Brave (Indomable)

Fiel a su cita veraniega, Pixar vuelve a las pantallas de cine con su muy publicitada primera princesa (justo después de que Disney anunciara, para general incredulidad, que abandonaba el modelo).

Merida es la montaraz primogénita de un clan escocés, educada desde la infancia por su madre como la perfecta consorte, papel contra el que se rebela con todas sus fuerzas. El día que todos los clanes del reino se reúnen para concertar su boda, desafía a la tradición y escapa al bosque, donde un encuentro nada fortuito pone en marcha una serie de acontecimientos que forzaran su maduración y, a la postre, acabarán reforzando los vínculos entre madre e hija.

En su superficie, “Brave” no puede seguir una fórmula más trillada. Con su habitual maestría, Pixar escenifica de nuevo un conflicto generacional: padres frente a hijos; tradición frente a innovación. Cuarto y mitad de acción, otro tanto de humor para equilibrar las emociones y un antagonista de cierta entidad, encarnado en el oso Mor’du, son los ingredientes de una receta que sabemos de memoria… y que cuando está bien cocinada resulta tan sabrosa como inconsecuente.

Cosas por el estilo se han dicho de la película. La magia de Pixar fagocitada por el espíritu Disney.

¡Cuánto se habrán estado riendo John Lasseter, Andrew Staton y el resto del staff directivo de Pixar!

“Brave”, rascando por debajo de su (bellísima) superficie, lejos de seguir a ciegas la senda abierta por tantos otros es una película profundamente subversiva. Tanto que no lo parece, lo cual le añade puntos de sigilo para golpear a traición en el corazón mismo del modelo princesas-Disney.

Comparémosla con la más reciente encarnación del mismo, la magnífica (por méritos propios) “Rapunzel”. Allí tenemos también la chica valiente y decidida (para nada una novedad en el universo Disney) que se rebela contra su destino y acaba conquistando su independencia (y el amor, que no falte el amor). Una fantasía de autoafirmación preadolescente, a la que se añade la guinda de ser más de lo que se aparenta. En cuanto a la relación materno filial (aunque sea putativa), es la típica que se espera cuando está involucrada la heredera de una larga tradición de crueles madrastas.

Lejos de este camino, Merida deberá aprender a la fuerza que el “Mother knows best” del que se burlaba “Rapunzel” es más cierto de lo que pensaba. Lo suyo no es una lucha de autoafirmación, ni una búsqueda del amor romántico, sino un viaje iniciático, un rito de madurez reservado hasta el momento en el panteón de Disney a unos pocos personajes masculinos (siendo el referente más claro Simba en “El rey león”). Tiene que aprender a asumir deberes (aunque ello restrinja su libertad), a aceptar la responsabilidad por sus actos, a ceder, en suma, para alcanzar la plena realización (sabiendo, eso sí, dónde plantarse; qué batallas merecen la pena librarse).

La sublectura es sutil, optando por dejar el primer plano a la celebración de la cultura escocesa (con sus buenos toques de humor), pero potente. Siguiendo además el modelo Pixar (y en contra de lo habitual en Disney), el adversario apenas tiene importancia. Su derrota, más que un fin en sí mismo, contribuye a la evolución de la protagonista. Los directores (y guionistas) intentan dotarle de mayor entidad otorgando al oso asesino Mor’du rasgos arquetípicos de Moby Dick, pero la historia de su rivalidad con el rey (que al igual que el capitán Ahab perdió a sus fauces una pierna, sustituida por una prótesis), nunca acaba de parecer más que un desarrollo secundario.

No todo han de ser parabienes. Los guionistas hacen uso de recursos facilones para conseguir sus propósitos (siendo el más patente de ellos el empleo, contrario a la tradición, de los fuegos fatuos para situar las piezas sobre el tablero sin necesidad de excesivas justificaciones). Así que, en cierto sentido, es verdad que los responsables optan a veces por no complicarse la vida.

De igual forma, pese a lo hermoso de los escenarios (lamentablemente, parece ser costumbre en los cines no preocuparse con el enfoque a no ser que se esté emitiendo en digital, así que en mi visionado perdí algo de calidad), la película carece de uno de esos momentos de genialidad absoluta que son propios de Pixar (la recapitulación de la vida en pareja de Carl Fredricksen en “Up” o los primeros tres cuartos de hora de “Wall-e”; aunque en cierto sentido sí que se nos ofrece algo parecido con el ya tradicional corto de presentación: titulado en este caso “La Luna”).

