Lunarias

Las antologías de microrrelatos deben encontrar un equilibrio imposible entre dos condicionantes opuestos. Por un lado está la longitud de los textos, un puñado de líneas que deben poseer entidad propia e independiente. Por otro la obligación de que el conjunto sea coherente. Es decir, deben transmitir la sensación de obra única sin renunciar a aquello que las define.

Con “Lunarias” Alfredo Álamo opta por dos niveles de homogeneización. En primer plano está el tono general de la antología, que se ceba en la oscuridad, en explorar no ya lo que nos asusta en general, sino lo que nos asusta de nosotros mismos. De ahí que el protagonismo rara vez recae en quien experimenta el miedo, optando más por quien lo provoca y jugando a menudo con la inversión de términos entre monstruosidad y normalidad.

A partir de ahí, la antología se organiza en tres bloques, cada uno de ellos con su propio marco temático y referencial (aunque todos ellos se encuentren interrelacionados). Así pues, el volumen se abre con “Lapidario”, una mirada a la muerte ambientada, cómo no, en un cementerio, para pasar de ahí a “Feriantes”, que explora lo grotesco a través del mundo del circo. Por último, “Lunarias” aborda el dolor, la crueldad y la sinrazón en un manicomio. Siendo el cementerio, la feria y el manicomio lugares concretos, extraídos directamente de las viejas películas de terror y definidos microrrelato a microrrelato, hasta configurar tres escenarios hammerianos.

Varios son los rasgos comunes. Nos encontramos por ejemplo el empleo de abundantes parejas de opuestos. Desde el más habitual muerto viviente de “Lapidario” hasta los cómicos asesinos de “Feriantes” o los doctores sádicos de “Lunarias”. También hay espacio para el humor negro, pero no se trata de un humor alegre, sino cínico, que acentúa más que suaviza las asperezas. Por último, nos encontramos con un lenguaje que no es por completo ajeno al poético, con un ritmo propio que por desgracia se ve a menudo trastocado por la desafortunada decisión de prescindir de los guiones a final de línea y maquetar el texto justificado.

Ante todo “Lunarias” (la antología) busca difuminar la frontera entre muerte y vida, extraño y normal, loco y cuerdo. El desasosiego que provoca su lectura no se origina por empatía en la identificación con las víctimas, sino ante la constatación de que nosotros podemos ser el monstruo.

Agradezco a Viaje a Bizancio Ediciones el envío de un ejemplar de “Lunarias” para su reseña en Rescepto.

Otras opiniones:

Otras obras del mismo autor reseñadas en Rescepto:

Anuncios

~ por Sergio en julio 26, 2012.

2 comentarios to “Lunarias”

  1. Me congratula..

  2. Me gustó esta antología, muy conseguida.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: