed a Ludlow, Maine. El padre, Louis, comienza a trabajar como director del servicio de salud de la Universidad de Maine, y con él llegan Rachel, su esposa, y sus hijos Ellie y Gage (todavía un bebé de poco más de dos años). Cerca de la casa discurre una carretera frecuentada por camiones, lo cual resulta bastante peligroso para los niños de la zona así como sus mascotas, hasta el punto de que existe un lugar, el cementerio de mascotas (mal escrito en el original), donde la chiquillería local entierra a los animalitos atropellados.

Cuando Church, el gato de la familia, sufre esa misma suerte un día en que Louis está solo en casa, Jud Crandall, el vecino (que se ha erigido en una suerte de padre sustituto de Loui y quien, además, tiene que agradecerle a éste el que salvara a su mujer Norma cuando sufrió una crisis cardíaca), lo conduce más allá del cementerio de mascotas, hacia la espesura, en un recorrido secreto que lleva a un antiguo enclave funerario de los indios micmac. Los animales allí enterrados regresan a algo parecido a la vida, quizás un poco extraños, e incluso en algún caso violentos, pero la noticia de la muerte de Church destrozaría a Ellie…

Cumplida la magia, sin que nadie más lo sepa, todo sigue más o menos igual, aunque el Church redivivo resulta un tanto repulsivo a un nivel que nadie es capaz de precisar… o dejar de percibir. Entonces, un día, Gage se escapa y es atropellado por un camión, y lo inconcebible se vuelve un anhelo irresistible.

“Cementerio de animales” es una novela compleja en su aparente sencillez. Por un lado, existe una evidente reflexión en torno a la muerte, y más específicamente nuestro miedo a la muerte. Mientras que el camposanto del título constituye el primer encuentro de Ellie con la muerte, pronto llegamos a descubrir que Rachel, su madre, arrastra un trauma de infancia, relacionado con el fallecimiento de su hermana, y que Louis, su padre, está sumido en una crisis que tiene mucho que ver con la conciencia de mortalidad.

Profundizando un poco más, sin embargo, nos encontramos con otra fuerza impulsora de los acontecimientos, de mayor importancia por cuanto es más secreta. La crisis de Louis nace también de una sensación de agobio por las crecientes cargas familiares. Inconscientemente desea liberarse, destruir a su familia, y la fuerza que embruja el cementerio mimac utiliza este anhelo para hacerse de nuevo presente en Ludlow (si a alguien le interesa explorar más a fondo esta cuestión, le recomiendo consultar este ensayo de Terry Heller).

Con su habitual maestría, King entrelaza las miserias familiares con lo sobrenatural, manteniendo bien anclados los horrores no en algún elemento fantástico, sino en las flaquezas, miedos y defectos de los personajes (no sólo Louis). En otras palabras, proyecta las sombras del espíritu humano, creando monstruos y portentos que exteriorizan sus propios fantasmas personales.

A nivel referencial, “Cementerio de animales” bebe de una serie de grandes relatos. Para empezar, la principal fuente de inspiración de la historia es “La pata del mono”, de W. W. Jacobs (1902), extendiendo las consecuencias mucho más allá de lo que las sensibilidades de la época permitían. En cuanto al espíritu salvaje de los bosques, que seduce a Louis y le concede su anhelo secreto, el wedingo, hace referencia al relato de igual título publicado por Algernon Blackwood en 1910. Por último, ecos de Poe (“El gato negro”) y Lovecraft (al crear su propia región del horror, en Maine en lugar de Providence, pero con similares características) son apreciables a lo largo de la narración, así como un guiño a “Nacido de hombre y mujer”, de Richard Matheson (1950). En un plano algo diferente, también constituye una referencia explícita el cuento ilustrado “Donde viven los monstruos”, de Maurice Sendak.

Como curiosidad, cabría hacer mención de que el fin del libro (del que no voy a dar detalles) resulta bastante atípico dentro de la producción de King, por cuanto no ofrece siquiera una minúscula recompensa emocional. En la mayor parte de su producción, la lucha del bien contra el mal, aun cruenta, se suele saldar con una victoría sobre la oscuridad. En el caso de “Cementerio de animales”, la escritura de la novela no consiguió exorcizar los demonios que la inspiraron, entrando en vez de ello en una espiral funesta, de ahí que no hubiera lugar a la catarsis (lo cual motivó, posiblemente, el retraso en su publicación).

En 1989, en plena fiebre de adaptaciones de King, llegó a los cines la de “Cementerio de animales” (titulada por estos lares “El cementerio viviente”). Dirigida por Mary Lambert (directora que ha quedado encasillada en vídeos musicales y pelis de terror de bajo presupuesto). Sin llegar a ser realmente memorable, es quizás una de las adaptaciones más satisfactorias de una historia de terror de Stephen King, aunque los temas subyacentes del libro son difíciles de plasmar en lenguaje cinematográfico, por lo que se cargan las tintas en los elementos macabros. Los Ramones, uno de los grupos preferidos de King, compuso a instancias suyas una canción homónima para los títulos de crédito. Tres años después se rodó una secuela sin conexión alguna con el original.

En 1984 la novela fue finalista al World Fantasy Award (la tercera de siete nominaciones sin premio, aunque sí cuenta en su haber con un par de galardones en relato y un premio especial a toda su carrera).

Otras opiniones:

Otras obras del mismo autor reseñadas en Rescepto:

~ por Sergio en octubre 31, 2012.

5 comentarios to “Cementerio de animales”

  1. Hola Sergio,
    Disculpa el despiste, pero ¿dónde puedo comprar La ley del tureno en formato electrónico? Gracias

    • Aún no está disponible. La web de Cápside se me está retrasando por culpa de los trámites necesarios para montar la tienda online. En cuanto se solucionen (espero que no tarde mucho), podrá adquirirse tanto en la web como en Amazon.

  2. Vaya, yo recuerdo la adaptación cinematográfica con un aire tv-film y como un auténtico bluff. Lo leí hace siglos, cuando este autor me parecía aún interesante y lo cierto es que tras tu post me han entrado ganas de releerlo.

    • Sí, la película no es una gran producción, pero tampoco es que King pueda sacar mucho pecho con las adaptaciones de sus historias de terror (y algunas de las mejores son miniseries, como la vieja de Salem’s Lot). La novela pertenece a la primera época del autor, de cuando datan sus novelas fantásticas más interesantes (y fue la que me reconcilió con él, después de no haber quedado para nada impresionado con “Maleficio”, mi primera aproximación).

  3. esta historia me parece la mas interesante de King que me ayudo a comprender el miedo que tenemos las personas ante la muerte y la locuras que podemos hacer ante la desesperación.

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