No me esperaba esto de ti, Batman

La presente entrada no va a ser una crítica al uso (las reseñas cinematográficas parecen por el momento cosa del pasado del blog).  Se trata más bien de un comentario centrado en un aspecto muy concreto de “El Caballero Oscuro: La leyenda renace”, cierre de la trilogía de Christopher Nolan sobre Batman. En el proceso, es probable que  acabe valorando de algún modo el conjunto, pero no es eso lo que me interesa (y, por consiguiente, la argumentación tirará hacia esos otros intereses).

Antes de proseguir, sin embargo, debo lanzar un aviso: voy a destripar puntos cruciales de la trama, pues mi intención es realizar una autopsia en profundidad y examinar con lupa alguna que otra víscera. Así pues, desaconsejo vivamente que se siga con la lectura si aún no se ha visto la película (siempre que exista el menor interés por verla… aunque de todas formas en caso contrario lo que pueda decir sobre ella resultaría también bastante superfluo). ¿Sin problemas? Pues entremos en materia.

Hace cuatro años “El Caballero Oscuro” redefinió el cine de superhéroes. Entre otros méritos, tomó un personaje de cómic y lo convirtió en cinematográfico (ya no una mera adaptación, sino una completa trasposición al medio). Su enfrentamiento con el Joker (el malogrado Heath Ledger encarnó sin duda a uno de los mejores villanos del celuloide) alcanzó cotas épicas y, desde entonces, múltiples han sido las interpretaciones que ha suscitado, sobre todo por lo que respecta a la reacción de la sociedad ante la amenaza omnipresente del terrorismo.

Por desgracia, parece que este tipo de elucubraciones han acabado por influenciar al propio autor, que para la tercera y definitiva entrega decidió aportar su propio y superficial análisis al que por desgracia se ha convertido en el tema recurrente de nuestras vidas, la profunda crisis económica, y por extensión a los movimientos sociales que viene suscitando. Así pues, Bane, el villano de turno, se erige durante el metraje en una suerte de desquiciado líder de los descontentos (con unos nihilistas motivos ocultos), que acaba dirigiendo (mediante engaños) al pueblo contra los ricos y poderosos, en una revolución tan hueca ideológicamente como violenta en sus formas.

Véase, por ejemplo, su primera acción (en suelo americano), que no es otra que tomar por asalto la bolsa de Gotham, en la que no es sino la primera de las múltiples alusiones hacia el movimiento Ocuppy Wall Street (visto a través de una lente deformante que lo transmuta en una iniciativa violenta cuyo fin, en boca de uno de los personajes, es “poner en peligro el dinero de todos”).

A partir de ahí, todo va cuesta abajo. Tras la masacre del estadio de fútbol americano (que en realidad sólo afecta a los jugadores y al palco de los políticos) y el anuncio de la amenaza nuclear (me dejo para más adelante el ahondar en este punto), Bane lanza su proclama revolucionaria, consistente básicamente en negar la legitimidad de las estructuras de poder preexistentes, incitando a los ciudadanos a tomarse la justicia por su mano en contra de ricachones, políticos y policías. Libera a los presos de Guantánamo… perdón, de la cárcel donde se encuentran recluidos sin juicio previo en virtud del Acta Patriót… (vaya, otro lapsus) Dent, y éstos toman las armas para conducir al rebaño; e instiga una parodia de juicios populares (con un psicótico como juez) que condenan sin posibilidad de apelación a los honrados directivos de bancos y multinacionales.

Mientras tanto, le pega un par de palizas a Batman, lo manda a la que posiblemente sea la prisión más tonta del mundo y a esperar a que regrese para restablecer el statu quo previo a la crisis (al parecer, Bane no se enteró de lo de “Bam, bam, dos tiros”, propuesto por Scott, el hijo del Doctor Maligno).

De vuelta (justo a tiempo) a Gotham, Batman rehabilita a los policías (literalmente recluidos en las coaclas por Bane) y los lanza en una carga heroica contra los manifestantes. En esta escena, rodada por cierto en Wall Street, por si a alguien se le escapaba el simbolismo, Nolan invierte cínicamente los medios, armando a las fuerzas del orden con simples pistolas mientras que los levantiscos ciudadanos hacen uso de escopetas y fusiles de asalto. Curiosamente, no hay ni un solo civil concienciado contra la barbarie en el bando de los “buenos”. Al parecer toda acción positiva debe contar con sello de aprobación oficial (menos por lo que respecta a Batman, que es un millonario que va por libre).

Para terminar de redondear el mensaje reaccionario, Selina Kyle, la ladrona, recibe como premio por no huir del barco que se hunde el Tabula Rasa, un programa informático que borra todos sus desmanes previos; los directivos de Wayne Enterprises son rescatados por su jefe del exilio mortal; y al parecer el que la empresa tenga beneficios es imprescindible para que los pobres huerfanitos de Gotham tengan un sitio donde vivir. Dicho de otro modo, la salida a la crisis pasa por perdonar a los especuladores para reconstruir el modelo económico y social preexistente y el estado del bienestar, socavados precisamente por sus estafas (sostenidas con la aquiescencia de los políticos).

Me dejaba el asunto de la bomba de fusión, que también tiene su miga. Surge de la perversión de un proyecto energético alternativo a la actual dependencia petrolífera, que degenera en arma de destrucción masiva precisamente cuando pone sus manos sobre él la adalid de la causa ecologista y humanitaria (que como toda esa panda de idealistas maneja una agenda oculta).

Terminado el análisis tengo que precisar que no me siento defraudado por el mensaje en sí (me parece erróneo, pero cada cual tiene derecho a defender sus ideas), sino por los modos. “El Caballero Oscuro: La leyenda renace”, desde una perspectiva ideológica, constituye un panfleto burdo, que apela no a la razón, sino al miedo; que tergiversa sus argumentaciones forzando asociaciones, tales como revolución-delincuencia; que se despreocupa por completo de las causas al ofrecer sus soluciones; que, en definitiva, resulta de una superficialidad casi insultante.

Si deseaba ahondar de verdad en la conyuntura actual debería haber hecho el esfuerzo de considerar todas las posturas (las tímidas reservas morales del comisario Gordon no cuentan demasiado, pues al final incluso su denuncia de la mentira tras el Acta Dent sirve a la causa terrorista, dejando entrever que es preferible silenciar los errores) o, cuanto menos, procurado realizar una crítica bien construida y argumentada. Munición, desde luego, no le iba a faltar, considerando desde la vacuidad ideológica de los movimientos contestatarios (que lleva a su vez a una estúpida dispersión de reclamaciones), hasta su utilización como pantalla por parte de elementos violentos y desestabilizadores (lo cual es muy distinto de considerar a estos mismos elementos como instigadores de todo el tinglado).

La ingenuidad (filosófica) del mensaje afecta a la historia, que deviene en una serie de escenas no demasiado bien hilvanadas (e incluso forzadas en ocasiones), que concluyen en un falso cierre (pese a conjurarse la amenaza puntual de Bane, los desequilibrios de base, los mismos que impulsaron a Bruce Wayne a crear a Batman, no se abordan y, de hecho, se ignoran por completo las terribles cicatrices que todo el asunto tuvo que dejar en el alma de la ciudad, forzando un final feliz incongruente). La trilogía bascula pendularmente. Si en “Batman begins” teníamos a un hombre que creaba un mito para cambiar las cosas, en “El Caballero Oscuro: La leyenda renace” nos encontramos con ese mismo hombre que renuncia al mito tras conseguir que todo quede como estaba.

Sin entrar a considerar sus valores puramente cinematográficos, la última entrega de la trilogía del Caballero Oscuro me ha resultado decepcionante. No es ya sólo que me rebele contra la noción de hacer como que aquí no ha pasado nada (sin entrar a considerar siquiera la exigencia de que los responsables rindan cuentas, la obsolescencia de los modelos económicos y políticos actuales es más que evidente), sino que pienso que me merezco un respeto. Nadie le había pedido a Nolan que se metiera en camisa de once varas, pero una vez enfangado en disquisiciones políticas por propia voluntad, lo mínimo exigible era una argumentación honesta.