No importa. La película es divertida, la animación sobresaliente, los personajes entrañables y la subtrama bastante más rica de lo que aparenta al primer vistazo (por mucho que se engarce en una trama simple y previsible). Al igual que Merida, encuentra el término medio adecuado entre tradición y renovación, ofreciendo una historia que hará las delicias de las pequeñas fanáticas de las historias de princesas… al tiempo que les abre nuevos caminos cambiándoles, sin que se den cuenta, los esquemas.

Y por si alguien duda todavía del carácter subversivo de la película con respecto a la bien establecida tradición Disney, me gustaría llamar la atención sobre un detalle curioso. Uno de los elementos recurrentes de la película son las transformaciones. Pues bien, ni una sola de ellas se nos muestra en pantalla, ni siquiera la que podríamos considerar climática. Es una renuncia voluntaria, para que los fuegos pirotécnicos no eclipsen el mensaje. Lo que importa no es el hecho puntual (la transformación), sino la causa (la maduración que la propicia) y las consecuencias (el vínculo ya no sólo restablecido, sino fortalecido).

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~ por Sergio en agosto 21, 2012.

10 comentarios to “Brave (Indomable)”

  1. Estoy muy de acuerdo contigo; disfruté bastante de la película. Eso sí, a los tíos nos deja como seres interesados en comer, beber, pelear y jugar y eso… Es justo lo que son (¿somos?) la mayoría.

  2. A mí me resultó divertida pero poco arriesgada, aunque es cierto que tampoco hace falta que los chicos de Pixar nos ofrezcan un “Up” o “Wall-E” cada año, y al fin y al cabo mi película favorita del estudio es “Ratatuille”, que no es precisamente de las más arriesgadas (aunque el prota sea una rata).

    Y sí, “Brave” es la cinta más Disney de Pixar, sin embargo tienes razón al apuntar que no se dedican a copiar el modelo, sino que le dan toques que lo diferencian de manera muy sutil.

    El gran problema es que la mayoría esperamos que a cada nuevo trabajo nos sorprendan, y eso es imposible.

    Saludos.

    • Mirando los directores, parece como si ahora que Lasseter, Bird y Stanton están ocupados en otros quehaceres en Pixar estuvieran “entrenando” a la siguiente generación (un chico de la casa que por fin ha conseguido su primer largo: Mark Andrews; un directora con algo de experiencia previa pero sin más oportunidades desde su buen debut con “El principe de Egipto”: Brenda Chapman; y alguien que posiblemente entró para aportar humor al guión y ha acabado acreditado como co-director: Steve Purcell). Control de riesgo y que vayan buscando voz propia.

      De todas formas, prefiero mil veces algo nuevo como “Brave” antes que la avalancha de innecesarias secuelas con que amenaza Pixar (bueno, la de “Monstruos” es precuela, pero ahí están “Toy Story 4” y “Buscando a Nemo 2”).

  3. No la he visto. Gracias por tu punto de vista. Cars 2 me desalentó de ir al cine a ver una de Pixar.

    • “Cars 2” es un borrón instigado por motivos puramente económicos (a través de licencias de explotación, la primera “Cars”, que hasta su secuela era la peor valorada de la compañía, había generado más de 10.000 millones de dólares en merchandising). En otras palabras, se vendieron para que Disney les dejara trabajar en paz durante otra década.

      Pese a todo, sigue siendo la productora más fiable (aunque tampoco puede afirmarse que “Brave” esté a la altura de sus obras maestras). Espero que se les pase pronto el ataque de secuelitis (salvo que Brad Bird encuentre el guión adecuado para “Los increíbles 2”).

  4. Veo que últimamente estás haciendo más entradas sobre cine… Me gusta.

  5. Me ha gustado mucho la película sobre todo por la época en la que está ambientada, además los personajes son realmente carismáticos. No tuve la oportunidad de verla en el cine, hace poco la vi a través de Películas online y me pareció un excelente opción sobre todo para los pequeños.

  6. Brave es una historia increíble, y más aún porque las películas animadas son mis preferidas, es muy interesante la historia de la princesa Merida con su madre y la manera en que pelea por lo que quiere.

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