La voz de las espadas (La primera ley – 1)

La fantasía épica es un subgénero en auge, quizás el más pujante del presente siglo dentro de la literatura fantástica. Esta circunstancia ha venido propiciada por una evolución, más allá de los esquemas pseudo-tolkinianos que propiciaron su anterior período de esplendor en los años ochenta, cuya sobreexplotación (a manos de escritores a años luz del Profesor) había acabado condenándola a la explotación en franquicias de discutible calidad, deviniendo incluso en parodia (no siempre consciente, aunque el ejemplo más patente de ridiculización consciente lo encontramos en las novelas de Mundodisco de Terry Pratchett).

Con diversas variantes, el esquema básico de la fantasía fue durante muchos años el Camino del Héroe (orígenes humildes, aunque escondiendo unas raíces singulares, misión trascendente impuesta por el destino, viaje iniciático de la mano de un mentor y con el auxilio de un elenco pintoresco de secundarios y triunfo eucatrastrófico final del bien sobre el mal). Todo ello por obra y gracia de la influencia de “El Señor de los Anillos” (que en realidad trasciende el Camino del Héroe, subvirtiendo y enriqueciendo su fundamento filosófico en múltiples modos, como queda de manifiesto por ejemplo en la figura de Frodo), aderezada mediante técnicas de “creación de mundos” extraídas de los juegos de rol.

Este modelo sirvió de esqueleto tanto a obras meritorias como la trilogía (tetralogía por estas tierras) de Añoranzas y Pesares de Tad Williams o las Leyendas de la Dragonlance (la única serie que realmente vale la pena de la desproporcionada franquicia), como a sacacuartos desvergonzados pero elaborados con oficio (con autores como Louise Cooper o David Eddgins) y, por supuesto, basura, mucha basura (la Ley de Sturgeon es implacable). Al final, como no podía ser de otro forma, murió de intrascendencia anquilosada.

Llegamos a finales de los noventa, principios del nuevo siglo. Durante la década precedente las series procedimentales, de carácter urbano y centradas en el personaje (a ejemplo del bestseller ochentero) habían modernizado la fantasía. Añádase una recuperación del espíritu más sucio y realista de la Espada y Brujería (vía reinterpretaciones modernas como la de David Gemmell o híbridos como el New Weird), y ya tenemos el caldo de cultivo propicio para una minirrevolución que permita el regreso al primer plano (económico y crítico) de la fantasía épica.

El abanderado (por notoriedad) de este resurgir quizás sea la Canción de Hielo y Fuego de George R.R. Martin (cuya adaptación televisiva ha acabado de impulsarlo a un ámbito más global), pero hay toda una generación de autores explorando los nuevos esquemas (como estructura general, que los elementos constituyentes, como ha sido siempre, ya estaban presentes desde Homero). Aquí en Rescepto ya he tenido ocasión de hablar de Brandon Sanderson (con “Elantris“), ahora examinaré la primera novela de Joe Abercrombie, “La voz de las espadas” (“The blade itself”, 2006). Dado que no es sino la primera parte de una trilogía, sería injusto juzgarla como una obra completa, así que, en vez de una reseña al uso, he decidido emplearla como base de un somero análisis sobre la fantasía épica contemporánea (lo cual justifica, espero, este largo prolegómeno, como preludio inevitable para su adecuada contextualización).

Ante todo, cabe examinar el escenario. La fantasía épica actual brota en escenarios de crisis. Nos encontramos con culturas enfrentadas a un punto de inflexión, al borde mismo de cobrar conciencia (aunque en un principio muy pocos son los que se aperciben de ello) de la caducidad del paradigma que les ha conferido estabilidad durante décadas, o incluso siglos. Existen fuerzas desestabilizadoras externas, sí, pero la principal causa de decadencia es un agotamiento interno. El resto es un antagonismo oportunista que, simplemente fuerza la disyuntiva entre la destrucción o el cambio (me pregunto por qué se trata de un escenario tan evocativo en la actual coyuntura…).

Tal es el caso de la Unión de “La voz de las espadas”, un imperio lejanamente inspirado en el Bizantino (por condicionantes históricos más que similitudes culturales). Un gigante al que un simple empujón podría dejar inerme en el suelo, incapaz, debido a la obesidad de la opulencia, de volver a ponerse en pie y luchar. Y candidatos para propinárselo no faltan. En el norte, Bethod, un caudillo guerrero, ha unificado por primera vez a los clanes y amenaza con sus ejércitos Angland, la provincia más boreal del imperio (con la intención de poner de rodillas la propia capital). En el sur, los gurkos, una teocracia implacable con un largo historial de enfrentamientos con la Unión (vendrían a ser como el Imperio Persa), se prepara para la guerra bajo las órdenes del gobernante más despiadado que han tenido en siglos. Para terminar, en los límites del mundo, los salvajes shankas, proliferan y se ciernen como una plaga, aún velada, sobre los reinos (más o menos) civilizados.

De todas formas, siendo el escenario importante, si algo define la fantasía épica actual son los personajes. El protagonismo suele ser coral, con un elenco más o menos amplio de actores principales, a través de cuyos ojos se nos presenta la historia. Puede haber alguno más o menos asimilable al modelo del héroe clásico (sobre todo por lo aficionados que son los estadounidenses a las historias de ascenso (económico, social…) desde unos orígenes humildes, pero no pueden faltar personajes mucho más experimentados, definidos por la inteligencia (o cuanto menos la astucia), antes que cualquier otra virtud (o defecto, pues no es infrecuente que el número de los defectos supere al de las virtudes). Los complots y contracomplots, por tanto, menudean.

En “La voz de las espadas” tenemos a Logen “El sanguinario” Nuevededos, un norteño, antiguo campeón de Bethod (la cultura del norte se inspira en la sajona de las islas británicas durante la Edad Oscura), pero ahora enemigo acérrimo suyo (proscrito junto con un pequeño grupo de guerreros). Sería el típico personaje semibárbaro de la espada y brujería… salvo porque Logen se ha hastiado de tanta muerte y es muy consciente de su propia mortalidad.

También destaca Sand dan Glokta, antiguo héroe de guerra de la Unión, destrozado por meses de tortura en la última guerra contra los gurkos, devenido en inquisidor (la inquisición es una institución que funciona como los servicios de inteligencia de una dictadura cualquiera). Su humanidad presenta tantas cicatrices como su cuerpo, así que es un ser frío, implacable, resentido… sin otra misión en la vida que cumplir con sus (ambiguas) funciones. Sería absolutamente despreciable de no ser porque el autor lo aproxima al permitirnos atisbar sus pensamientos (y con ello sus dudas y su ironía, dirigida especialmente hacia sí mismo).

Otra faceta de la Unión la proporciona el Capitán Jezal, un noble petimetre, tan orgulloso como fatuo, que se prepara para participar en el Certamen de esgrima. En el se ejemplifica la decadencia de su sociedad, tan apegada a rancias tradiciones que le supone toda una tortura haberse enamorado de Ardee, la hermana menor de su amigo, el comandante West… una plebeya (y también todo un carácter).

En cuanto al imperio gurka, Abercrombie se espera a introducirlo en la historia hasta la página 300 (así nos da tiempo a asimilar el resto), de la mano de un cuarto personaje principal, Ferro Maljinn. Se trata de una esclava fugitiva, a quien las vejaciones sufridas durante su cautiverio han trastornado, convirtiéndola en una criatura desconfiada, violenta y salvaje, con una única idea en la cabeza: la venganza.

Todos ellos, por supuesto, acaban reunidos en la capital de la Unión, a instancias de los manejos de Bayaz, el Primero de los Magos, un personaje de clara inspiración merlinesca. Él es el líder de la facción que, a falta de un nombre mejor, podríamos tildar del Orden (frente al Cambio y al Caos). Es asimismo el máximo exponente del componente fantástico de la historia (con su contraparte, Khalul, el Profeta de los gurkos, y su ejército de Devoradores apenas insinuados en este primer tomo de la trilogía). Como nota adicional, cabe destacar que la tendencia actual apunta a la contención de los elementos fantásticos, empezando por las razas no humanas (todo lo más subhumanos como los shanka) y siguiendo por cualquier forma de magia, controlada y restringida bajo una estricta lógica interna.

Para concluir, por valorar someramente la novela, diría que se nota que “La voz de las espadas” es la primera obra de Abercrombie. De los personajes principales, sólo Glokta es realmente memorable (aunque los demás cumplen), y se percibe un control un tanto artificial del autor en la historia, por intermediación de Bayaz (que no sólo lo domina todo en todo momento, sino que en diversas ocasiones asume el papel de un auténtico deus ex machina). Pese a ello, tanto el ritmo (fundamental en un libro tan extenso) como el estilo son notables. Por un lado, el autor domina con maestría las técnicas para mantener al lector pasando páginas capítulo tras capítulo; por otro, es de agradecer la desjuvenilización (hasta cierto punto) del género, y el planteamiento de conflictos que, sin ser extraordinariamente profundos, se alejan del simple maniqueísmo del bien contra el mal.

Otras opiniones:

Otras obras del mismo autor reseñadas en Rescepto:

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~ por Sergio en abril 13, 2012.

9 comentarios to “La voz de las espadas (La primera ley – 1)”

  1. Llevo ya un tiempo sin pasarme por aquí… tengo poco tiempo… Por cierto, este comentario “off topic” viene a que, para que veas que cumplo las promesas (aunque me haya retrasado un poco), ya está pedida tu antología “La mirada de Pegaso” (junto con “Dueños del destino”). Eso sí, de aquí a que lo lea seguramente tarde una temporada.

