Espoleando a Pegaso

Ha pasado casi año y medio desde la salida al mercado de “La mirada de Pegaso”. Con la dinámica editorial actual, eso significa que hace ya mucho que desapareció de las estanterias de las librerías (y eso sin considerar lo modesto de su tirada y ciertos problemas de distribución que le cortaron las alas nada más nacer).

¿Significa eso que es imposible acceder a un ejemplar? ¡No, ni mucho menos! Siempre quedan las tiendas online, o la petición directa a la editorial; y ahora, por tiempo limitado, es posible aprovechar la campaña de suscripción de AJEC para 2012.

¿En qué consiste? Podéis consultar los detalles en su página web, pero en esencia, hasta el 16 de abril, podéis suscribiros a cualquier libro o pack de libros, ya sean de próxima edición (llamaría la atención sobre la reedición de “La telaraña entre los mundos” de Charles Sheffield o “Brecha nuclear”, una antología de novelas cortas de Charles Stross) o ya editados, con un 20% de descuento sobre el PVP.

En otras palabras, podéis haceros con vuestro ejemplar de “La mirada de Pegaso” por 12 € (y, por 7,92 más podéis complementarlo con “El rayo verde en el ocaso“, o sólo la novela corta ganadora del Ignotus de su año, “40 siglos os contemplan“, en formato electrónico, a 2 € aplicando el descuento). Por no hablar del resto del interesantísimo catálogo que ha ido conformando estos últimos años (al final de la entrada recopilo los enlaces a las críticas que he venido haciendo a sus libros).

Ahora, por supuesto, toca vender el producto.

Aunque en mis lecturas son muchísimo más ecléctico, como creador estoy interesado en explorar unos territorios más definidos. La ciencia ficción, por ejemplo, la veo como una oportunidad de examinar al hombre desde una perspectiva general, asociado además a una civilización y un desarrollo tecnológico concretos. Aun más, mi principal interés ha ido derivando hacia la especulación en torno al futuro (quizás más próximo de lo que creemos) momento en que el hombre dejará de ser hombre y alcanzará un estadio posthumano (o fracasará estrepitosamente y se extinguirá; ésas son las dos únicas opciones).

Durante la última década, la ciencia ficción ha ido esquivando cuidadosamente esta cuestión, bien centrándose en el futuro cercano (a 10-15 años vista), bien sea diseñando fantasías postsingularistas, cuando lo realmente fascinante reside en el proceso en sí o en los cambios drásticos que se producirán en torno al punto de inflexión. Ahí nos encontramos además con una confluencia fascinante de tecnología y filosofía, de fusión entre antiguos conceptos como hard y soft, un campo donde el rigor científico no está reñido con la introspección psicológica y donde tan bien se puede especular sobre esotéricas teorías físicas como analizar los dilemas morales que plantea el transhumanismo.

“La mirada de Pegaso” no refleja tanto el estado final que acabo de describir como el proceso que me condujo a interesarme por él. Los tres textos que la componen están, sin embargo, estrechamente interrelacionados desde una perspectiva conceptual. La novela que da título al volumen es una historia preapocalíptica de futuro cercano, ambientada en un instituto de investigación de aquí a un par de décadas como máximo, tras una catástrofe ecológica global que ha disparado todas las alarmas. La principal línea de experimentación busca recuperar por clonación al ya extinto lince ibérico, aunque las pequeñas rencillas, los conflictos de intereses, la falta de rigor de la prensa y la incultura científica de la población en general hacen que las dificultades a las que se enfrenta la empresa no sean todas de índole científica. En cierto nivel de lectura, supone una aproximación bastante más cercana de lo que me gustaría poder sostener a lo que es el día a día de un instituto de investigación, pero también examina cuestiones como la deuda moral que la especie humana ha adquirido con la biodiversidad del planeta y, en última instancia, pone en perspectiva todos sus logros y fracasos a través de determinado desarrollo del que no conviene revelar demasiado.

En “Historia de un watson”, cambio el registro para ofrecer una novela negra clásica (a lo Raymond Chandler), sólo que de ciencia ficción. Los watsons son investigadores privados que emplean un amplio repertorio de técnicas biotecnológicas (principalmente genéticas) en su trabajo. Se encargan en general de casos pequeños, así que algo no le cuadra desde el principio al protagonista cuando el profesor Fontes, presidente de uno de los principales holdings empresariales del mundo, le contrata para buscar a su díscola hija menor, desaparecida en extrañas circunstancias. Las pesquisas del watson, como suele ser la norma en estos casos, empieza a sacar a la luz la podredumbre que oculta bajo la superficie un futuro ya de por sí decadente, agobiado por las deudas heredadas de un pasado, nuestro presente, derrochador y descuidado, que llevó a la humanidad al borde mismo de una singularidad que pudo suponer su extinción.

Completan el volumen el relato “Las alas de la crisálida”, un experimento postsingularista de verdad (con todo lo que ello conlleva) y un apéndice técnico, el “post scriptum”, donde a modo de ensayo separo la ciencia de la ficción, examino la pertinencia de las especulaciones y doy fe de las referencias empleadas.

La recepción crítica ha sido bastante buena (podéis acceder a las reseñas a través de la página del libro, aquí en Rescepto), fructificando en la concesión de dos premios Ignotus (para quien no los conozca, vendrían a ser el equivalente del Hugo en España): como mejor antología y como mejor novela corta para la historia homónima.

Vamos, que si os gusta la ciencia ficción, “La mirada de Pegaso” vale la pena.

Y como no espero que me creáis sin pruebas, os invito a leer un extracto de 26 páginas, con los capítulos iniciales de “Historia de un watson”.

Por supuesto, si el libro ya obra en tu poder y lo has leído, estaré encantado de conocer tu opinión.

Ahora, para concluir, el listado prometido de obras de AJEC reseñadas en Rescepto (quizás me deje fuera alguna por error, que las recibidas como material de prensa las tengo bien controladas, pero el resto no están clasificadas por editorial):

~ por Sergio en febrero 27, 2012.

8 comentarios to “Espoleando a Pegaso”

  1. Una cosa que me pareció curiosa de “la mirada de Pegaso”, en el primero de los relatos, fue que recurriste a los grupos fundamentalistas igual que Carl Sagan en Contacto para que hicieran de villanos. Siempre son unos buenos villanos de los que poder tirar :)

    • No sólo fundamentalista. Sería en realidad un batiburrillo de posiciones más o menos excéntricas. En cualquier caso, no es Sagan la fuente de inspiración (“Contacto” me parece una novela bastante mediocre), sino las sectas de la ignorancia de Greg Egan.

  2. Lo tenía aparcado desde hace tiempo y justo terminé ayer la primera de las 3 novelas cortas =) Cuando lo termine, tengo intención de reseñarlo en el blog.
    Lo compré antes de que ganara el Ignotus, tuve buen ojo :P

  3. Pues sí, buenos relatos leídos de un tirón, a tirón por relato.

    Muy merecido premio Ignotus, aunque, personalmente, me quedo con el segundo relato “Historia de un Watson” y esa mini ¿secuela? “Las alas de la crisálida” en las que se explota el interesante concepto de “singularidad”

    Sigue así, Sergio, lo haces muy bien.

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