Akasa-Puspa, de Aguilera y Redal

Ésta no va a ser una de mis críticas al uso. Se trata de una antología en la que participo (y en torno a un tema al que he dedicado bastante tiempo para redactar mi aportación), así que mi enfoque habitual quedaría un tanto forzado. Consideradlo pues un simple comentario informativo acerca de lo que podéis encontrar en sus páginas (con valoraciones subjetivas a diestro y siniestro si se tercian) y sed indulgentes conmigo si afirmo que es una antología imprescindible para cualquiera que haya leído (y por consiguiente disfrutado) la serie en que se fundamenta (y para quienes no, tampoco carece de valor propio… y con las distintas opciones de formato, no hay excusa para no concederle una oportunidad de descubrir el cúmulo globular de Flor en el Cielo y sus habitantes).

Lo primero que llamará la atención de los lectores veteranos es la maquetación al estilo de la mítica Nueva Dimensión. Queda tan pertinente que en este comentario en vez de seguir la correlación interna de las aportaciones seguiré la estructura apuntada en el sumario, que del lado de la Galaxia abre con una presentación de Rodolfo Martínez, coordinador, impulsor y editor de la iniciativa.

A continuación, dentro del apartado SE RECUERDA, tenemos el artículo de Domingo Santos “Juan Miguel Aguilera, Javier Redal, la Saga de Akasa-Puspa y la ciencia ficción hard española”, que pese a lo ambicioso de su título se contenta (que no es poco) con detallar las circunstancias de la publicación original de los textos que componen la saga, con especial atención al binomio original de “Mundos en el abismo” e “Hijos de la eternidad”, desde la perspectiva única del que era por entonces el coordinador de la colección.

SE PIENSA abarca dos artículos bastante diferentes en enfoque. Por un lado, el físico José Manuel Uría analiza en “Escatología física en la saga de Akasa-Puspa” las opciones de supervivencia a largo (largísimo) plazo de la vida en un universo con fecha de caducidad. Se trata de un texto divulgativo sobre esta disciplina de la física teórica que entronca en cierta medida con la filosofía (aunque el planteamiento es todo lo riguroso que permite la especulación avanzada), que examina la implementación de estas ideas en los textos de la saga (sobre todo en la novela corta “En un vacío insondable”, aunque también presta atención a “Mundos y demonios” y en menor medida al resto).

El segundo artículo es obra de un servidor: “La vida dentro de veinticinco yugas: el paisaje evolutivo de Akasa-Puspa”. La temática es muchísimo más amplia (nada menos que toda la biología evolutiva), así que es por un lado menos especializado y por otro asume una orientación opuesta, desde la ficción a la ciencia en que se basa (a través de tres ejes: el conflicto entre ciencia y religión, los distintos tipos de evolución presentes en la saga y el análisis de la Esfera como proyecto de bioingeniería).

Por último, se incluye en SE EXPLICA un glosario (sobre todo de términos en sánscrito) de la saga (un poco resumido respecto al que recuerdo de los libros originales), y un quién es quién en SE DICE, con minibiografías de los participantes en la antología.

La sección del Cúmulo presenta los cuentos y novelas cortas que constituyen el grueso del volumen bajo el epígrafe de SE ESCRIBE. Abre el fuego la reedición de la novela corta “Maleficio” de Aguilera y Redal, ganadora del premio Ignotus de la categoría en 1996 (sucediendo a “En un vacío insondable”, que se hizo con el galardón un año antes), en torno a un misterio astronómico (con implicaciones escatológicas), que destacaría sobre todo por su desarrollo de la cultura necromántica Shaktista y por el protagonismo los Cofraditas, la especie alienígena más singular del Cúmulo (al menos de las descubiertas hasta la fecha). Extraordinaria.

De los mismos autores tenemos cerrando esta sección (y casi el libro), el cuento “Ari el tonto”, otro magnífico relato, de 1992, ambientado en un planeta de Akasa-Puspa que sufrió una catástrofe brutal generaciones atrás.