    Un saludo.

  2. Me gustó esta trilogía, sin llegar a hacerlo especialmente. En efecto, yo también noté que Abercrombie era primerizo.
    En mi opinión, el segundo tomo decae, demasiado lineal, mas el último mejora, explotando lo mejor de esta saga: la mala leche y la moralidad gris.

    Un saludo.

  3. Hola Sergio, hace poco que descubrí tu blog y mirando las entradas anteriores he llegado a esta en concreto y me han dado ganas de proseguir con esta saga (me leí el primer volumen el año pasado), y pese a que tu crítica me ha venido muy bien para refrescar algunos personajes y situaciones, no soy capaz de recordar los datos importantes para poder seguir con el segundo volumen sin necesidad de releerme el primero. Por lo tanto (y entiendo que es una pregunta algo peculiar) ¿podrías, ya que lo tienes más reciente, decirme que es lo básico (e importante) que necesito recordar para reanudar la historia? ¿una especie de super breve resumen?

    Entenderé que no contestes a esta extravagante pregunta, ¡pero tenía que intentarlo!

    Muchas gracias, y seguiré atento a tu blog.

    ¡Un saludo!

    PD: Si conoces alguna web donde puedo encontrar un resumen del libro tambien me valdría perfectamente.

    • Hola, Alejandro.

      La verdad es que es muy fácil reengancharse al segundo volumen (hoy mismo publicaré su reseña), y en él ya se refrescan bastante bien los elementos cruciales de la trama. Básicamente, la primera parte termina con el escenario dispuesto para el conflicto, con Bethod amenazando las fronteras del norte de la Unión y el profeta Khalul las del sur (y por en medio Bayaz, el primer mago, reuniendo un variopinto séquito para ir a la búsqueda de un arma ancestral).

      Estoy seguro de que bastaría con que leyeras algunas de las reseñas que enlazo al final de la mía, para disponer de información más que suficiente para abordar la lectura de “Antes de que los cuelguen” (en particular, recomendaría como las más informativas a ese respecto las de Sagacómic y Aurora Bitzine). Sobre todo, hay que recordar que los personajes son casi más importantes que la trama, y precisamente el acierto de Abercrombie (un tío muy majo, por cierto) reside en saber definirlos con precisión. Gracias a ello, tan sólo es necesario dejarse llevar por los acontecimientos, que ya se encargan ellos de encajar por su cuenta.

  4. Una gran reseña. De hecho el enfoque de explicar el esqueleto de la novela de fantasía es una muy buena manera de entrar con Abercrombie (o Sanderson, de quien te recomiendo leer si puedes, o por lo menos encontrar su tesis, sobre la novela de fantasía).

    Una cosa que quizá si que cueste es el argumento principal, es realmente como si no hubiera, o que fuera demasiado débil comparado con la trama de cada personaje. De hecho, esto lo encuentro una forma de romper con el clásico argumento de fantasía donde todos buscan un bien mayor. Aquí cada uno va a la suya.

    Creo que Joe Abercrombie es un monstruo que acaba de despertar, y pronto lo veremos situarse a la altura de los más grandes.

    Estoy acabándome el segundo y para mi gusto, mejora significativamente.

    PD: El mejor personaje es Glokta, sin duda, y en el segundo libro mejora aún más. (No puedo evitar compararlo con Tyrion Lannister)

    • La trama central está ahí, bastante clara, lo que pasa es que se extiende sobre tantos personajes que acaba adoptando una posición secundaria (el cambio de enfoque de la trama a los personajes es una de las características de la fantasía moderna).

      En cuanto a Glokta, es un gran personaje, pero creo que en el segundo libro lo sobre explota, hasta caer cerca, cerca de la caricatura (por lo que me han contado, lo mismo pasa con el Tyrion de la última entrega de la saga de Martin).

      En cuanto a Abercrombie… habrá que esperar y ver. Tengo pendiente el último libro de la trilogía, pero lo que desentona por el momento son las referencias artúricas. Que ya son muchos años desde que T. H. White las reintrodujera en el imaginario fantástico y toca explorar otros arquetipos.

      Me gustaría leerlo en un escenario totalmente nuevo.

  5. Llego tarde, pero he llegado a esta reseña documentándome para otra tarea y no puedo dejar de mencionar que es probablemente la opinión que más comparto, punto por punto, sobre esta historia. No he leído los demás libros, sólo “La voz de las espadas”, y no creo que avance en ellos pronto, si lo hago, porque en las entremedias he encontrado otras joyas más luminosas.
    No puedo añadir más. Me estaría contradiciendo.
    Saludos.

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