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~ por Sergio en agosto 3, 2012.

24 comentarios to “No me esperaba esto de ti, Batman”

  1. Sergio, a mi la anterior ya me decepcionó. Es más, la he intentado ver dos veces y siempre me quedo en el mismo punto. Solo consigo ver los primeros 90 minutos.

  2. Muy interesante. Lo usaré sin citarte :)

  3. A mí la película me ha gustado, y he pasado un poco de hacer un análisis al nivel que lo has hecho tú, pero sí que entreví ese mensaje, aunque también me dije que al fin y al cabo aquí los revolucionarios son falsos revolucionarios, ya que pretendían la destrucción de toda Gotham, tanto ricachones como las clases bajas, a las que más bien usan, utilizando el miedo y el odio, en pos a llevar a cabo sus planes y una venganza personal.

    Muy interesante el análisis, creo que lo enlazaré en mi próxima reseña.

    Saludos ^^

    • Me temo que el análisis me sale ya automático. De todas formas, como película, tampoco me resulta satisfactoria (tal vez un poco por debajo de la primera, a fuerza de la espectacularidad de las imagénes y gracias al interés de Nolan en utilizar el máximo posible de efectos especiales físicos). El guión da demasiados bandazos y queda bastante desarticulado, con varios elementos forzados (¿Para acomodarse quizás al mensaje?), escenas cuya resolución ves llegar desde su mismo planteamiento (véase la huida de la prisión) y varios personajes descuidados (Alfred, Miranda, incluso Bane, cuya caracterización desdibuja por completo el último giro de guión).

  4. ¿yoooo? ¿donde? :) Bueno, la verdad es que además del mensaje, con el que puedes estar de acuerdo o no, es que la forma de contarlo es muy mala. En realidad la forma de contar toda la peli es mala. Es una quiero y no puedo. Es que desde la escena del principio, meter a esos dos en el avión si saber quienes son, es todo un poco despropósito.

    • No se trata tanto de estar de acuerdo o no con el mensaje, como de la artificiosidad con que lo articula (para qué argumentar cuando puedes dogmatizar). En cuanto al guión, como comentaba un poco más arríba, sí, está todo muy descuidado: lo de la tecnología de fusión que aparece de la nada justo cuando se precisa, ídem con la prisión del Acta Dent, incluso el discurso-confesión de Gordon, que se emplea del modo más torpe posible, la forma tan tonta y “conveniente” de desbaratar el piloto automático del batplano… Demasiados parches.

      A propósito, a mí también me está dando cada vez más miedo “Prometheus”. Habrá que catarla (a nivel visual, al menos, parece que Ridley lo clava), pero su substrato cienciaficcionero amenaza con resultar un tanto rancio.

  5. Entretenidilla todo lo más… Y tan reaccionaria que hasta un servidor se pone del lado de Bane… Ahora Sergio, qué esperabas de un ricacho metido a mesias – cruzado del mundo? No es facha todo en Batman, en si mismo?

    • Batman es un “vigilante”, un tío (rico) que se toma la justicia por su mano al considerar inadecuados o ineficientes los mecanismos legales existentes. Vamos, que en esencia él mismo debería ser bastante antisistema (o mejor, parasistema). La esencia del personaje consiste precisamente en desarrollar una especie de revolución unipersonal contra el statu quo (con ideología claramente conservadora, sí, pero es que no todas las revoluciones tienen que ser de izquierdas).

      Nolan lo emplea para articular un mensaje reaccionario enmarcado en la actual conyuntura socioeconómica. Para lograrlo, en mi opinión, tergiversa lo que representa Batman, pero aunque así no fuera, ello no le concedería carta blanca para presentar una alegoría tan falaz (y esperar que cuele porque, después de todo, no es sino una peli de superhéroes).

      • Jeje Nolan encuentra la justificación de esto que dices haciendo pobre a Bruce, una victima del propio sistema donde la codicia no tiene limites ni moral

      • En realidad, lo que arruina a Bruce no es el sistema, sino la intervención violenta de los descontentos en el sistema (y, de todas formas, al final se queda con el dinero robado de su nueva novia amnistiada).