Entre ambos, ocho textos de diversa extensión de otros tantos autores, que aportan su particular visión en torno al escenario creado por Aguilera y Redal. Se trata de “Avatar”, de Rafael Marín; “La velocidad de las sombras”, de Alfonso Mateo-Sagasta, “La armonía de la Esfera”, de Daniel Pérez Navarro; “Ciudades”, de José Antonio Cotrina; “El misterio de Rosseta”, de José Miguel Vilar-Bou; “Cuatro confesiones”, de José Carlos Somoza; “La textura de las palabras”, de Felicidad Martínez; y “Póker para cinco ases y tres comodines”, de Yoss. No voy a detenerme específicamente en cada uno de ellos. Los estilos son tan diversos como los elementos que abordan, aunque tal vez se eche en falta algo más del componente hard que caracteriza la serie (a decir verdad, hay incluso alguna que otra incoherencia científica o incluso contradicciones con los elementos canónicos… pero bueno, se trata de visiones personales que no tienen por qué ceñirse estrictamente al modelo, cuya inspiración es siempre más que evidente).

Sí quisiera destacar los dos cuentos que me han resultado más satisfactorios. Rozando la novela corta, la aportación de José Miguel Vilar-Bou nos acerca a una profesión sin duda lucrativa en Akasa-Puspa, la de cazador de reliquias tecnológicas. Una cuadrilla de cazatesoros del período de esplendor imperial llega a un planeta donde otrora se ubicó una estación de investigación militar (guiados, como manda la tradición, por el correspondiente mapa, en posesión del no menos tradicional ratón de biblioteca). Una vez sobre el terreno, sin embargo, descubrirán que el planeta oculta mucho más de lo se habían atrevido a soñar… y nosotros corroboraremos que cientos de miles de soles y millones de años dan para originar, perder y olvidar muchos prodigios.

En cuanto a “La textura de las palabras”, de Felicidad Martínez, es en mi opinión la mejor aportación de la antología, hasta el punto que por sí sola ya justificaría el proyecto. Toma un elemento de la saga, lo amplía y extrae de él una historia que no sólo complementa el universo en que se basa, sino que adquiere una poderosa entidad propia. En sus páginas (alcanza también la longitud de novela corta) nos adentramos en el mundo de las mujeres ksatryas, de las que sólo sabíamos que pasaban su vida encerradas en la oscuridad, sometidas por completo a los varones… o eso pensábamos. Felicidad nos desvela una cultura rica y compleja, poseedora de sus propias reglas, secreta  y dotada de una dignidad propia, más allá de cualquier pretensión masculina de control. Así, en unas condiciones que cualquiera de nosotros consideraría espantosas, asistimos al triunfo del espíritu humano (femenino en este caso) y de una mujer extraordinaria (que no es exactamente la protagonista, Charni, que bastante tiene con crecer un aprender a desenvolverse, sino su madre Kesha, la reina de las ksatryas).

Para concluir, cabe mencionar la sección SE DIBUJA, que nos ofrece ilustraciones a todo color (que requieren de la versión impresa para su completo disfrute) de Paco Roca (9), Juan Miguel Aguilera (4), Toni Gracés (2), Rafa Fontériz (1) y Jesús Yugo (1) (por no incluir la portada del propio volumen, obra de Aguilera).

Quinientas páginas de sentido de maravilla en estado puro.

Un homenaje muy merecido, pero también una antología con entidad propia, que celebra no sólo el escenario creado hace casi veinticinco años por Juan Miguel Aguilera y Javier Redal, sino la ciencia ficción española en general, a la que muchas veces nos empeñamos en mirar con cierta condescendencia, cuando lo que de verdad necesita son oportunidades de demostrar hasta dónde puede llegar.

PS: Por cierto, el próximo viernes día 20 estaré en el Celsius 232 de Avilés, presentando “Akasa-Puspa, de Aguilera y Redal”, junto con José Antonio Cotrina, Felicidad Martínez y José Manuel Uría, en la carpa de actividades. Una buena ocasión para hacerse con el libro para los que se dejen caer por esta cita.

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~ por Sergio en julio 13, 2012.

Una respuesta to “Akasa-Puspa, de Aguilera y Redal”

  1. […] reediciones que se pueden encontrar en Terra Nova vol. 2. Había leído muy buenas cosas de “La textura de las palabras”, de Felicidad Martínez, y los seleccionadores apuestan fuerte por él; es el relato elegido […]

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