Apocalipsis Island: Guerra total Z

La cuarta entrega de la serie Apocalipsis Island imprime un cambio de escala a la acción, cambiando las hordas de miles de muertos vivientes por ejércitos que se cuentan por millones. Marc y Tony, los protagonistas de las entregas primera y tercera (las firmadas por el mismo autor, Vicente García), tras lograr escapar de su exilio en África llegaron a Barcelona a tiempo de experimentar un maremoto que supone el pistoletazo de salida para la segunda gran invasión zombi (tras la original de 1985 y el brote local mallorquí narrado en “Apocalipsis Island”), y ahí arranca la acción de “Guerra total Z”, aunque primero se nos presenta un flashback de unas 80 páginas que narra las experiencias de Marc en un campo de investigación militar durante el período entre brotes.

De vuelta al presente alternativo (en cierto sentido, la novela funciona también como ucronía, con desviaciones respecto a nuestra realidad como la pervivencia de un estado de guerra fría o la fragmentación de los Estados Unidos en tres grandes regiones), el foco narrativo se centra en las respectivas invasiones en Italia y España. El enemigo es el zombi 2.0, una evolución respecto al muerto viviente clásico de la primera epidemia. Entre los cadáveres animados hay una pequeña minoría capaz de correr e incluso de mostrar minúsculos signos de raciocinio. Lo peor, sin embargo, es que como horda alguna voluntad superior parece controlarlos, añadiendo a la simple presión infatigable de los muertos rudimentos de estrategia… por no hablar de los golpes de azar que, misteriosamente, parecen favorecer una y otra vez a los muertos.

Así pues, asistimos a catástrofe tras catástrofe militar, a medida que las ciudades van cayendo una tras otra ante el avance de los redivivos, llegando por fin el turno a Madrid, que al menos cuenta con la experiencia de Marc (y las ventajas que le reporta su condición de semizombi) para tratar de revertir la marea y empezar a plantar cara al imperturbable enemigo.

El planteamiento de la novela es muy clásico; tanto por lo que respecta a la sección que narra cómo la investigación en torno al fenómeno zombi va adentrándose en terrenos moralmente pantanosos, como el relato del enfrentamiento armado. Por lo que respecta a la temática Z, esta segunda aproximación es bastante más novedosa, aunque no oculta sus referentes fuera del subgénero (empezando por la resistencia espartana en las Termópilas). El enfoque, en todo caso, prima el efectismo sobre la rigurosidad estratégica (ni un solo militar resulta competente en lo más mínimo, constituyendo más bien los mandos un auténtico catálogo de estulticia).

No se trata de una ficcionalización realista (aunque se aprecia el esfuerzo por lo que respecta a la documentación en armamentos), sino de una suerte de blockbuster veraniego en formato literario, con todas las virtudes y defectos que ello conlleva (mejor no plantearse muchos porqués y dejarse llevar).

Personalmente, experimento el handicap de que el protagonista principal, Marc, como ya me pasó con el tercer volumen, me resulta profundamente antipático, al mostrar en ocasiones rasgos idénticos a aquellos que en otros personajes se presentan como negativos (desde un ética investigadora reprobable hasta ramalazos de autoritarismo). Estas contradicciones resultan particularmente molestas pues, a falta de mejor candidato, Marc constituye el ancla moral de la narración, siendo ésta una función que tal vez hubiera desempeñado mejor otro personaje, dejándole “libre” para tomar las decisiones difíciles.

En cuanto al estilo, se aprecia una mejora respecto a “AI: Misión África”, aunque aún persiste algún que otro error menor (sobre todo palabras cuyo significado se tergiversa al confundirlas con otras similares).

La principal virtud de la novela la encontramos como integrante de la serie Apolipsis Island, pues consigue no sólo ofrecer una continuación a los hechos narrados previamente, sino ir transformando el enfoque para seguir ofreciendo algo nuevo (en un trayecto similar al seguido por la saga cinematográfica de Resident Evil). Se aprecia además un plan subyacente, que le permite no sólo recoger los hilos dispuestos en anteriores entregas, sino establecer los cimientos para la futura quinta parte. Lo fundamental es que esta progresión no se limita a un simple incremento cuantitativo (es decir, más zombis y más armas), sino que aborda el misterio central de este tipo de narraciones: qué son los zombis y por qué se han alzado de sus tumbas. Las repuestas nos se encuentran en este volumen, pero sí que empiezan a perfilarse algunas hipótesis intrigantes.

Agradezco a Dolmen Editorial en envío de un ejemplar de “Apocalipsis Island: Guerra total Z” para su reseña en Rescepto.

Otras opiniones:

Otros títulos de la misma serie reseñados en Rescepto:

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~ por Sergio en julio 15, 2012.

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