  6. No soy nada marvelita. Pero de Batman siempre me gustó su conflicto interior, su afán de venganza, su sadismo, el no saber donde está la raya… Ese espírtu dura una película… En cuanto a que Nolan lo enmarca en la situación actual, no sé, no sé…. más parece la revolución del POUM del año 36 :)

    • DC, Batman es de DC (que redoblará su ataque en breve con la nueva de Superman, con la esperanza de sentar de una vez las bases para una Liga de Justicia cinematográfica; aunque personalmente yo suspiro por una peli, o mejor una serie HBO, sobre Transmetropolitan).

  7. A mí lo que me parece es que es todo muy torpe, y no tiene mucho sentido en sí mismo, más que por la sucesión de imágenes icónicas inconexas con la que pretender urdir un discurso. Dicho lo cual el mensaje ideológico me parece secundario con respecto a la evolución del propio Batman, o al tratar de cerrar el ciclo narrativo, la historia. Y si esa no era la intención de Nolan, más fracaso si cabe.

    Hasta ahora no me había decepcionado, pero en este caso el chasco ha sido bastante grande.

    Finalmente, hay un par de cosas que parecerían contradecir tu interpretación (que yo comparto casi en su totalidad), como son la escena de los policías que defienden el puente, y la actitud final de Robin más propia a la de justiciero antisistema, que como bien dices, independientemente de su sesgo ideológico es un sello de identidad del personaje de Batman. Quizá Nolan no quería mostrarnos un punto de vista conformista, si nos atenemos a estos detalles, pero haga lo que haga lo presenta de una forma muy torpe.

    Y a mí lo que me ofendió es la cuestión de la bomba, no tiene pies ni cabeza, la destrucción mediante un artefacto nuclear que no se pueda desactivar no necesitarían de tantos recovecos narrativos, la verdad.

    • Precisamente tengo la impresión que el mensaje ideológico, metido con calzador, interfiere en la evolución lógica de esta iteración de Batman.

      En cuanto a la escena del puente… Es torpe de narices (¿En cinco meses a nadie más se le había ocurrido intentar forzar el bloqueo?). Todo lo que tiene que ver con Robin se antoja un poco un pegote (hay que ver el modo en que “descubre” la identidad secreta de Bruce…). Quizás sea una imposición del estudio para poder seguir exprimiendo la saga sin recurrir a un relanzamiento apresurado (que, como se ha comprobado con Spiderman, no termina de funcionar).

      La verdad es que sería interesante ver lo que algún otro hace con Robin, en especial si les da por utilizar su etapa madura como Nightwing. Es un vigilante que siempre ha poseido una mayor conciencia de la penumbra ética en que se desenvuelve su labor que el obsesivo Batman (tal vez hasta podrían recuperar a Alex Proyas en un proyecto digno).

      A propósito, Instan, seguro que te ha encantado lo de la desestabilización progresiva de la bomba de fusión (al menos hacen bien en no intentar siquiera apuntar a una explicación) con una ultraprecisa cuenta atrás.

      • Ja, ja, ja. La verdad es que el propio hecho de tomarse tanta molestia con lo de la “bomba de fusión” cuando con los medios que tienen les habría sido más fácil fabricar una bomba atómica convencial, me dejó tan ojiplático que eso me parecía lo de menos.

        Por momentos tenía la duda de si sabían que hace ya cincuenta años que hay bombas de hidrógeno…

      • El caso era poner de manifiesto lo peligrosas que son las supuestas energías limpias. Algo así como lo que hizo Edison al inventar la silla eléctrica para “demostrar” cuan nociva era la corriente alterna. Sólo que optando por contar un cuento en vez de currarse una artimaña científicamente coherente (lo cual no sería tan grave si no dedicaran tanto metraje a darle vueltas al asunto).

