La sonrisa de los muertos

La segunda (por cuestión de semanas) entrega de la trilogía (temática) fantástica de Daniel Pérez Navarro fue “La sonrisa de los muertos”, publicada por Viaje a Bizancio. Al igual que en las otras dos, “Mobymelville” y “El libro del hombre oso“, el autor toma una figura mítico-literaria y la transforma, aunque en esta ocasión sus referentes no sólo son clásicos, sino que se encuentran de plena actualidad, pues el libro juega con la figura del zombi. Con ello, aplica su particular tratamiento deconstructivo a un símbolo muy vivo (valga el chiste fácil), lo cual implica asumir un mayor riesgo (y aspirar, igualmente, a un impacto más profundo).

Con las reseñas de este autor siempre se me plantea la duda de por dónde empezar a abordarlas. Por una vez, creo que la estrategia más efectiva es la tradicional: contar primero de qué va.

En el prólogo se nos presenta a un editor que cierto día encuentra sobre la mesa de su despacho un manuscrito: “Diariozombi”, de un tal Daniel Pérez Navarro. Renuente al principio, decide concederle una oportunidad, así que empieza a leerlo, y con ello da inicio la primera parte del libro, que es la transcripción íntegra de dicho diario. Por ahora, permitidme que me limite a una descripción desnuda. “Diariozombi” es una colección de microrrelatos (500), agrupados en cinco segmentos iguales, con temática “zombi” (y aquí habría que resaltar ese entrecomillado).

La propuesta editorial se completa con una serie de fotografías (de Thyzzar) dibujos (de Alfredo Pérez Navarro), que a su vez vienen recogidos en el libro, al final de esta parte y antes de la segunda, “La sonrisa de los muertos”, en donde se narra la obsesión del editor por descubrir al verdadero escritor de “Diariozombi” (porque ese tal Daniel resulta ser un pelele, dispuesto sólo a poner el nombre y extender la mano), al tiempo que a investigar las referencias a acontecimientos terribles del pasado inmediato del país, que parecen encontrar un eco metafórico en los microrrelatos.

¿Hasta aquí todo bien? De acuerdo, empecemos a complicar las cosas.

La razón última de la fascinación del editor por “Diariozombi” es que su desarrollo resuena a un nivel muy profundo con sus vivencias personales, pues entre vísceras, violencia y canibalismos varios, relata una historia aún más dolorosa, la del desencuentro amoroso entre el zombi protagonista y una mujer, Vera, en quien el editor ve reflejada a Marta, su propia pareja.

Así pues, a través de pequeños cuentos de no más de un par de párrafos, se nos presenta una historia, la del auge y caída de un régimen de terror (en el que el zombi protagonista se ve involucrado casi sin quererlo), entrelazada con la fallida historia de amor con Vera, punteada por episodios de la más pura tradición zombi (si los zombis tradicionales hablaran y razonaran, claro está), todo ello a través de microarcos y series, imprescindibles en cualquier colección de microrrelatos que aspire a una unidad formal. Las cinco partes (amorzombi, serpientezombi, mataderozombi, anatomíazombi y odiozombi) van dibujando así dos funciones interrelacionadas. Por un lado la curva gaussiana de la invasión/manifestación zombi, y por otro el deterioro progresivo de una relación condenada de antemano.

En el proceso, la figura simbólica del zombi es decodificada, diseccionando los porqués de la fascinación que suscita (la violencia que puede llegar a ejercer el hombre, deshumanizada hasta hacerla comprensible o, cuanto menos, tolerable; la angustia por el derrumbe de los referentes morales; el anhelo por sucumbir a los instintos más primarios…), para a continuación recodificarla con toda una nueva serie de significados, entre los que destaca la incapacidad de comunicación, la segregación de dos personas en especies opuestas e incompatibles: zombi y humano, depredador y presa, hombre y mujer.

Llegados a la segunda parte, a “La sonrisa de los muertos”, nos encontramos con una imagen invertida, como reflejada en un espejo, de “Diariozombi”, aunque no exactamente en el plano argumental, sino sobre todo referencial. Así pues, el camino del editor por encontrar la verdad tras las metáforas, al auténtico autor del libro y las huellas de las atrocidades de las que nadie habla, se transforma en un ejercicio de autorrevelación, que nos muestra otra faceta del nuevo zombi, como una plasmación metafórica de la alienación, una despersonalización en toda regla, motivada por esos mismos porqués que apuntaba antes. Si a esto añadimos la escenificación de una aproximación y reconciliación amorosa, vemos que la rueda ha dado una vuelta completa (o quizás incluso dos).

A un nivel simbólico, es algo parecido a darle la vuelta del revés a un guante, para a continuación volver a dársela para tornarlo del derecho… o quizás el proceso se repita varias veces, intercambiando de posición significantes y significados una y otra vez, no estoy seguro de ello. El caso es que el resultado final quizás no se distinga mucho del inicial, pero en el proceso tal vez hayamos llegado a comprender mejor algo consustancial a la prenda (algo tan obvio que no hubiera sido necesario tanto tejemaneje de no ser los seres humanos tan contradictorios por naturaleza).

¿Me he explicado bien? No lo creo, pero tampoco quiero tentar más la suerte y arriesgarme a meter la pata hasta el fondo y dejar una fea huella allí donde cada cual debería poder seguir el complejo rastro por su cuenta. Si queréis saber algo más sobre lo que podéis encontraros en las páginas de “La sonrisa de los muertos”, os invito a leer las reseñas a las otras dos novelas de la trilogía; muchas de las mismas inquietudes allí plasmadas tienen su complemento aquí (y a la inversa).

Agradezco a Viaje a Bizanzcio Ediciones el envío de un ejemplar de “La sonrisa de los muertos” para su reseña en Rescepto.

Otras obras del mismo autor reseñadas en Rescepto:

Anuncios

~ por Sergio en junio 7, 2012.

3 comentarios to “La sonrisa de los muertos”

  1. No, no temas “meter la pata”. Creo que está bastante bien explicado lo que hay en La Sonrisa.
    Eres el primero que ha reseñado los tres libros. Muchas gracias, por tu tiempo, por el interés, por todo.

    • En realidad, mi principal temor con los tres ha sido sobreanalizar, mediatizar a los futuros lectores en la tarea de sacar sus propias conclusiones. Espero haber conseguido mantener el equilibrio entre el exceso y el defecto.

      Respecto a la anécdota de ser el primero… En realidad el mérito (si lo hubiera) tendría que repartirlo con Raúl y José María, que han propiciado el que pudiera acceder a los libros. En cualquier caso, por la parte que pudiera tocarme, de nada.

  2. […] pacto y quien narra en primera persona de una manera demencial es además gilipollas y poco fiable (La sonrisa de los muertos) y, en cambio, cómo los personajes de ese mismo universo tóxico son aceptados cuando la historia […]

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: