Nuestros amigos de Frolik 8

Entre 1955 y 1970 Philip K. Dick publicó veintisiete novelas (aunque escribió unas cuantas más, la mayor parte de las cuales acabaron siendo publicadas póstumamente).  En los once años siguientes (dejo entremedias “Fluyan mis lágrimas, dijo el policía, escrita en 1970 y publicada en 1974), hasta el momento de su muerte, tan sólo produjo cinco (y media) más.

El acontecimiento crucial que marcó casi toda su producción tardía fue la experiencia mística que vivió en 1974, pero el punto de inflexión fue anterior, coincidiendo más o menos con la publicación de “Nuestros amigos de Frolik 8” y con la ruptura de su cuarto matrimonio y el aumento de su ya considerable consumo de anfetaminas (todo lo cual reflejó en la novela “Una mirada a la oscuridad”). En otras palabras, su vida se le iba escurriendo a toda velocidad por el sumidero.

Sorprendentemente, “Nuestros amigos de Frolik 8” (“Our friends from Frolix 8”) no es una de sus obras más pesimistas. Si algo transmite es confusión, tanto en forma de análisis temático deliberado como producto indeseado de un batiburrillo poco inspirado de tramas y obsesiones. Quizás lo primero sea consecuencia de lo último. Philip K. Dick poseía la virtud de construir sus obras en torno a sus defectos, transformándolos de debilidad en fortaleza.

La historia nos sitúa a finales del siglo XXII. Del tronco evolutivo humano se han escindido dos ramas, los Nuevos Hombres (con una inteligencia superior en varios órdenes de magnitud) y los Insusuales (que ostentan poderes psiónicos como la telepatía, la telekinesis, la precognición…). Son una minoría, apenas 10.000 entre seis mil millones, pero detentan el poder político, que oscila entre unos y otros, mientras el resto, las personas normales (los Antiguos), sólo pueden aceptar la situación y aspirar a que sus hijos accedan a través de unos exámenes de aptitud (ampliamente considerados amañados) a las clases gobernantes. Quienes se rebelan contra esta situación reciben el apelativo de Subhombres, y la represión en su contra es brutal (con más de un millón de recluidos en campos de concentración en Utah y la Luna).

En estas circunstancias, las esperanzas de los rebeldes se hayan depositadas en Thors Pronovi, un Antiguo que diez años atrás se hizo con una astronave y partió hacia las estrellas en busca de ayuda. En su ausencia, el líder intelectual del movimiento es Eric Cordon, un filósofo encarcelado cuyos pensamientos se imprimen y distribuyen ilegalmente (la mera posesión de un opúsculo cordonita implica diez años de reclusión).

El protagonista de la novela es Nick Appleton, un hombre común, el mismísimo arquetipo de hombre común, súbitamente convertido en Subhombre al enfrentarse al resultado negativo de la prueba de aptitud de su hijo. Para terminar de complicar las cosas, empieza a correr el rumor de que Provoni regresa a la Tierra acompañado de un poder alienígena que derribará al gobierno. Noticias que no son del agrado de Willis Gram, inusual telépata y Presidente del Consejo (en la práctica, dictador electo).

La inminente llegada de Provoni y sus nuevos amigos de Frolik 8 agita una estructura social (y personal en los casos particulares de Appleton y Gram) ya tambaleante. Todo apunta hacia el fin del mundo conocido (lo cual no tiene por que ser completamente malo, pues Nick aprovecha para cortar lazos con su mujer, a la que ataba una relación moribunda, y huir con Charley, una joven vital (e inestable), en parte prostituta, en parte traficante (de textos cordonitas).

A partir del planteamiento las tramas se entrelazan con mayor o menor fortuna, mientras los personajes reaccionan a un panorama cambiante, sin puntos de referencia fijos. Las obsesiones de Dick toman el control y asistimos a desarrollos como un futuro donde las drogas psicotrópicas no sólo son legales, sino ubicuas, mientras que el alcohol está prohibido y las ideas se transmiten mediante una suerte de nootráfico delictivo; el gobierno, encarnado en Willis Gram, sólo se preocupa por su propia autoconservación, amparando un sistema represor propio de la pesadilla de un paranoico (con encarcelaciones y asesinatos sin proceso, espionaje generalizado y un proyecto, el Gran Oído, para replicar electrónicamente las habilidades telepáticas de los inusuales); y, por supuesto, Thors Provoni deviene en una figura mesíanica, encontrando en Cordon su Juan Bautista y a los frolikanos tras su exilio al desierto.

Ante tamaña densidad referencial resulta complicado extraer ninguna conclusión. Resulta evidente el discurso antigubernamental, con Nuevos Hombres e Insuales repartiéndose el poder como Demócratas y Republicanos (rellénese a voluntad con los actores de cualquier sistema bipartidista). Una casta de privilegiados inaccesible y ajena a los deseos y preocupaciones del hombre corriente. Sin embargo, poco puede extraerse de la resolución del conflicto, así como de las connotaciones evolutivas (la nave de Pronovi lleva por nombre “Dinosaurio gris”, anunciando, quizás, que con ella viaja la extinción). Eso sí, por una vez se abandona el discurso sobre la esencia de la realidad. Lo cual es un alivio, pues su inclusión hubiera terminado por reventar el maltratado pellejo de la historia.

Todas las novelas de Dick son en mayor o menor medida autobiográficas, así que no es de extrañar que una época tan convulsa de su vida originara una narración poco definida como “Nuestros amigos de Frolik 8”. Eso sí, como ya había adelantado, no cabe duda de que era muy consciente de esta circunstancia. Después de todo, el mayor defecto de Willis Gram es que no puede dejar de entremezclar el desempeño público de su cargo y su vida privada.

La novela está considerada como una de las obras menores de su autor. No cierra de forma satisfactoria ni una sola de sus líneas argumentales (y el devenir de la intervención frolikana se antoja poco coherente), pero el camino, como casi siempre con Dick, resulta absorvente. Pocos escritores hubieran podido salir tan airosos de una oda a la incertidumbre.

Otras opiniones:

Otras obras del mismo autor reseñadas en Rescepto:

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~ por Sergio en noviembre 7, 2011.

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