  8. Hola. Perdonad mi tardía intervención. Tan sólo decir que creo que hay un problema de exceso de pulcritud a la hora de analizar la coherencia de la película. En ocasiones se utilizan recursos que deben su importancia al papel que desempeñan dentro de la trama. Tal vez es que esta no se ha comprendido adecuadamente debido a la interferencia de diferencias ideológicas. En el caso de la bomba de fusión, se ha escogido el reactor por ser un diseño especial que sólo una persona puede desactivar, a la cual asesinan delante de todo el mundo. De esta forma logran someter a la población, y es por este motivo por el que no interviene en el enfrentamiento.
    No creo que esto afecte lo más mínimo a las “energías limpias” tipo solar o eloica. Es más, la energía nuclear de fisión, aún siendo menos potente que la de fusión, es igualmente peligrosa y además, no es límpia. Si por eso fuera la crítica negativa lo sería con la energía nuclear convencional exixtente, que tiene todos los defectos de la de fusión, y ninguna de sus ventajas.

    • Sin problemas, que el blog no caduca.

      En cuanto a la fusión, una de sus grandes ventajas respecto a la fisión es que es limpia, no genera residuos, todo lo más neutrones muy energéticos, cuya abundancia puede reducirse drásticamente escogiendo los elementos fusionados (por ejemplo, deuterio y Helio 3) y con una . Es más, si cortas la energía a un reactor de fusión (como ocurre en la película), simplemente se para. No hay reacción en cadena incontrolada y, desde luego, no estalla (la bomba de hidrógeno requiere un primario de fisión, e incluso el secundario libera la mayor parte de su energía por fisión del uranio).

      En otras palabras, nada de cuanto exponen tiene el menor sentido… salvo que sirva a otro propósito. A lo largo de la película se hace referencia continua a cómo la fusión es el futuro (ni la energía solar, ni la eólica se acercarían siquiera a cubrir las necesidades cuando se agote el petróleo). Miranda se nos presenta como una ecologista casi radical, empeñada en el desarrollo de las energías limpias (entre las cuales la fusión es la más prometedora), mientras que Bruce Wayne, que la ha desarrollado, se la guarda por temor a que pueda ser utilizada como arma (al parecer, no han caído en la cuenta que la primera bomba de hidrógeno se hizo estallar en 1952). Al final, Bruce cede y ¡tachán! la ecologista concienciada resulta ser una loca que quería destruirlo todo y él estaba haciendo muy bien en vetar su desarrollo.

      Si hubiera querido criticar la energía nuclear se hubiera limitado a la fisión, que después de todo es el sistema que emplean todos los reactores nucleares del mundo. Así el mensaje está claro: que no te vendan la moto, la fusión nuclear es peligrosa e, indirectamente, todos esos ecologistas tienen agendas ocultas (lo cual es, básicamente, el argumento para negar el cambio climático antropocéntrico y justificar el mantenimiento de la escalada industrial).

      Statu quo (también energético y económico) al poder.

      • Es largo de explicar: los reactores de fusión conocidos no explotan, pero el de la película (es ciencia-ficción) si que lo hace. El papel que cumple es el de asustar, no el de ser coherente con la ciencia conocida. Como te decía, criticar la fusión con un argumento tan fácilmente rebatible tiene tan poco sentido que entiendo que no es esa la intención.

        En cuanto al mensaje, en todo caso, el problema de la fusión como fuente de energía de gran poder y fácil de instalar, si bien no tiene el peligro como cuentan, si que lo tiene si es mal utilizada. Y este peligro se aplica sobre todo a aquellas de gran poder (como la energía de fisión), como lo demuestra el hecho de el uso de la energía para la fabricación de bombas. Es decir, no es que no haya caido en la cuenta de que ya existían las bombas de fúsión, es que es ese precisamente su argumento principal para sentir temor. No puede evitar que otros no hagan bombas, pero puede evitar que su creación, se supone que innovadora, si que sea mal utilizada.

        Miranda y compañía, representan que puede haber gente que disfrazados de demagogia y aparentes buenas intenciónes, sean todo lo contrario. La película no es desde luego un panfleto pro-ecológico, pero tampoco veo en el mensaje tanto retorcimiento.

      • Uf, yo ahí soy muy estricto, me niego a relacionar ciencia ficción con mentira premeditada (o con excusa para justificar cualquier chorrada que se le ocurra al guionista de turno). Y no te creas, que ese tipo de publicidad negativa, basado en las emociones más que la razón, funciona. Habría si no que preguntarle a Tesla, cuya propuesta de utilizar corriente alterna se vio duramente atacada cuando la empresa de Edison (que defendía la continua) desarrolló la silla eléctrica con corriente alterna.

        A lo mejor en otra película hubiera colado como simple desidia, pero en un contexto ideológico tan brutalmente reaccionario… Hombre, como poco escama.

        • Ser estricto está bien, pero entiendo que a cada género se le han de aplicar unos criterios distintos de ortodoxia. No creo que sea mentira decir que han inventado un nuevo tipo rentable de generador de fusión (los actuales no lo son -rentables-), que tiene como inconveniente que puede configurarse como una bomba. Ese nuevo tipo de generador, sólo lo conoce una persona en el mundo, que es a la que asesinan delante de toda Gotham (el único que podía desactivarlo con garantías), efectivamente, con un propósito: aterrorizar a la población para que permanezca en sus casas.

          Yo lo veo al revés: la ciencia-ficción (o al menos, una parte de ella) consiste precisamente en inventarse (ficción) “chorradas” (esto es un criterio puramente subjetivo) que sirvan para otro pretexto, como contar una historia, siempre claro, manteniendo su coherencia interna. El género de superhéroes no es “hard”, por lo que no se le puede pedir lo mismo. Independientemente de que nos guste uno más que el otro, cada uno de ellos tiene unos parámetros de disfrute distintos.

          No obstante, estoy completamente de acuerdo en lo que comentas sobre determinado tipo de publicidad, y es más, también estoy de acuerdo en que no es casual la coincidencia de determinadas situaciones. Lo que ocurre es que si bien, como decía, la fusión no sea peligrosa como tal, podría ser utilizada para alimentar destructores o armas militares con una potencia y versatilidad jamás imaginada. El mensaje es pues que tal vez primero debamos aprender a manejar la energía, y luego veremos qué hacemos con ella. Y esto se aplica igualmente a la energía de fisión.

          En este sentido estoy de acuerdo con el comentario de Neovallense (4 agosto) que me gustaría utilizar como ejemplo. El se ha dado cuenta de la evidente diferencia entre el movimiento “Occupy” y el grupo de Bane, que no son más que terroristas (como también los definen en la película). Ese tipo de publicidad tendría efecto a un nivel tan superficial y afectaría a un perfil de individuos tan específico, que creo que carece de utilidad para el propósito que supones.

          En definitiva, y pido disculpas por la extensión de mi comentario, creo que, al menos en mi caso, nuestras ideas de partida nos afectan en el análisis posterior. En definitiva la alusión de Barman a los recientes movimientos de protesta es obvia, también lo es que no se posiciona a favor de ellos. Pero, yo que tampoco me esperaba esto de Batman, en lugar de difamación lo que veo es una invitación a la relfexión.

  9. Apenas la vi pues tardo mucho en salir pirata jajajaja. Caray cuando empieza a circular todo ese discursillo de izquierda echado a menos por el villano de la peli y poniendo a Batman tal cual como el preservador del orden corporativo establecido jajajaja no me lo creía tuve que parar la peli he ir al baño para aliviar el chorrillo panfletario que me dio indigestion, lo que no vi venir y que bueno que encontré tu blog fue el manejo del personaje ecologista todavía mas burdamente tratado. Jejeje bueno tenía que desahogarme un poco

  10. A ver en serio esperabas de que una pelìcula de Batman sea políticamente correcta :P No me parece que Nolan haya hecho todo eso q decis adrede, me parece que quiso escribir una adaptaciòn de comics y listo. De hecho gran parte del material esta en “Knigtfall”, “No man`s land” o “The dark knight returns” mezclada con la historia de las otras películas. Me parece que viste la película demasiado concentrado en los aspectos políticos que reflejaba y por eso has salido decepcionado. Yo fui al cine esperando ver una película de Batman y no sali desilusionado. Sin embargo tu opinión es muy interesante, saludos :)

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